El gigante de los microprocesadores se perdió la revolución de los teléfonos inteligentes y las tablets; ahora quiere asegurarse de que no le ocurra lo mismo con los wearables.

 

Por Aaron Tilley

 

A Mike Bell no le gusta ninguno de los smartwatches en el mercado. Y eso no es porque les falte un chip de Intel en su interior. A Bell, de 46 años de edad, el ingeniero que dirige el grupo de Nuevos Dispositivos en Intel, le molesta el hecho de que la idea de un smartwatch para la mayoría de la gente parezca consistir en encoger un smartphone y ponerlo en la muñeca. “No creo que la mayoría de la gente quiera tener un reloj en su muñeca que grite tecnología”, dice Bell. “Quieren algo que proyecte una expresión de sí mismos que también hace algo realmente genial con la tecnología.”

El mercado de wearables lucía intermitente hasta que Apple dio a conocer su muy esperado reloj en septiembre, el cual comenzará a venderse a principios de 2015. Las estimaciones de ventas para la categoría de wearables se han disparado. Cien millones de smartwatches estarán en uso en 2019, según Jupiter Research.

Bell tiene la tarea de asegurarse de que el fabricante de microprocesadores más grande del mundo se abra camino a todos estos wearables. Por ahora, esto significa sobre todo relojes, donde Intel se está rezagando. Apple no usará un chip Intel en su reloj (tampoco lo han hecho Samsung en su Gear ni Motorola en el Moto 360). En cambio, el plan de Bell es enfocarse en las empresas no tecnológicas que saben cómo construir productos que la gente use de verdad, pero necesita ayuda con la circuitería. Él está buscando en algunos sitios bastante retirados, al menos para un gigante tan conservador como Intel.

En septiembre, Bell se presentó en un evento de la Semana de la Moda de Nueva York dos puestos al lado de Yoko Ono. Afortunadamente no estaba usando su uniforme habitual: sandalias y una camisa de manga corta Tommy Bahama. Hasta ahora Intel ha cerrado alianzas con Opening Ceremony y el fabricante de relojes Fossil para crear smartwatches de lujo, y con SMS Audio para desarrollar unos audífonos autoalimentados que registran el ritmo cardiaco. También adquirió en marzo Basis, una startup de monitoreo de actividad física, por unos 100 millones de dólares (mdd).

Bell, quien porta un smartwatch Basis en su muñeca, dice: “Se ha hecho daño con cosas que no han sido muy buenas y se han publicitado en exceso, y luego la gente pregunta ‘¿De esto se tratan los wearables?’ Tratamos de decir, no, esto no es todo lo que hay. Si trabajas muy duro en ello, puedes diseñar algo que sea elegante, de moda, invisible y que haga por ti algo realmente genial.”

Mike Bell, un ex ejecutivo de Apple y Palm, ha elegido a mano a cada uno de los empleados del grupo de Nuevos Dispositivos desde su formación, en septiembre de 2013. Hay un estudio de diseño en San Francisco dirigido por Hans Moritz, que fue el jefe de diseño del fabricante de los lentes de sol Oakley durante casi una década. La unidad de ciencia está dirigida por Steven Holmes, quien fue robado a Nike, donde ayudó a crear su monitor de actividad FuelBand. Intel no revela cifras sobre su presupuesto ni de lo cuantioso de su personal, pero Bell dice que lo mantiene pequeño y lo dirige como una “startup muy bien financiada”.

