Por Cristián Jara B.*

Las motivaciones que tienen las empresas para invertir en el extranjero se dan por diversos factores. Sin duda la Inversión Extranjera Directa (IED) es una de las más relevantes, ya sea para amplificar mercados, disminuir costos transaccionales y/o de producción.

La IED es aquella en que el inversor tiene por objeto el desarrollo de una actividad económica, suponiendo el control o influencia duradera en la dirección y administración de una empresa que opera fuera del territorio en el que reside. Por su parte, ésta se distingue de la inversión extranjera indirecta o de portafolio, que implica la adquisición de cuotas en compañías creadas o el manejo crediticio de las mismas sin que signifique un control relevante de la gestión.

Las inversiones de este tipo, por parte de Chile, han presentado un crecimiento relativamente constante, estando concentradas éstas en América Latina, principalmente en: Brasil, Argentina, Colombia y Perú. Solo estos cuatro países concentran un volumen total de alrededor de 85 mil 470 millones de dólares (al 2016).

Por su parte, en la subregión de Centro América y el Caribe, Panamá destaca. Impulsada por su Canal; su notable desarrollo en infraestructura; la apertura de su primera planta de gas natural; su amplia red de acuerdos comerciales; entre otras variables, se convierte en un país con fundamentos sólidos y estables. No es casual que el JPMorgan en una reciente medición a ese país, con relación a los bonos soberanos y cuasisoberanos del Tesoro de Estados Unidos, lo mostrara sobre todos los países de la región con 108 puntos base. La economía panameña, se estima, seguirá entre las más dinámicas de la zona, con una inflación estable y baja; una deuda pública sostenible y un déficit de cuenta corriente en la balanza de pagos cada vez menor. Cabe consignar que, el país centroamericano, es el principal receptor de IED chilena en la subregión con 815 millones de dólares acumulados.

Por su parte, en Chile, se ha propuesto dar un fuerte impulso a las inversiones y a una agenda de reformas pro competitividad, innovación y emprendimiento. Es así, como en el Programa de Gobierno del presidente, Sebastián Piñera, se contempla la creación de una Oficina de Competitividad, Inversión y Productividad dedicada a guiar, revisar y simplificar las regulaciones vigentes y gestionar la Agenda de Reimpulso Productivo. Además, y entre otras cosas, se considera establecer una Oficina de Gestión de Proyectos de Inversión dedicada al acompañamiento y agilización del proceso de aprobación de permisos de los proyectos de mayor envergadura, para lo cual se establecerán protocolos a nivel de servicio y reportes a un Comité de Ministros de Inversión, que dará cuenta en forma abierta y transparente del avance de las iniciativas.

Chile y Panamá son socios naturales en el comercio marítimo internacional y, sin duda, dos naciones que han internalizado la importancia de políticas públicas de alto estándar para la atracción y promoción de la Inversión Extranjera Directa.

*Abogado y LLM Business Law, Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).

 

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