Muchos enfermos sufren complicaciones que les impiden trabajar, empujándolos a la pobreza en países sin protección social, o en aquellos donde es ineficiente, como en México.

 

Por Graciela Saldaña Hernández

Hoy día se reconoce una relación directa entre algunas enfermedades y la productividad laboral, pero ¿cuáles son las enfermedades que se presentan con más frecuencia?, ¿son éstas las que más incidencia tienen sobre la productividad laboral?

Actualmente se habla mucho de enfermedades típicas de empleados. Quizá por el impacto que ha tenido en la generación de otras dolencias, muchos colocan al estrés en la posición número uno.

Al parecer, es el estrés el causante de enfermedades ligadas al dolor. De acuerdo con un estudio de las doctoras A. A. Kassian Rank y L. Corral Kassian, existen pocos estudios sobre el dolor en México. Su estudio abarca datos estadísticos de la Dirección de Planeación y Desarrollo de Sistemas del Servicio de la Clínica del Dolor, en el periodo del 25 de mayo de 2010 al 26 de mayo de 2011.

Con datos de más de 10,300 pacientes llegan a la conclusión de que el dolor crónico predomina en mujeres, con una relación de tres a uno. Para ellas, los síndromes dolorosos de columna ocupan el primer lugar, luego los relacionados con problemas oncológicos y la diabetes.

El estudio de la doctora M. L. Santillán (2011) revela que la depresión y el estrés crónicos son factores psicosociales relacionados con enfermedades crónicas como diabetes o cáncer. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2007, la diabetes afectaba a 180 millones de personas en el mundo. Una de las principales inquietudes es el incremento del ausentismo laboral que ésta ocasiona.

En el Plan Mundial contra la Diabetes 2011-2021 se considera la muerte precoz causada por la diabetes como uno de los componentes de la pérdida de ingresos, ya que muchos enfermos sufren complicaciones que les impiden trabajar, empujándolos a la pobreza en países sin protección social, o en aquellos en donde es ineficiente, como en México.

Este estudio afirma que el problema más inmediato está en países de ingresos medios y bajos, en donde tres de cada cuatro personas viven con diabetes. Se calcula que entre 2005 y 2015, las pérdidas alcanzarán los 558,000 millones de dólares en China, 303,000 millones en Rusia y 237,000 millones en India.

La OIT reconoce que en muchos países, el número de pacientes con diabetes está aumentando, y como consecuencia hay una pérdida de horas de trabajo. Señala que la diabetes mal tratada o no tratada puede ocasionar complicaciones que tienen un impacto negativo en la productividad laboral.

Es posible que una persona que ha desarrollado complicaciones serias reduzca su nivel de responsabilidad en el trabajo. Este problema se presenta a escala mundial y se agrava al considerar la información de diversas fuentes, según las cuales, para el año 2030 habrá en el mundo 366 millones de diabéticos.

Mucho se ha dicho sobre la obesidad como principal factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades como la diabetes mellitus y las cardiovasculares (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012).

El sobrepeso y la obesidad afectan a siete de cada 10 adultos mexicanos de distintas regiones y localidades del país. Más alarmante es que un amplio número de quienes las padecen son personas entre 25 y 35 años, estrato muy productivo de México.

Quien padece de obesidad o sobrepeso, baja su rendimiento laboral en 50% e incrementa las probabilidades de ausentismo laboral, provocando mayores costos en seguridad social. La OIT estima que los empleados obesos tienen dos veces más probabilidades de ausentarse en el trabajo por complicaciones en la salud.

Es de reconocimiento casi general que el tratamiento de estas enfermedades debe considerarse prioridad nacional, en la que gobierno, empresas y sindicatos incluyan medidas preventivas dentro de programas que fomenten la educación alimenticia y una adecuada inversión de recursos como condición sine qua non.

Despedir a trabajadores competentes con diabetes no es la solución ideal, pues representa una pérdida para las empresas. Este problema es un reto para la mercadotecnia. ¿Cómo alimentarse bien si todos los días se escuchan comerciales invitando a comer chatarra y productos con alto valor calórico? Muchas empresas tienen que ofrecer productos alimenticios sanos, si es que no quieren cambiar de giro, a farmacéuticas.

 

Maestra Graciela Saldaña Hernández, profesora del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana.

 

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