El rector de la iglesia de la Trinidad exige que la mayor cadena minorista del mundo someta a votación de sus accionistas la venta de rifles de asalto.

 

Por Clare O’Connor

 

La iglesia de la Trinidad se ubica bajo la sombra del nuevo World Trade Center en Manhattan. Es un edificio neogótico de piedra rojiza empequeñecido por los rascacielos circundantes del Distrito Financiero.

El 11 de septiembre de 2001, la iglesia ofreció refugio a los habitantes de la zona de la nube de escombros cuando las torres cayeron a sólo tres cuadras al norte. El inmueble sobrevivió sin daño aparente, y hoy en día es un punto de referencia, un memorial tanto como un lugar de culto.

La iglesia es también extravagantemente rica, al menos en cuanto a las iglesias episcopales se refiere, gracias a los 215 acres que la reina Anne de Inglaterra donó a la diócesis en 1705, cuando la zona era tierra de cultivo. La iglesia ha vendido la mayor parte de esas tierras a lo largo de los años, pero sigue siendo uno de los terratenientes más grandes de Manhattan. Se estima que el valor de sus activos es de más de 2,000 millones de dólares (mdd).

Una de las inversiones más pequeñas en la diversa cartera de Trinity es una participación con valor de 300,000 dólares en acciones de Walmart. Ahora la iglesia se enfrentará al gigante minorista en un caso judicial que podría cambiar la forma en que las empresas públicas toman sus decisiones de negocio.

El problema para la iglesia es la venta de armas de fuego en las tiendas Walmart de Estados Unidos con cargadores de alta capacidad, del tipo utilizados en los asesinatos masivos.

El reverendo James Cooper, rector de la iglesia, dice que no está buscando una prohibición sobre la venta de armas de asalto en Walmart. Más bien está luchando para forzar al mayor minorista del mundo a someter a votación esa venta, lo cual ocurriría durante la reunión anual este verano.

La propuesta de la iglesia requeriría que la junta directiva de Walmart supervisara la venta de “productos que especialmente pongan en peligro la seguridad y el bienestar públicos, puedan perjudicar la reputación de la empresa u ofendan los valores familiares y comunitarios integrales de la marca de la empresa”, de acuerdo con el primer documento presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) el año pasado.

“Alguien está tomando decisiones sobre qué se vende”, dijo el reverendo Cooper a Forbes durante una entrevista en las bien equipadas oficinas de la iglesia en Wall Street, con vista al río Hudson.

“La iglesia no necesita tomarlas. Sólo nos gustaría que nos dijeran que tienen un sistema a nivel de consejo para proteger del peligro extremo la reputación de la empresa, sus valores y a los ciudadanos que viven en la comunidad.”

La iglesia ha señalado que los rifles de asalto de alta capacidad son el tipo de producto que debe requerir la aprobación del consejo antes de llegar a las tiendas, cuestionando en su propuesta “si estas armas son adecuadas para la caza o el tiro deportivo”, y recordando que este tipo de armas “permitieron muchos asesinatos en masa” en Newtown, Aurora, Tucson y otros lugares.

Fue la masacre de 2012 en la Escuela Primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut, la que resultó catalizadora para la acción legal de la iglesia, dice Cooper. Él recuerda haber charlado con los feligreses en busca de maneras de ayudar, incluyendo el activismo de los accionistas.

Meses después de los asesinatos, Cooper y el asesor legal de la iglesia Trinidad, Evan Davis, compartieron sus preocupaciones con la directora de Relaciones con Inversionistas de Walmart, Carol Schumacher. (Schumacher declinó la solicitud de entrevista para este artículo.)

Davis estaba interesado en saber cómo es que el minorista decide, por ejemplo, que no venderá CD con las etiquetas de advertencia para los padres, pero sí rifles de asalto con cartuchos con capacidad para 30 balas.

“Si fuera un video con alguien disparando en una escuela, o una canción de rap con alguien hablando de disparar en una escuela, no lo venderían. Entonces ¿por qué vender el arma? No tiene sentido”, dijo.

Durante sus discusiones, Walmart aseguró a la iglesia que toma en serio la seguridad relacionada con las armas de fuego, haciendo eco de esos sentimientos en un comunicado enviado a Forbes.

