La tradición hípica es sinónimo de estirpe y gallardía, y América Latina tiene la oportunidad de ver un nuevo esplendor de los espectáculos equinos.

 

 

¡Vamos Azarenka!, ¡Vamos Azarenka!,  repite una voz enardecida a punto de rasgar una garganta.

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Son pocos los minutos en que la atmósfera cambia en el Hipódromo de Monterrico. La euforia se apodera de los miles de asistentes y todo ocurre casi en cámara lenta: en los últimos 180 metros de la carrera por el Gran Premio Latinoamericano Longines, el macho tordillo Lideris aprieta el paso y logra posicionarse como el ganador absoluto, en segundo lugar llega Shakita y en tercero Azarenka. Los tres caballos peruanos logran coronarse tras recorrer 2,000 metros en medio de ovaciones.

El empresario que había apostado por la hembra castaña Azarenka recupera la calma. El tercer lugar se deja ver segundos antes que Lideris atraviese la meta. Es momento de dejar de ser fanático para regresar a ser un espectador discreto. Nada de la bolsa récord estará disponible para él, pero no le molesta. Regresa la atención a su whisky, y sonríe.

Tras montar al caballo ganador, el jinete Juan Eugenio Enríquez desfila a la par del propietario, Óscar Peña. Junto con el entrenador de Lideris recibirán en el podio un reloj de la colección Conquest Classic, de Longines.

La marca relojera suiza es el Title Partner y Cronometrador Oficial de este evento, que se celebró en Lima, Perú. Se trata de la primera carrera patrocinada por la marca en América Latina, fuera de México.

El reloj emblema de la justa fue un cronógrafo de acero con un diámetro de 41 mm y una esfera negra dotada de un calibre automático de rueda de pilares con fondo transparente de cristal de zafiro, que permite admirar el movimiento del guardatiempos.

Marcel Zarour, presidente de la Organización Latinoamericana de Fomento del Sangre Pura de Carrera (OSAF), ha pasado toda la jornada conversando con empresarios locales ataviado con un saco de lino, propio de los casi 30 grados centígrados que cargan al ambiente. Tras develar la placa que deja constancia del patrocinio de Longines, el titular de la organización afirma que se siente complacido de poder recuperar el brillo de la hípica en la región.

“Tenemos un contrato a cinco años y hay una serie de proyectos que se están desarrollando. La gran ventaja de tener un patrocinio como el de Longines es que nos da una nueva perspectiva; hemos mejorado la bolsa acumulada y vemos la posibilidad de tener más carreras de primer nivel para incrementar el espectáculo masivo latinoamericano.”

Zarour explica que el espectáculo equino ahora puede competir más agresivamente por la preferencia de los espectadores en la región, pues el mercado de entretenimiento está dominado por los casinos.

Aunque las perspectivas son optimistas, admite que el traslado de los caballos, los controles de sanidad entre los diferentes países, y la inversión en las condiciones de los hipódromos son retos que exigen esfuerzos constantes y permanentes, los cuales, asegura, son congruentes con el hecho de que es justo en América Latina donde nace 18% de los caballos pura sangre a nivel global.

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Tradición y lujo

Patrocinar eventos hípicos forma parte del ADN de Longines. Su tradición de figurar en carreras ecuestres se remonta a 1878, cuando la firma creó un cronógrafo cuyo fondo estaba grabado con la imagen de un jinete y su montura.

El reloj, que tiene presencia en los hipódromos de Nueva York desde 1881, permite medir las actuaciones con una precisión de un segundo.

Previo a la carrera, Juan-Carlos Capelli, vicepresidente de Longines y director de Marketing Internacional, conversó con Forbes sobre la tradición ecuestre y las perspectivas para su desarrollo en la región.

“Suiza es conocido como el país de los caballos porque hay razas suizas. Si abres las ventanas de la oficina en verano verás caballos; es algo natural. Estamos ahora patrocinando y somos partner de hipódromos en Inglaterra, Dubai, París, Hong Kong, en América Latina. Fuera de México no estábamos presentes; es algo que faltaba, porque la región es muy importante. Pensamos que hay un desarrollo importante para los años que vienen.”

El Gran Premio Latinoamericano se disputó por primera vez en Uruguay en 1981. Al ser una competencia de carácter regional, cambia de sede cada año. Bajo el patrocinio de Longines, la carrera se celebra en Perú en 2014; Argentina, en 2015; Brasil, en 2106; Chile, en 2017, y Uruguay, en 2018.

Capelli afirma que la OSAF en América Latina comparte los valores de Longines, porque aún pueden realizarse tratos entre caballeros.

El interés por invertir en eventos ecuestres en la región va impulsado también por el éxito en mercados como México, Chile, Perú y Colombia.

“En los años que vienen habrá un potencial económico muy importante en América Latina para el mercado de lujo, de ahí que veamos también el florecimiento de eventos de tradición. Desde hace 10 años que reportamos mejor crecimiento para estos mercados, el mundo de lujo funge como activo refugio ante crisis. Un producto de tradición se convierte en un valor; no sólo es un producto para el placer. El valor no se pierde, se convierte en una inversión.”

 

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