El presidente de Grupo Semusa, Samuel Urrutia, quiere tejer la red empresarial más grande de la región con distintos organismos internacionales, y al mismo tiempo aprovechar el boom de inversiones en Panamá para dar servicios de relocalización de talento a las multinacionales.

 

Por Alma Solís y Uriel Naum

 

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El 17 de octubre de 2013, Samuel Urrutia Cantoral se paró frente a los empresarios más importantes de la región reunidos en el IX Encuentro Empresarial Iberoamericano en la ciudad de Panamá. Les habló de un sueño, de su sueño: lograr invertir en un producto fabricado con insumos y materiales de Sudamérica, México, el Caribe y el resto de Iberoamérica, y que éste sea comercializado a través del Canal de Panamá, pero —lo más importante—que lleve la etiqueta “Hecho en Iberoamérica”.

Para Samuel, también presidente de Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), la fórmula del desarrollo en la región consta de tres pilares: educación, emprendimiento e integración, además de ser un convencido de los beneficios de la Alianza del Pacífico y de la apertura comercial.

Este empresario se inició en los negocios vendiendo tarjetas de Navidad a los 17 años, mientras estudiaba en la universidad. Desde entonces empezó a destacar como emprendedor, ya que mientras el mejor vendedor alcanzaba ventas de 150 dólares, él sumaba ingresos de más de 1,500 dólares.

Samuel es presidente ejecutivo de Grupo Semusa, un consorcio de empresas de servicios especializadas en seguros, bienes raíces, reubicación de expatriados y consultoría en inversiones locales e internacionales. Además es presidente de la junta directiva de Marsh Semusa, la recién creada alianza luego de la adquisición por parte de la empresa internacional Marsh de la mayoría accionaria de Seguros Semusa.

En una charla con Forbes en la ciudad de Panamá, Samuel cuenta sus experiencias como hombre de negocios, sus planes y, lo más importante, cuál es su estrategia para integrar a la región.

 

–¿Cómo surgieron tus primeras ideas de negocios?

–Mi padre era empresario; tenía un negocio de equipo pesado y luego un centro de entretenimiento. Me exigía mucho; siempre me decía que había que trabajar para ganarse las cosas, algo que a ninguno de mis amigos le decían sus padres. Yo trabajaba y estudiaba desde los siete años acompañando a mi papá a ver los equipos.

La inquietud por entrar al mundo de los seguros vino por un amigo de su padre que los vendía y era muy exitoso. Se propuso entrar, pero al llegar a la clase para la capacitación, el profesor lo rechazó. “Ningún joven de menos de 25 años sin problemas económicos sirve para esto. De cada 100 sólo uno sirve y tú no vas a ser”, fueron las palabras que le dijo. Pero Samuel no se dio por vencido. Le contó la historia de las tarjetas de Navidad, y éste, aún algo receloso, lo aceptó en el grupo. En menos de cuatro años logró convertirse en el mayor vendedor de seguros de Panamá. Hoy lleva 31 años en el sector. Primero vendió seguros a personas, luego a empresas locales y posteriormente se puso la meta de llegar hasta las multinacionales.

Esto marcó un hito para el empresario, ya que su suegro, Frank Morrice, quien también pertenecía al mundo de los seguros, representaba a Marsh en Panamá, lo cual hizo más sencilla la alianza de las dos empresas: Ford, Sosa & Morrice y Caribe de Seguros; así nace Seguros Morrice Urrutia, Semusa, que pronto se convertiría en el líder de corretaje de seguros de Panamá.

Para principios del año 2000 contaban con 7 mdd en primas, y para el año pasado habían obtenido 120 millones. El mercado de seguros en Panamá cerró con primas por un valor de 1,244 mdd en 2013, por lo que la empresa tiene casi 10% del mercado.

Ese mismo año, los ejecutivos de Semusa crearon el holding y una empresa de estrategia y consultoría de recursos humanos que hoy es corresponsal de Mercer, la más grande del mundo, y posteriormente nació la empresa de broker de bienes raíces.

