La propuesta de gravar con una tasa del 10% las ganancias obtenidas por la adquisición de acciones no hace sonreír a los inversionistas: no tendría magros resultados recaudatorios y podría hacer que el mercado de valores pierda competitividad.

 

Acabar con una exención regresiva y generar una mayor equidad en la recaudación de impuestos son los argumentos que defienden la aplicación de un impuesto en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Sin embargo, su aplicación podría ser un nuevo bache para un mercado con pocas empresas y niveles de capitalización bajos comparado con otros países de la región.

El mercado de valor en México cuenta actualmente con 141 emisoras listadas y un nivel de capitalización que en 2012 alcanzó el 44.6% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que Chile concentra más de 225 emisoras y una capitalización de 116.8% respecto a su PIB.

PUBLICIDAD

“Tenderá a reducir las ganancias en la bolsa y reducir el crecimiento esperado de la BMV, obviamente, esto lleva consigo a mayores ineficiencias y distorsiones en la bolsa”, opina Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico y Bursátil de Banco Base.

La propuesta de Reforma Hacendaria presentada por el presidente Enrique Peña Nieto considera la aplicación cedular del Impuesto Sobre la Renta (ISR) con una tasa del 10% sobre las ganancias que obtengan las personas físicas  por la adquisición de acciones emitidas por sociedades mexicanas dentro de la BMV.

Y a pesar de que la propuesta apenas se encuentra en su etapa de análisis, los especialistas advierten peligros mayores para la competitividad de la bolsa mexicana, frente a los beneficios que ofrecería este tipo de gravámenes en términos de recaudación. La moneda está en el aire.

David y Goliat

La sorpresa tal vez no fue grande para muchos. Desde hace algunos años, la idea de generar un impuesto para algunas operaciones en la BMV ya se había asomado. Pero, hoy, podría estar a punto de concretarse.

“Siempre ha habido el temor de que se desincentiven las inversiones, pero ahora veremos si se materializa o no, en muchos países existe ese impuesto y no por ello tienen mercados bursátiles pequeños, entonces vamos a ver cómo es en el caso de México”, dice Enrique Cárdenas Sánchez, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Para el gobierno este peligro no es cercano: “La aplicación de un impuesto en estos países, lejos de ser un elemento que inhiba las inversiones, ha permitido gravar esta fuente de ingresos, así como dotar de elementos de control sobre las inversiones. Muestra de ello son los niveles de capitalización de la bolsa que se observan en estos países que van del 33% al 118% del PIB”, argumenta en Ejecutivo en su propuesta de Reforma Hacendaria.

El documento expone que países como Japón, Brasil, Chile, Estados Unidos, así como España, Australia, Alemania, Noruega, Reino Unido y Dinamarca gravan las ganancias de capital con tasas del 10 al 42%, mientras mantienen niveles de capitalización de sus bolsas del 33 al 118% del Producto Interno Bruto (PIB).

“El principal beneficio de gravar los ingresos derivados de las ganancias de capital es la equidad, ya que dichas ganancias son equivalentes a otras formas de ingreso en cuanto a los efectos que producen sobre la capacidad de pago. También se fortalecerá el esquema fiscal al gravar a aquellas personas físicas de mayores ingresos que están en capacidad”, dice el documento presidencial.

Al respecto, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villareal, dijo en días recientes que el impuesto en la BMV no inhibirá las inversiones en el país, y refirió que países como Estados Unidos ya se cobra un gravamen del 30%, así como 20% en algunos países europeos.

Sin embargo, Jorge Fabre, director de la Escuela de Negocios de la Universidad Anáhuac México Sur, no coincide con la apreciación del gobierno en cuanto a los efectos que pueda tener para el mercado accionario nacional, el cual, dice, es mucho más pequeño comparado con el de la Unión Americana, que tiene enlistadas a más de 4,100 empresas.

“No puedes comparar un mercado totalmente desarrollado en el que el costo de salirse es muy grande para todos los jugadores, a un mercado que es más pequeño en términos del número de empresas”, asegura el académico.

En este sentido, coincide Gabriela Siller, quien opina que este tipo de gravamen tiende hacer que el mercado de valores crezca lentamente hacia el largo plazo.

“El número de personas que invierten es muy pequeño y va a ser yo creo que más pequeño, porque si le dices a una persona común y corriente que un poquito de sus ahorros los invierta en el mercado de valores cuando sabe que le van a quitar eso, va a decir para qué tomo el riesgo si me van a quitar impuestos”, opina Fabre.

 

Otros riesgos

Pero no sólo las personas físicas que invierten en la bolsa pueden verse afectados. De acuerdo con los últimos datos publicados por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), el 51.3% de los recursos de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) se invierten deuda gubernamental, 18.1% lo hacen en deuda privada nacional, el 15.7% en deuda variable internacional en deuda variable nacional 8.9% y el porcentaje restante en otros instrumentos de inversión.

“En la medida en la que el régimen de inversión se debe diversificar para que los riesgos sean menores y para que los rendimientos puedan ser un poco superiores, pues necesitas comprar acciones y las afores están encaminadas a comprar muchísimas acciones”.

Las afores administran actualmente los recursos de 49.2 millones de trabajadores afiliados, de acuerdo con datos de la Consar.

“La realidad es que entonces el gran jugador de los mercados financieros en los próximos 10 años van a ser los fondos de pensiones  que tienen el dinero de los trabajadores activos que en un futuro se retirarán”, dice Fabre.

Y aunque el principal incentivo para gravar las ganancias que deriven de la enajenación de acciones sea el obtener mayores recursos para el Estado, aún queda en duda

“No va a recabarse mucho dinero, pero ciertamente es un mensaje de por dónde va la reforma”, dice Cárdenas Sánchez del CEEY.

En este sentido, el académico de la Universidad Anáhuac expone los siguiente: “No me hace mucho sentido que estemos debatiendo sobre un impuesto que realmente va a recaudar muy poco y que puede tener un incentivo perverso, tanto para la emisión como para el ahorro a través del sistema bursátil”.

Mientras tanto uno de los pendientes de la propuesta de la Reforma, será el de conocer los mecanismos para deducir las pérdidas en la operación con acciones.

“Debiera existir también una ecuación para que las personas físicas puedan deducir las pérdidas”, opina Oscar Ortiz, socio líder nacional de la industria de Servicios Financieros de Deloitte.

Para Gabriela Siller queda claro que en caso de aprobarse esta propuesta los efectos sobre el mercado se percibirían a partir de 2014, cuando los accionistas vean el valor de sus ganancias.

Por el momento, Jorge Fabre cree que hay un argumento determinante para los inversionistas frente a esta propuesta fiscal: “Tienes muchos riesgos en el mercado mexicano y ahora esto es un riesgo más, es un costo más”.

 

Siguientes artículos

Los 10 mejores Master in Management del mundo
Por

Los programas Master in Management impulsan el desarrollo de habilidades profesionales en los egresados de universidades...