Reuters.- Cuando un fideicomiso de inversiones inmobiliarias compró cuatro hoteles en la costa del Golfo de México operando bajo las marcas Marriott, Quality Inn y Fiesta Inn, esperaba que una reciente reforma energética del gobierno atrajera a muchos ejecutivos petroleros, ingenieros y técnicos.

Sin embargo, las propiedades de Fibrahotel en Ciudad del Carmen y Villahermosa y una compra anterior en Coatzacoalcos, como muchas a lo largo del Golfo de México, siguen en espera de huéspedes.

Se anticipaba que la reforma del sector energético en 2013 promovida por el presidente Enrique Peña Nieto, y que rompió el monopolio de 75 años de la petrolera estatal Pemex, impulsaría la economía y revitalizaría la industria petrolera en declive.

Pero la medida coincidió con un colapso global de los precios del crudo que redujo el interés de los inversionistas.

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Actualmente los precios se están recuperando, y el gobierno pronostica que algunas de las petroleras más grandes del mundo invertirán unos 150,000 millones de dólares en México si tienen éxito en sus esfuerzos de extracción. Pero expertos creen que el crecimiento prometido aún podría tardar varios años.

En las ciudades petroleras más golpeadas, las tasas de ocupación hotelera han caído hasta la mitad, y algunas unidades operan a apenas un tercio de su capacidad, dijo la firma de servicios inmobiliarios Jones Lang LaSalle.

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Los hoteles en Coatzacoalcos, en el sureño estado Veracruz, registraron una ocupación del 36% el año pasado. El principal puerto del estado, Veracruz, y la zona aledaña de Boca del Río tuvieron un mejor desempeño con un 43%, al igual que Villahermosa en el vecino estado Tabasco.

La ocupación está muy por debajo de las tasas registradas el año pasado en importantes puntos turísticos del país como Cancún y la Riviera Maya, según la Secretaría de Turismo, y de las de centros manufactureros de la industria automotriz como Guadalajara y León.

“Han estado más débiles que en los años pasados”, dijo Guillermo Bravo, director de desarrollo corporativo de FibraHotel, quien declinó ofrecer cifras de ocupación de las propiedades que la compañía adquirió entre 2012 y 2015.

Sin embargo el ejecutivo dijo que están por debajo del promedio del resto de su cartera, que se extiende a más de dos decenas de estados en el país. Ahora, la compañía dice que su mejor opción es esperar.

“No sería un buen momento para vender”, dijo Bravo.

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Bajar gastos

Los hoteles típicamente necesitan un 40% de ocupación para llegar al punto de equilibrio, según Christian Lega, director de turismo de la firma de servicios inmobiliarios CBRE Hotels.

Si bien propietarios y operadores de hoteles en el Golfo fueron reacios a proporcionar cifras específicas, varios reconocieron la caída en la ocupación.

Una fuente cercana al Hyatt Place en Ciudad del Carmen, que pidió anonimato, dijo que la propiedad opera casi a una tercera parte de su ocupación y que recientemente cerró algunas de sus habitaciones.

Hyatt declinó proporcionar datos actuales, pero dijo que los hoteles de Ciudad del Carmen tuvieron una ocupación del 80% en 2014, lo que está en línea con otras ciudades de la zona en los años previos a la caída del precio del petróleo.

Hoteles City Express, que dice que el 13% de su portafolio en México depende en gran medida de la industria energética, ha visto caer sus tasas de ocupación en la costa del Golfo desde 2015. La portavoz Blanca Herrera dijo que la firma apunta a otros sectores de negocios y viajeros de ocio en el área.

Los hoteles enfrentan el reto de recortar gastos para lograr el equilibrio y, en los casos más graves, podrían estar en riesgo de perder asociaciones con prestigiosas marcas como Hyatt, Marriott y Holiday Inn, dijo Lega.

Las marcas hoteleras generalmente aceptan poner sus nombres en las propiedades si esperan una ocupación del 60%, dijo Lega. Niveles inferiores pueden suponer un riesgo para su reputación.

Los hoteles en las principales ciudades petroleras están operando muy por debajo de ese nivel, según datos de la Secretaría de Turismo compilados por Jones Lang LaSalle.

“Consideraban que la reforma energética iba a generar inversiones de una manera mucho más temprana”, dijo Lega.

FibraHotel recientemente transformó una de sus unidades en Ciudad del Carmen de un Courtyard Marriott a un Fiesta Inn, que coincide con la marca de otra propiedad cercana.

“En este momento el manejar ambos hoteles por un mismo operador nos daba más sinergias y economías de escala que tenerlos separados”, dijo Bravo, quien agregó que no fue la decisión de Marriott.

Un portavoz de Marriott International Inc no respondió a una solicitud de comentarios.

Aunque muchos confían en que los hoteles volverán a llenarse de trabajadores petroleros en la medida en que las firmas que ganaron contratos en las primeras subastas de México comienzan a desplegar personal, hoteleros temen que los viajeros se sientan disuadidos por la peor oleada de violencia en el país.

“Hay la percepción que siempre estamos en miedo”, dijo Esteban Enriquez España, presidente de la asociación de hoteles y moteles de Coatzacoalcos en Veracruz, el estado con el quinto mayor número de asesinatos en México el año pasado.

“Es un problema que ha salido un poco de control”, comentó.

 

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