El proceso de reubicación para las empresas extranjeras es muy delicado, tal como lo explica Mayka McCalla, vicepresidente de Recursos Humanos, Unidad Estratégica de Negocio de México, Centroamérica y el Caribe de AES Corporation.

 

–¿Cómo enfrentas el problema de la infraestructura?

–Parte del desafío o del éxito es nuestro modelo. Cuando se trata de traer a una empresa o una familia, nosotros estudiamos muy bien qué empresa es, qué espacio necesita, para qué es, si se ubicará en Howard o en la Ciudad del Saber o Costa del Este, qué nivel tiene… Y brindamos asesoría con anticipación. Obviamente, por experiencia de volumen sabemos dónde puede haber cupo y dónde no. A muchas familias las llamamos a su casa matriz, preguntamos si tienen mascotas o si los niños tienen algún deporte favorito.

“Una de las unidades de negocios de Semusa también administra propiedades. La empresa ya cuenta con más de 120. Generalmente necesitan disponibilidad, ya que las multinacionales las demandan de manera permanente.

“Además, Semusa tiene un brazo de inversiones. Todo lo que tiene que ver con sinergia, lo tenemos nosotros. La empresa tiene hoy 180 mdd en ventas del grupo, casi 300 empleados, unos 2,000 que manejan operativos y como 50,000 individuales; maneja más de 20 clientes regionales en Latinoamérica.”

Otros negocios en los que está involucrado Samuel es el de call centers en Chile, Colombia, Perú, Argentina y Brasil. Esto, a través de la empresa American Assist, que le da servicio a los bancos, aseguradoras y empresas telefónicas. Allí es inversionista pasivo (no interfiere en los procesos). También es uno de los accionistas fundador del banco Prival en Panamá, que tiene cuatro años, una entidad de nicho e inversión privada mercantil. Prival cuenta con una operación pequeña en Costa Rica, y posee una aseguradora. Actualmente busca expandirse a Centroamérica. 

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–¿En qué países ves espacios de oportunidades?

–Creo que para banca y seguros hay mucha posibilidad en Costa Rica, Guatemala y El Salvador, principalmente. Los otros países también, pero creo que uno debe de darle una solución integral a los clientes. Si tú eres una multinacional y estás en toda Centroamérica o Latinoamérica tienes la solución integral de tu gente, tu residencia y asesoría de inversiones.

 

–¿Cuál es tu perspectiva de crecimiento en seguros?

–Creo que Marsh Semusa va a crecer mucho en Centroamérica. Esta fuerza local, con el número uno del mundo, creo que tiene un potencial de inversión muy grande.

Considera que su presencia en la alianza es una relación a largo plazo y resalta que Marsh tiene mucho músculo y el respaldo que le da a la operación es grande. Esta empresa factura más de 12 billones de dólares al año a nivel mundial y tiene presencia en 100 países.

 

–¿Crees que la alianza con Marsh cambie un poco la política o la visión que tú tenías de la empresa?

–Ellos me van a aportar las mejores prácticas del mundo en tecnología, en sistemas, compensación de la gente. De ahí para adelante, el grupo local sigue manejando el negocio como siempre. Lo que pasa es que nosotros somos muy profesionales; ellos mismos me lo dijeron, son casi como nosotros, todo muy estructurado. Hay interés por continuar con la filosofía.

La expectativa que tiene el empresario es que en cinco años se duplique la operación con el respaldo de Marsh.

 

En busca del sueño de bolÍvar

A Samuel se le planteó la idea de ser el presidente de CEAL, una asociación de empresarios fundada hace 25 años por las familias más importantes de Latinoamérica y Centroamérica, con el ideal de ayudar a la educación y la integración latinoamericana.

Hace cuatro años lo nominaron para presidente, y uno de sus primeros objetivos fue hacer una encuesta sobre qué les gusta a los asociados del CEAL, qué les gustaría que tuviera y cuál debería ser el nuevo rol del organismo. “Entrevisté a los 40 fundadores del CEAL originales en cada uno de sus países.”

 

–¿Cuál ha sido el mayor logro del CEAL?