“En las zonas del país donde vendemos armas de fuego, durante años hemos tenido un compromiso para hacerlo de forma segura y responsable a través de asociados capacitados y bajo el cumplimiento de nuestras normas, que superan con creces las requeridas por la ley”, dijo el portavoz Randy Hargrove.

“Por ejemplo, nosotros no vendemos pistolas en los estados contiguos de Estados Unidos (todos excepto Alaska y Hawai), no vendemos cargadores de alta capacidad como accesorios ni armas de fuego en absoluto en Walmart.com. También verificamos antecedentes, videograbamos la venta de armas de fuego en nuestras tiendas y excedemos los requisitos legales vigentes al exigir el aval de la verificación de antecedentes antes entregar un arma de fuego.”

Incapaz de obtener una respuesta satisfactoria de Walmart sobre la supervisión de la junta, la iglesia Trinidad, en diciembre de 2013 decidió presentar una propuesta para su inclusión en los materiales informativos para accionistas de la empresa para 2014.

El gigante minorista emitió un ataque preventivo, argumentando a la Comisión de Bolsa y Valores que la propuesta de la iglesia podría interferir con las operaciones diarias de la empresa. La SEC se puso del lado de Walmart, emitiendo una carta de no acción que permitió a la minorista excluir la presentación de la iglesia de sus declaraciones anuales para 2014.

Davis y Cooper llevaron el caso a los tribunales federales de Delaware. En noviembre, tras meses de escritos de ambas partes, el juez de distrito Leonard Stark se pronunció a favor de la iglesia, ordenando a Walmart someter a votación la propuesta. En enero, Walmart apeló.

La cadena ahora se enfrentará a Trinidad en el Tribunal del Tercer Circuito de Apelaciones de Filadelfia a finales de febrero o principios de marzo. La sede de Walmart en Bentonville Ark ha contratado al abogado con sede en Los Ángeles Theodore Boutrous, quien representó a la compañía en el caso de demanda colectiva por discriminación de género Dukes versus Wal-Mart, un proceso que duró una década. El Tribunal Supremo desestimó el caso en 2011.

“Creemos que el personal de la SEC actuó correctamente al ratificar que Walmart podía excluir la propuesta para los accionistas de sus materiales anuales para 2014”, dijo Walmart en un comunicado a Forbes.

“El fallo de la Corte de Distrito tiene profundas implicaciones para toda la industria minorista porque podría obligar a las empresas públicas a someter a votación de los accionistas asuntos de negocio ordinarios, tales como qué productos vende. El fallo anula lineamientos de la SEC, que datan de hace 40 años, que permiten que las propuestas de los accionistas sean excluidas si afectan las operaciones comerciales normales de la empresa.”

“La propuesta de la [iglesia] Trinidad podría interferir con las operaciones normales de negocios de Walmart al tratar de regular las decisiones diarias de Walmart en los cientos de miles de productos que se venden en nuestras tiendas, clubes de precios mayoristas y en línea. La propuesta de la iglesia también sería difícil de aplicar porque es vaga e indefinida, hace referencia a categorías altamente subjetivas y poco definidas de los productos, y no está claro cuáles de los cientos de miles de diferentes productos que se venden en nuestras tiendas, clubes de precios al por mayor y en línea habría que cubrir.”

En los próximos días, la profesora de derecho corporativo y comercial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cornell, Lynn Stout, presentará un escrito de amicus curiae en apoyo de la iglesia de la Trinidad, en nombre de más de 20 de sus colegas profesores de derecho corporativo de diversas universidades, todos ellos expertos en gobierno corporativo.

“La iglesia Trinidad no está pidiendo una ampliación de derechos de los accionistas”, dijo Stout, autora de El mito de valor para el accionista. “Walmart está pidiendo una restricción. Sería una dramática restricción en los derechos de los accionistas si el Tercer Circuito revocara la decisión del tribunal de distrito.”

El reverendo Cooper está en condiciones de jubilarse como rector el 15 de febrero, pero ya está preparando a su sucesor, el Rev. Dr. William Lupfer, de Portland, sobre el caso. El asesor legal Evan Davis –también guardia de la iglesia– planea unírsele, incluso si el proceso de apelación resulta arduo.

“La iglesia Trinidad ha estado aquí durante 318 años. Hay varias cosas que podemos seguir haciendo por periodos bastante largos, y ésta será una de ellas”, dijo Cooper.

 

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