Por Renzo Casapía*

Cuando empiezo mi clase de Inteligencia de Negocios en el MBA del EGADE o cuando hablo de Inteligencia Artificial o Transformación Digital con CEOs siempre hay expresiones agnósticas que denotan duda, sobre todo en aquellos que identifican el tema está muy distante en tiempo de lo que ellos tendrán que liderar o los que piensan inmediatamente en un mundo dominado por androides.

Cuando a Siri como ejemplo de Inteligencia Artificial o cuando hablo de un chatbot de Despegar.com o de un banco local que interactúa cada vez más elocuentemente, hay un cambio de reacción. El concepto está más cerca de lo que nos imaginamos; Todos de alguna forma estamos expuestos a algún nivel de inteligencia artificial y los negocios están transformando su forma de relacionarse con sus clientes usándola.

¿Qué es entonces Inteligencia Artificial (IA) y cómo usa esta información? IA es la capacidad que tiene una máquina de imitar el comportamiento de un humano; principalmente la capacidad de decidir en base evidencias y de aprender de los errores. El crecimiento de información de nuestro comportamiento, la tecnología y la velocidad con la que podemos obtenerla, hace que IA sea cada vez más certera en sus decisiones y su aprendizaje.

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La primera vez que AI lea la palabra “fría” en un comentario en la página de Facebook de un bar de moda, podría pensar que es un comentario negativo; pero si la palabra “fría” está siempre al lado de la palabra “cerveza” y que hay caras felices y otros emojis positivos asociados, entonces AI “aprenderá” que es algo positivo. Esta información no estructurada de páginas web, correos, videos y comentarios se transformará en información relevante para el dueño del bar que podrá ver qué tan efectivo está siendo su personal o qué cambios debe hacer al lugar para atraer más personas.

Ya para esta parte de mi clase o de mi conferencia, tengo una audiencia mucho más receptiva y es tiempo para hablar un poco más del futuro. Les cuento que Alexa (el dispositivo de reconocimiento de voz de Amazon) podría detectar muy pronto si una mujer está embarazada por su tono de voz. En un Ted Talk reciente Rebecca Kleinberge de MIT comenta que los grandes cambios de voz en los hombres se dan en la pubertad, pero los de la mujer se dan en los embarazos y la menopausia. Aquí hay mucha atención en el salón; muchos ejemplos para dar y algo de morbo también.

Otra reacción frecuente que tengo es que cada vez estaremos más resistentes a dar nuestra data. La pregunta que cambia esta perspectiva es la siguiente: Si les hubiera preguntado hace 10 años si estarían dispuestos a darle a un extraño sus fotos, videos y pensamientos más íntimos a un extraño, seguramente me hubieran dicho que no. Hoy le entregamos a Facebook (un extraño) y a un número de extraños que no recordamos nuestra información más preciada. Un estudio reciente con alumnos de MIT demostró que muchos de ellos estás dispuestos a divulgar información personal a cambio de muy poco, una pizza, por ejemplo.

Contrario a lo que podríamos pensar, la información estará cada vez más disponible. Este efecto se acentuará con el acceso masivo a tecnología, el tiempo cada vez más extenso en internet (hoy de casi 3 horas en nuestros celulares) y la velocidad con la que esta información puede ser procesada por miles de compañías.

Temas como Inteligencia Artificial y otras tendencias como Machine Learning, Data Analytics suenan aún muy por encima de las posibilidades de las empresas pequeñas y medianas. La ironía es que todas las micro empresas que están siendo creadas todos los días tienen su corazón en estos conceptos, es más, la mayoría de ellos están basadas únicamente en datos, en la información que generamos como consumidores como los datos de eficiencia que genera un coche, el tipo de teléfono que utilizaste para hacer una compra o los miles de rastros de comportamiento que dejamos en nuestras búsquedas en Google. IA está aquí para quedarse.

*Profesor de Inteligencia de Negocios y Big Data en el MBA del Tecnológico de Monterrey.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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