Por Gerardo Familiar*

El capital humano es un factor clave y cada vez más importante para el progreso económico continuo en los países en desarrollo. Es por esto que para garantizar que la población alcance su máximo potencial se requieren implementar en todos los sectores, tanto a nivel público, como privado: buenas prácticas enfocadas en seguridad, sustentabilidad y desarrollo.

En este sentido, la responsabilidad corporativa se ha convertido en una parte indispensable de las estrategias de algunas compañías que buscan operar con base en lineamientos globales, encaminados a la evolución del mundo y a mejorar las condiciones y la calidad de vida de las personas que viven en las comunidades en donde tienen presencia.

Este año, México ocupó el sitio 64 de 157 países evaluados en el Ranking del Índice de Capital Humano (ICH) del Banco Mundial con un puntaje de 0.61, lo cual se traduce en una pérdida de 40% en productividad económica al no invertir lo necesario en educación de calidad y resiliencia ante los retos económicos y sociales en la actualidad.

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Dicho porcentaje refleja la importancia de que las empresas se adhieran lo antes posible a la Iniciativa de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para que en 2030 logremos un mejor futuro para todos.

En el sector químico, considero tres aspectos fundamentales para lograr un futuro más próspero y sostenible:

  1. Seguridad: Mantener un firme compromiso con la seguridad de los trabajadores y la comunidad al garantizar que los procesos sean realizados con la tecnología más innovadora, eficiente y segura a nivel global, alineada con protocolos de seguridad internacionales. De esta manera, involucrar a todos los proveedores en la cadena de valor en acciones orientadas a garantizar el bienestar de los trabajadores y las comunidades aledañas, además de promover la implementación de protocolos básicos para prevenir incidentes.
  2. Sustentabilidad: El mundo requiere productos y prácticas más sustentables para encontrar soluciones a los grandes retos del mundo como reducir la huella de carbono y otros. Es necesario invertir en infraestructura más avanzada y utilizar energía limpia para generar procesos con menos impacto al medio ambiente.
  3. Desarrollo: Además de la inversión en proyectos regionales, aprovechar el talento local y generar empleos bien remunerados que contribuyen a mejorar la calidad de vida en las comunidades. Por lo tanto, es esencial crear programas de fortalecimiento educativo en materia de ciencia, tecnología, ingeniera y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), así como carreras técnicas que preparen a estudiantes para trabajar en sectores industriales.

Para complementar el compromiso como agente de cambio que contribuirá a generar un futuro sostenible, las empresas del sector químico también deben promover la diversidad e inclusión entre su talento, como parte del reto colectivo para solucionar de forma innovadora las problemáticas actuales.

*Director General de Chemours México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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