Para 2019, Andrés Manuel López Obrador y su gobierno persiguen una mayor producción nacional de energéticos, pero no están dispuestos a entregar más contratos a las empresas. Primero quieren resultados.

Los únicos contratos que entregará el gobierno son aquellos que ayuden a las empresas estatales, Pemex y CFE,  en sus actividades principales: producción de crudo, refinación de combustibles y generación de electricidad.

Durante diciembre, las subastas petroleras y eléctricas programadas para el cierre del 2018 fueron canceladas y suspendidas, respectivamente. Durante la campaña presidencial y parte de la transición del gobierno, el equipo energético del actual presidente de México no escatimó críticas a los procesos implementados por la administración de Enrique Peña Nieto a través de la Reforma Energética.

“La reforma energética, que nos dijeron que vendría a salvarnos, solo ha significado la caída en la producción de petróleo y el aumento desmedido en los precios de las gasolinas, el gas y la electricidad”, expresó López Obrador durante su primer discurso presidencial en el Congreso, el pasado 1 de diciembre.

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El político tabasqueño recordó que solo han llegado 760 millones de dólares de capital extranjero al sector de hidrocarburos, apenas 1.9% de la inversión hecha por Pemex y solo 0.7% del desembolso privado que prometieron las autoridades del sexenio pasado. Además, la producción de crudo y gas cayeron 37% y 33% durante el sexenio pasado.

Producción vs rentabilidad

La meta del gobierno es elevar a 2.6 millones de barriles de crudo diarios en 2024, de los cuales, 280,000 corresponderán a la industria privada, el resto vendrá de Pemex.

Mientras tanto, Pemex entregará contratos de infraestructura y perforación el 15 y 31 de enero para que acelerar la producción de la empresa.

Pemex elabora dos nuevos modelos de contratos para 20 campos descubiertos que iniciaron su desarrollo en diciembre de 2018 y terminarán en 2021, con una producción 73,000 barriles por días, cuyos campos marinos están distribuidos en el litoral de tabasco y la sonda de campeche, y los terrestres en Tabasco y Veracruz.

El 15 de enero se firmarán los contratos de infraestructura y los de perforación, el 31 del mismo mes. El objetivo es que en dos años se sumen 340,000 barriles de crudo diarios  y 1,200 millones de pies cúbicos diarios,

“Creo que lo van a lograr, no creo que lleguen a 800,000 barriles diarios más, pero en ese proceso van a armar su narrativa de rescate”, comentó el director de la firma energético GMEC, Gonzalo Monroy.

En la ley de ingresos 2019, Hacienda espera una producción de 1.833 millones de barriles diarios con un precio de 55 dólares por unidad.

El problema que ve el analista es que el nuevo gobierno no está considerando el descenso de los precios internacionales del crudo.

“El precio oscila en 45 dólares y pueda descender a 37 dólares si continuan los esfuerzos en los campos de Permian en Rusia e EagleFord en Estados Unidos, incluso alguna fórmula para que Irán pueda participar en el mercado”.

“Al nuevo gobierno no le importa si el precio se cae; va a inyectar dinero para producir, sin importar el precio del barril (…) Está pensando en seis años, cuando los inversionistas piensan en 20, 25 años, esas perspectivas de corto y mediano plazo no lucen nada bien para Pemex”, agregó Monroy.

 

 

Menos gasolina extranjera

López Obrador y Nahle plantearon la reconfiguración de las seis refinerías existentes y al construcción de una más para acabar con la importación de combustibles que representa casi el 70% del consumo nacional.

Las refinerías apenas procesan 640,000 barriles diario en promedio, desde los 1.2 millones que refinaban al comienzo del sexenio anterior y cuya capacidad es de 1.5 millones. Su problema es que su configuración no permite procesar el crudo que México extrae del subsuelo.

Con más de 71,000 millones de pesos, el nuevo gobierno pretende comenzar a rehabilitar las existentes y construir la nueva en Dos Bocas Tabasco, que deberá arrancar dentro de tres años.  López Obrador dijo en el 9 de diciembre que la licitación para edificarla se realizaría en marzo de 2019.

Actualmente, los seis complejos que tiene el país son un desperdicio de dinero y recursos así como existen, por lo que requieren mantenimiento y arreglos, dijo el socio de EY y líder para energía para América Latina NorteAlfredo Álvarez. “Son viejas  y están configuradas para petróleo que no produce México, entonces generan mucho combustóleo y no hay a quien dárselo porque CFE ya no lo consume”.

Tampoco coincide en la creación de una nueva pero “tampoco es que se vaya a caer el mundo”. “Adelante. No sé si lo logren, ojalá. Como consultor veo la trilogía de la vida: tiempo, recursos y calidad. No puedes estirar las tres a tu conveniencia, una o dos y al otra se acomoda automáticamente al balance”.

Sin embargo, el megaproyecto ya enfrenta obstáculos. El regulador ambiental ordenó detener los trabajos de desmonte vegetal y estudios de impacto en la zona.

Aquí la historia completa: Regulador ambiental ordena detener obras de nueva refinería

 

La apuesta hidroeléctrica (y con carbón)

Bajo el argumento de haber sido olvidadas para darle paso al gas, el gobierno reactivará la generación hidroeléctrica a través de sus 60 plantas, que equivalen al 10% de la generación total del país.

López Obrador ha anunciado un acuerdo con la empresa canadiense Hydro-Québec para hacerlas más eficientes, que produzcan más y puedan reducir los costos de las tarifas. “Podríamos estar turbinando más, esto significa más producción y significa precio, menos costos para bajar en el mediano plazo el precio de la energía eléctrica. El precio, como se dice coloquialmente, de la luz al consumidor”.

Monroy dijo que México tiene empresas que podrían encargarse de la rehabilitación. “¿No que querían apoyar a las empresas mexicanas?”, se pregunta el analista.

“Si algo muestra Hydro-Québec es que esta administración no tiene miedo de entrarle con privados, siempre y cuando se lo planteen con una victoria política a Andrés Manuel”

El próximo gobierno también quiere rehabilitar las carboeléctricas, incluso construir una nueva, impulsada por el presidente de la Comisión de energía del Senado y empresario minero, Armando Guadiana.

Lee también: CFE gastará más en plantas de carbón que en centrales renovables

“Por el amor de dios, que hagan lo que quieran pero no más carbón”, exclamó el analista de EY.

 

 

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