El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, habló con Forbes acerca de la situación compleja de la economía del país, aunque es optimista y confía en que los acuerdos reactiven la producción y mejoren las condiciones de la población.

 

 Por Pierre-Marc René  

 

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El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, acepta que en su país viven una situación económica difícil. “Aquí tenemos casi 40% de la gente que vive prácticamente en pobreza extrema”, lamenta.

Pero es optimista y confía que en agosto presentarán acuerdos importantes que les permitirán reactivar la producción del país y mejorar las condiciones de la población. Asegura que muchos inversionistas tienen puestos los ojos en esta nación. Sin embargo, la violencia se mantiene como uno de los males que debe combatir:

“Hemos llegado a tener en 2012, 85 muertes por cada 100,000 habitantes. Prácticamente 80% de los delitos en Honduras tienen que ver con el tráfico de drogas.”

Ésta es parte de la charla que sostuvo Forbes con el mandatario, quien asumió el poder en enero anterior.

 

¿Cómo está la situación económica en Honduras?

Tenemos una situación económica compleja, pero por fortuna el Congreso anterior tomó algunas medidas de ajuste fiscal. Estamos ya en proceso de conversar con algunos empresarios; siendo optimistas, creo que en agosto tendríamos algunos acuerdos importantes. Por otro lado, estamos invirtiendo mucho en sectores productivos que nos permitan reactivar la economía, como la parte agroindustrial, la atención a los pequeños y medianos productores y asociarnos a través de un esquema de agricultura contratada. Estamos también invirtiendo en programas de generación de empleo en la maquila. Estamos promoviendo la diversificación de la matriz energética. Eso nos está también permitiendo que muchos inversionistas estén poniendo los ojos en Honduras.

 

Usted se inspiró en lo que se hizo en México para crear el pacto por Honduras. ¿Qué plan tiene al respecto?

Estamos en ese proceso. Espero que en mayo estemos firmando acuerdos importantes, que van a permitirnos terminar de estructurar la plataforma que nos hacía falta para complementar temas de crecimiento económico. Aquí tenemos casi 40% de la gente que vive prácticamente en pobreza extrema. Tenemos una línea de programas sociales muy agresivo. Con el Pacto por Honduras estamos estructurando la consolidación del nuevo esquema de inseguridad en el país.

 

¿Cuáles son los planes de reformas que plantea su gobierno?

La reforma fiscal prácticamente se ha terminado en la parte del Congreso. Lo único que nos queda es terminar de ejecutar la nueva forma de administrar el sistema de energía eléctrica del país, que se está impulsado en este momento a través de un fideicomiso con la banca privada, y tiene como propósito reducir sustancialmente las pérdidas. Creo que en unos cuatro años nos podemos convertir en un país que va a competir con Centroamérica en términos de los precios de energía, porque estamos diversificando la matriz energética de manera importante.

 

¿Qué objetivo tiene interconectar la red eléctrica de Centroamérica?

Hace unos meses salimos a buscar energía a Guatemala. Eso nos permitió tener un precio preferencial en la región, y al mismo tiempo renegociar contratos térmicos que estaban a costos altísimos. Ya nuestros planes son de construcción de nuevas plantas hidroeléctricas; estamos hablando de energía eólica y solar. El sur de Honduras compite con otra región de España al ser uno de los lugares con más horas de luz solar al año en todo el planeta. Estamos también buscando la generación de energía con gas; tenemos un proyecto en camino que se está licitando en este momento. También estamos pensando en la generación de energía con biomasa. Estamos impulsando la producción de palma aceitera, que también va a generar energía, además de aceite. Esa diversificación de la matriz energética nos convertirá en el país con mejores precios de energía en la región.

 

La seguridad alimentaria también es un problema importante….

Estamos lanzando un fideicomiso que va a permitir fondos para la reactivación o realineamiento del agro hondureño, apoyando principalmente a los pequeños y medianos productores. Tenemos un financiamiento especial que compite con la banca tradicional, que no da el financiamiento que requiere el productor pequeño y mediano. Eso nos va a permitir atender varias áreas en el campo, como el cultivo de palma aceitera, de caña de azúcar y de productos básicos como el maíz y trigo, así como la población bovina. Tenemos una línea muy clara en cuanto a resolver nuestras necesidades de producción de alimentos para seguir evitando que importemos, y en esa ruta ya estamos trabajando con cooperativas y productores medianos.

 

¿Qué está haciendo Honduras para la capacitación de la mano de obra?

En los últimos tres años, a nivel de Centroamérica y el sur de México, es Honduras donde más ha crecido la instalación de la industria de call center por dos razones: por el nivel de productividad de los hondureños, pero también porque tenemos la población bilingüe más grande de Centroamérica. Tenemos call center no solamente en inglés, sino también en español. De hecho, en México varios han migrado a Honduras. Estamos en una alianza con el sector privado hondureño para empezar a capacitar a nuestros recursos humanos, dependiendo de la región. Estamos preparando un crecimiento nuevamente de la maquila, para volver a ocupar 40% de los parques industriales que hemos tenido desocupado en este momento.

 

¿Cuál es la importancia de que China voltee a la región?

Creo que los chinos están viendo que su necesidad en alimentos los está llevando a América Latina y Centroamérica. Están demandando muchos minerales, sobre todo hierro, y las materias primas que nosotros tenemos aquí. Si pensamos sólo en el tema de alimentos, por ejemplo, la carne de res está demandando y va a demandar más en el futuro. El tema del café se está poniendo de moda en China; antes tomaban té, pero ahora están tomando café. En el caso de Centroamérica, el paso de un océano a otro es una enorme ventaja que tenemos tanto Panamá con la ampliación de su canal como Nicaragua con su proyecto de canal. Estamos impulsando el canal seco como lo llamamos con el puerto en el Pacífico y con otro puerto grande e importante en el Atlántico y con una autopista, y luego un ferrocarril transoceánico, que nos permitan ser alternativos del movimiento de mercancías y de contenedores de un océano a otro. Aunque se amplíe el Canal de Panamá o se construya el de Nicaragua, no hay manera de que respondan a la demanda de transporte de un océano a otro.

 

 

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