Emociones, deseos y vacíos, toman juego en la realidad económica y social de los individuos, y estos son los principales factores que complican o fortalecen la economía individual y familiar.

Por ello podría apostar, que este problema, el de la “incontinencia” financiera, es el problema económico más grande que existe en los individuos, provocado por sus deseos e insatisfacciones personales y sociales, que se reflejan de forma simple en el desechar, aún sin quererlo, el dinero, haciendo notar la prioridad que el mismo tiene en su vida.

Por ello puedo decir que la “incontinencia” financiera, es el principio de la pobreza a nivel mental o de la más poderosa riqueza a nivel emocional.

 

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La negociación intrapersonal

Una de las principales labores de un coach, es trabajar con las emociones que respaldan las significaciones personales y que le dan sentido a nuestra vida. Estas emociones son transferibles y respaldan distintas significaciones dándoles un valor referenciado.

Es decir, al ser transferibles, las personas puede buscar sentir sensaciones que satisfagan, referenciadamente y a manera de placebo, ámbitos distintos de nuestra propia vida, sustituyéndolos entre sí.

En el plano del dinero, se puede ver de manera clara que las significaciones personales de la mayor parte de los individuos esclarecen una realidad común:

“Las personas no quieren el dinero, no lo valorizan lo suficiente como para quedárselo, acumularlo o hacerlo crecer”.

Y esto es una constante en la mayoría de los individuos. Su valorización está mucho muy por debajo de aspectos emocionales simples y eso provoca sin lugar a dudas, “incontinencia” financiera.

La negociación intrapersonal simple lo comprueba. El dinero siempre será cambiado por millones de factores intangibles, una y otra vez, porque eso es lo que los individuos buscan en el plano de significación interior profunda.

Tan simple es, como el saber que una gran cantidad de personas compran la ropa más cara por seguridad, pertenencia social, importancia y muchos otros factores, anteriores al gusto.

Lo hacen también para sentirse y verse diferentes de lo que son o sencillamente porque experimentan alguna sensación momentánea al hacerlo, y esto sucede también en el plano emocional fisiológico. Y hacia allá voy.

 

La comunicación de las emociones, con las emociones

Recuerdo la frase de una reconocida campaña publicitaria:

“Ningún psicólogo podrá entender el poder curativo de un vestido nuevo”.

Quienes hemos trabajado en investigación de mercados e información estratégica para comunicación, reconocemos la importancia de la valorización en el target de un insight como este, que sin duda resulta una cachetada a nuestra continencia financiera.

La profundidad de una frase así nos recuerda el poder que el mundo emocional tiene por encima del racional. Pero sobre todo y quienes hemos estado muy cercanos a estudios antropológicos y sociales para su respaldo; el poder de los vacíos por encima de cualquier transacción financiera, la simple y llana intención de curarnos de ¡Dios sabe cuanta cosa que nos pasa!

Hombres y mujeres priorizan las emociones y la búsqueda de solventar ciertos vacíos a través de la necesidades básicas de pertenencia, seguridad, variedad, conexión, y por supuesto de significado; importancia personal.

Es aquí donde el impulso emocional e inconsciente trasciende las fronteras de los números. Donde las insatisfacciones o satisfacciones cotidianas y las sensaciones de vacío o plenitud, marcan la pauta en los hábitos cotidianos del manejo del dinero, y se ven reflejados en el consumismo

Porque al final del día nuestra significación es tan simple y natural en nuestros hábitos, como comer e ir al baño. El deseo se acaba cuando puedes comprarlo todo, dicen por ahí. Por eso los multimillonarios compran lo que verdaderamente les gusta, y poco importa si son o no marcas ostentosas, en realidad de hecho los estudios dicen que las evitan.

Su forma de priorizar el dinero es distinta, los químicos cerebrales que les brindan satisfacción se segregan al acumular o poseer dinero y no al gastarlo y esa es la principal causa que a nivel fisiológico respalda las bases de esto que llamo: Incontinencia financiera.

Por ello estimado lector, si eres de los “que el dinero se les quema en las manos”, “les cuesta trabajo no gastar”, o “no te diste cuenta como pero se te fue como agua” debes atenderte, posiblemente sufras “incontinencia” financiera.

 

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