El trabajo de Intel en los audífonos SMS Audio da una pista de hacia dónde podrían ir las cosas. Comenzaron con la orden de Bell a su grupo de ciencia para reunir al azar piezas de tecnología que pudieran funcionar como wearables Intel. Un día un par de ingenieros mostraron un prototipo de audífonos con un sensor óptico para la lectura del ritmo cardiaco, pero no tenían un espacio que albergara una batería y un transmisor Bluetooth. Bell dijo a los ingenieros que se deshicieran de la batería y del Bluetooth. Unos meses más tarde volvieron con unos audífonos que se alimentaban y transmitían datos a través del conector de un smartphone. El CEO de Intel, Brian Krzanich, mostró los auriculares en el CES, la feria de electrónica de consumo más grande, en enero de 2014. Eso llamó la atención de SMS Audio, que cuenta con el respaldo del jugador de basquetbol Carmelo Anthony y del rapero 50 Cent. A partir de ese momento, las dos compañías comenzaron a colaborar en el producto. Intel aportó la ciencia, y SMS Audio, el know how sobre el color y la longitud del cable, la forma como las piezas del oído deben encajar y cómo obtener una calidad de sonido apropiada.

“Fue una colaboración muy estrecha, incluso hasta el empaque, pero en realidad es su producto”, dice Bell. “No nos hacemos ilusiones, no podríamos hacer esto sin una marca en este espacio”, dice el presidente de SMS Audio, Brian Nohe. “Intel ha impulsado la creación de un grupo de innovación dentro de la empresa. Quien sea que haya tomado esa decisión, es brillante.”

A pesar del sorprendente aumento reciente en las ventas de PC, que se mantienen como su línea de ingresos más grande, Intel no puede correr el riesgo de perderse la próxima gran ola tecnológica de la misma forma en que se perdió la era del smartphone. Sus ingresos totales en el tercer trimestre fueron 9% mayores que hace un año, a 9,200 millones, principalmente debido a su monopolio en el rápido crecimiento del negocio de centros de datos. En móvil, Intel sigue perdiendo grandes cantidades de dinero en efectivo: 1,000 mdd en su último trimestre financiero y 3,150 mdd en todo 2013. Un punto positivo es que la unidad de negocios del Internet de las Cosas, que vende chips y software para aplicaciones industriales, tuvo un crecimiento de 14% en el último trimestre, con 530 mdd en ingresos.

Uno de los viejos problemas de Intel en el mundo móvil ha sido su incapacidad para mantenerse al día con los chips de bajo consumo energético de Qualcomm y ARM Holdings. Los dispositivos móviles y los wearables atesoran el bajo consumo energético y esos chips se venden con márgenes inferiores a los chips que Intel vende para servidores. Los procesadores Snapdragon de Qualcomm se ganaron un sitio de honor en la mayoría de los nuevos smartwatches de Samsung, Motorola, LG y Timex. Bell y su equipo están trabajando en nuevos chipsets más eficientes que podrían ser usados por todos los socios de Intel. Él espera tener algo que mostrar al mundo en 2015.

Bell tiene mucha experiencia en el arte de comenzar de la nada y el desarrollo de algunos de los mayores productos de consumo de nuestro tiempo. Durante sus 17 años en Apple fue testigo de primera mano de su renacimiento, trabajando en el iPhone, iMac, AirPort Express y Apple TV. Él dejó la compañía en 2007 con la esperanza de dar la vuelta a Palm. “Fue la cosa más difícil que he hecho nunca”, dice Bell acerca de su decisión de abandonar Apple. Por desgracia, no tuvo éxito la segunda vez. En 2010 Palm tiró la toalla y fue vendida a Hewlett-Packard por 1,200 mdd.

Bell se pasó a Intel tras la venta de Palm para trabajar en un proyecto móvil, cuya naturaleza sigue siendo un secreto a pesar de haber sido cancelada. Dirigió la unidad de chips móviles hasta que Krzanich le asignara en 2013 la dirección del grupo de Nuevos Dispositivos, luego de que la junta directiva de Intel diera instrucciones al director ejecutivo para asegurarse de que Intel entraría en cualquiera que fuera el próximo gran paso tecnológico.

Ahora Bell no está preocupado por la rentabilidad de su unidad, aunque ése es el objetivo en algún momento. Está demasiado ocupado en la elaboración de la siguiente manera en que la gente interactúe con la tecnología, como asistentes inteligentes y la maravilla perenne de la recarga inalámbrica. “Cada día que me siento aquí pienso en 15 cosas más que podríamos hacer, pero tenemos que enfocarnos.”

 

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