Los tres factores que forman a los hoteles con alma y crean una experiencia inolvidable: calidez en el servicio, ubicación y originalidad.

 

 

Podrá sonar cursi, pero en ocasiones desde el momento en que entro a un hotel sufro los síntomas del amor a primera vista y caigo rendida ante los encantos del lugar, pero sobre todo de su gente.

Tras más de una década de transpirar hotelería de lujo o, lo que es lo mismo, más de 4,000 días de diseñar detalles que consientan y sorprendan a los huéspedes, reconozco que suelo ser crítica y no es fácil que me impresione. Pero existen ocasiones en que desde el primer paso en el lobby, se me acelera el corazón y es entonces que tengo la certeza de haber llegado a un lugar que creará un recuerdo de por vida en mi colección de experiencias.

A estos hoteles me gusta llamarles “hoteles con alma”, porque su enfoque no está solo en ofrecer calidad, sino también calidez y originalidad. Sí, a todos nos gusta llegar a camas con sábanas de 400 hilos de algodón egipcio, amenidades de baño Bvlgary o con oferta culinaria de tres estrellas Michelin, pero más allá del lujo tangible, al viajar buscamos lugares que nos toquen el corazón, donde el lujo es un poema viviente y los contrastes una realidad exquisita.

 

¿Cómo identificar a un hotel con alma?

Cada persona tiene sus parámetros, y lo que nos acelera el pulso varía en cada uno de nosotros, pero en mi opinión, existen tres factores clave que te pueden ayudar a estrechar la brecha en tu camino a hospedarte en uno de ellos: calidez en el servicio, ubicación y originalidad.

 

Calidez

El verdadero lujo radica en el servicio. Llega un momento en que las instalaciones, amenidades y servicios son de tan alto nivel que lo que marca la diferencia entre un hotel u otro es la calidez humana. En mi opinión, los hoteles con alma muestran una clara pasión por ser reyes de la hospitalidad, verdaderos anfitriones con un personal que sonríe con frecuencia y naturalidad. Cuentan con empleados que llevan el sabor de un pueblo al interior, convirtiéndose en verdaderos asesores de viaje, que conocen el pulso de la ciudad, desde los restaurantes más prestigiosos (en los que te pueden conseguir una reservación por la que normalmente tendrías que esperar varios días, o semanas), hasta los tacos “parados”, sin olvidar los festivales y eventos culturales. La calidez se refleja en los detalles.  En estos hoteles saben tu nombre, cómo tomas el café e incluso la raza de tu mascota. Si te has hospedado en uno de ellos sabrás que el dicho “casa lejos de casa” más que una frase es un verbo utilizado sólo por los grandes maestros de la hospitalidad.

 

Ubicación

Al viajar, la ubicación de tu hotel marca en gran medida tu estadía. De esto dependerá cuánto tiempo pases en el tráfico, si las mejores atracciones y restaurantes están dentro de un radio discreto que te permite interactuar con la gente, o por el contrario, sentir que la “ciudad carece de vida” porque “todo pasa” lejos de tu habitación. Los hoteles con alma, son, valga la redundancia, “el alma del lugar”. En la mayoría de los casos en sus lobby, pool bars, restaurantes y lounges se dan cita la elite social, los eventos más exclusivos, pero también las transacciones de negocio más importantes. Son lugares que se vuelven íconos de su localidad, e incluso llegan para poner de moda una zona o dar vida a un barrio, y sin ellos, ésta no sería la misma. Quizá esto es una de las cosas que más me apasiona de la hotelería: tan solo con la llegada de un gran hotel a una zona ésta puede dejar de estar en el olvido para convertirse en la más trendy de la ciudad.

 

Originalidad

Estos hoteles están llenos de detalles. Ya sea en la decoración o en el mismo diseño del inmueble, incorporan conceptos y experiencias únicas que dan mayor valor a tu estadía. Además, son particularmente bellos, sí, como en todo la belleza tiene un valor inmensurable y hospedarse en un hotel bonito hace que tu viaje sea aún más placentero. Y es que para mí un hotel debe ser más que un cuarto donde dormir y bañarse, debe tener un ambiente especial, sin el cual las vacaciones no serían las mismas. En mi caso, al seleccionar un hotel quiero tener la certeza de que regresaré a casa con experiencias que contar, con momentos que atesorar.  ¿Cuenta con un club de corredores liderado por el gerente general? ¿coctelería preparada con hierbas cultivadas en su huerto? ¿el artista emergente de la ciudad tiene una galería en su lobby? Si voy a pagar un poco más, quiero que el lugar cuente una historia, que me permita sentir el pulso de la ciudad entre sus muros.

 

Quizá el sello característico, y más importante, de estos hoteles con alma es que aún cuando cada detalle está pensado y estudiado meticulosamente, nada se siente forzado y de ahí su encanto. Son como una huella digital: únicos, auténticos, personales. Como diría el ícono de nuestra era Don Draper: “Make it simple, but significant”.

 

 

Contacto:

Twitter: @PR_TraveLady

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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