Por Emily Canal

El Ice Bucket Challenge un recuerdo frío –literalmente– y distante, pero los avances científicos financiados por sus donaciones siguen llegando.

Los investigadores identificaron un gen que contribuye al desarrollo de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), informó la Asociación contra la ELA en Estados Unidos el lunes. Es el tercer avance importante en la investigación financiada por el Ice Bucket Challenge, que se tradujo en 17 millones de videos de los participantes bañándose a sí mismos con agua helada.

El Project MinE, un proyecto de la University of Massachusetts Medical School, recibió 1 millón de dólares (mdd) de los 115  millones recaudados a través del Ice Bucket Challenge. Usó ese dinero para identificar el gen, que se conoce como NEK1, dando a los investigadores un nuevo objetivo para posibles tratamientos.

El NEK1 es uno de los genes más comunes que contribuyen a la enfermedad, según la Asociación contra la ELA. Se asocia con 3% de todos los casos de ELA, pero está presente en las formas esporádicas y heredadas de la enfermedad.

“Es muy emocionante porque demuestra a todos los que contribuyeron que las donaciones derivadas del desafío tuvieron un impacto en la investigación”, dijo Brian Frederick, vicepresidente ejecutivo de comunicaciones y desarrollo de la Asociación contra la ELA a The Guardian.

“El trabajo que el Project MinE está haciendo es realmente importante, y el descubrimiento de este nuevo gen nos ayudará a entender mejor la ELA”, agregó.

La ELA es una enfermedad degenerativa que provoca que las células nerviosas en el cerebro y la médula espinal se deterioren. Los pacientes pierden su capacidad de respirar de dos a cinco años después del diagnóstico, lo que conduce a su muerte. No existe cura para la ELA, que es responsable de dos muertes por cada 100,000 personas, según la Asociación contra la ELA.

En Estados Unidos, 2.5 millones de personas donaron a la asociación, la que destinó 77 mdd de los 115 millones recaudados a investigadores como los del Project MinE. Entre los donantes  estaban el atleta Stephen Curry, el multimillonario Bill Gates e incluso Stephen Hawking, quien fue diagnosticado con la enfermedad en 1963.

El movimiento tuvo algunos escépticos. Los críticos atacaron al Ice Bucket Challenge por ser un desperdicio de agua y un ‘activismo de sillón’. Algunos temían que el morbo de ver a las personas bañándose en agua helada distraería a la gente de la enfermedad. Y otros se mostraron preocupados de que cuando todo hubiera pasado, la gente no hubiera donado en absoluto.

Dos años más tarde, este avance demuestra que estaban equivocados.

 

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