Por Mauricio Hurtado de Mendoza*

La incertidumbre es una condición normal, tanto en los negocios como en nuestras vidas personales. No es posible tener plena certeza sobre los eventos que pueden ocurrir; sin embargo, estar bien informados brinda la oportunidad de tomar mejores decisiones y responder de manera más inteligente ante las condiciones que están fuera de nuestro control.

Cuando llevamos a cabo nuestra Global CEO Survey 2020, en los meses septiembre y octubre del año pasado, estaba muy fresca la discusión sobre la pugna comercial entre Estados Unidos y China, y sus probables efectos en las cadenas de distribución de bienes y servicios. Hoy en día, este tema ha perdido espacio en la agenda pública, pero han surgido nuevos eventos que nos hacen reflexionar sobre cuáles son las expectativas reales de crecimiento de los negocios en su conjunto.

El coronavirus es un factor que no conocíamos cuando se llevó a cabo la encuesta, como tampoco resultaba factible predecir con precisión el comportamiento del precio del petróleo. Sin embargo, los efectos de ambas situaciones ya se dejan sentir en la actividad económica global, impactando no solo en las proyecciones de crecimiento, sino la cadena de suministro y el flujo de personas. 

Al mal tiempo, buena cara

Su tuviera que hacer una metáfora, diría que la incertidumbre es como el clima y las organizaciones como un barco de vela: en ocasiones, los días son soleados y viento permite que el barco se desplace con velocidad a su destino; otros días, hay poco viento y el barco se mueve lentamente. No obstante, existen momentos en los que el barco se encuentra frente a una enorme ola, y lo peor que puede hacer es quedarse detenido a esperar el embate. 

Al igual que el clima, la incertidumbre es algo que no puede evitarse. Y sabemos que hoy en día el clima es un elemento altamente variable. Estar preparado para actuar es la mejor forma de no acabar abatido por la ola. 

De acuerdo con los resultados de nuestra encuesta, 71% de los líderes mexicanos dijo que los programas de capacitación impulsaron la innovación y aceleraron la transformación digital (79% global); en tanto, nuestra IoT Survey México muestra que para 33% de los encuestados hacer lo que siempre ha hecho, pero más rápido y eficiente, es la principal razón por la que utiliza el internet de las cosas, seguido de la modernización de la marca (31%).

La suma del talento y el uso de tecnologías emergentes ayuda a navegar en la incertidumbre siendo más innovadores y creativos, aumentando la eficiencia de las operaciones y dando nuevas capacidades a una marca. 

Desde mi perspectiva, los CEO deberían realizar un análisis y establecer dos acciones: 1) conocer las fortalezas de sus empresas, explotarlas y establecer la diferencia que marcan en el mercado para lograr una oferta innovadora; 2) identificar y adoptar los componentes que pudieran mejorar la percepción de los bienes y servicios que se ofrecen a los clientes.

Enfocarse en su oferta única y en la satisfacción de sus clientes permitirá a las organizaciones izar las velas de manera óptima para alcanzar la velocidad necesaria para atravesar la ola y mantener el avance.

En los tiempos que hoy vivimos abunda la competencia y todos buscan la eficiencia. Pero los que hagan las cosas de manera más inteligente, más práctica y sobre todo más enfocada a las cuestiones con verdadero impacto, serán los que logren liderar el mercado.

 

Contacto:

 

Mauricio Hurtado de Mendoza es Socio Director de PwC en México

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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