–En su presidencia con todos los estudios, con todas las encuestas. Vamos a asegurarnos de tener los mejores eventos, vamos a jugar un rol institucional que ayude a las políticas públicas de los países para que impulse el mejoramiento de desarrollo económico y la educación. No queremos eventos que no tengan trascendencia. Tenemos cuatro eventos al año; no queremos show, que se diga qué bonito el gran speaker, el gran presidente, odio eso. Quiero trascendencia. Mi bandera principal es la integración latinoamericana y ahora la integración iberoamericana.

Él es un empresario que le apuesta a la Alianza del Pacífico y está impulsado a través de la OEA que planteen una unión americana con la ayuda del rey de España. Con ello busca que haya vehículos de comunicación para generar una mayor integración regional.

“Es a nivel empresarial en que Centroamérica, en particular, ha avanzado en su integración. Lo vemos con familias como los Poma de El Salvador, que hacen negocios con familias de otros países de la región. A nivel político, los actores siguen pensando en tratados de libre comercio, sobre todo con Estados Unidos, que, lejos de integrarnos, nos dividen”, considera Danilo Miranda, investigador del Departamento de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).

El CEAL ha creado un observatorio, en el cual pueden medirse temas como en qué países existen problemas fiscales, si hay dificultades para entrar o mover personas, y otros tópicos con los gobiernos y los organismos para tratar de eliminar esas barreras.

También está realizando un tink tank para multilatinas. “Estoy midiendo el éxito de las multilatinas, lo que dejan de transferencia de tecnología y desarrollo; además estoy con una iniciativa de alianza público-privada. Hice la primera reunión en la OEA ante la asamblea del pleno. Nunca antes habían recibido a una empresa privada; yo logré hacer eso el año pasado, en noviembre. Todos los países nos recibieron; invité a varios empresarios de Argentina,Panamá, México, Brasil”, asegura Urrutia.

Lo que busca es pasar de los escritos bonitos a las acciones concretas. Los últimos dos años de su vida ha dedicado 80% al sueño de la integración. Para Urrutia, este es el momento de Latinoamérica. El viento de cola que favoreció las economías está acabando, pero quedan muchas oportunidades.

 

–¿Qué retos y oportunidades observas en las multilatinas?

–Las multilatinas son una gran oportunidad para la región. Pero no son las 80 o 100 empresas grandes, sino esas miles de compañías que ya tienen presencia en otros países, las que pueden ser multilatinas y no lo saben. Como el caso de Cemex, que estaba en Monterrey (México), y hace 25 años llegó un consultor que les dijo: “ustedes pueden ser mayores”; los directivos dijeron: “no porque no tenemos el dinero, somos mexicanos”, pero fueron a los bancos, tocaron puertas, les dieron capacitación y financiamientos, y ahora son la tercera cementera más grande del mundo.

De acuerdo con el empresario, hay varios ejemplos de firmas medianas y pequeñas con éxito internacional, como el caso de Sonitel, empresa panameña de venta de tecnología con presencia en seis países.

“Yo conozco un ejemplo en Brasil, que no es tanto como multilatina, pero es un ejemplo de cómo puede ser fértil una empresa. Un joven que para graduarse de la escuela y entrar a la universidad se mató estudiando y grabó en YouTube apuntes en Excell y Power Point de todo lo que estudió y abrió una empresa con 5,000 dólares.”

Samuel agrega que en una reunión del CEAL se habló del tema y preguntaron quién estaría dispuesto a dar 5,000 dólares para una empresa. Asegura que todos dijeron estar dispuestos a colaborar; el problema es que no hay personas que estructuren y ordenen la estrategia de apoyo de mentorías y financiamiento.

 

–Eres un empresario inquieto. ¿Qué viene ahora?

Dentro del área de consultoría tengo varias cosas, la empresa de inversión y un sinnúmero de temas que atender. Ayudar a Marsh y al banco me tendrá ocupado. Pero quisiera también dedicar más tiempo a ayudar a los jóvenes, involucrarme más en esto.

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Foto: Gretta Hernández.

 

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