El gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carsten aseguró que la inflación no está desanclada y tampoco está fuera de control.

“De lo que los quiero convencer es que (la inflación) no está desanclada y no está fuera de control, creo que ése es el punto más importante”, comentó el banquero central del país durante la inauguración de la Reunión Anual de Consejeros de BBVA Bancomer.

Aunque la inflación se ubicó en su más reciente medición en niveles de 6.17%, muy por encima del 2.53% reportado en el mismo periodo del año pasado y más del doble del objetivo meta de +/- 3.0% previsto por el Banxico, Carstens aseveró que está bajo control y se encaminará a su meta en 2018.

“Al inicio de 2018 ciertamente va a ver una baja importante de la inflación y poco a poco nos vamos a ir encaminando a una meta de 3%. Es la meta y creemos que vamos a estar cerca de eso”, destacó el gobernador de Banxico.

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“Si no hubiéramos hecho nada, ahorita la inflación estaría alrededor de 8%. Si no hubiéramos hecho nada con Trump la inflación hubiera sido mucho más alta”, comentó.

Una de las acciones que ha realizado Banxico para contener la inflación es anclar las expectativas de inflación de mediano y largo plazo.

“Desde el punto de vista de la conducción de las políticas monetaria, en lo que nos debemos concentrar es en anclar las expectativas, sobre todo las de mediano y largo plazo”, dijo.

Las expectativas para el cierre de 2018, están entre 5.5 y 6%, “que ciertamente son menores a los números a los que está ahorita la inflación”. “Realmente en donde sí coinciden las expectativas es que al inicio del año que entra, es que va a ver una caída muy importante en la inflación”, dijo el gobernador de Banxico.

“Para garantizar que eso suceda, lo que hizo Banxico es aumentar las tasas de interés, nosotros empezamos a actuar en 2015, cuando la inflación estaba en su nivel más bajo. A partir de ahí hemos aumentado las tasas de interés”, destacó.

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Agustín Carstens resaltó tres periodos que explican porque la inflación se ha comportado de esta manera.

De 2014 a diciembre de 2015, las perspectivas de que empezaba la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, inicio una apreciación muy abrupta del dólar y también se dio una caída del precio del petróleo.

En consecuencia se dio una depreciación del tipo de cambio y en su volatilidad. Esto, señaló, podría hacer que en el futuro surjan presiones inflacionarias. Con inflación de 2.13%, Banxico empezó a subir las tasas de interés más o menos en esta época.

En el segundo periodo, de enero a octubre de 2016, los precios del petróleo continuaron muy bajos y se dio el proceso electoral de Estados Unidos, con sus resultados con la retórica que adoptó Trump de cuestionar el TLCAN y la relación bilateral.

“La inflación subyacente empezó a incrementarse, eso es natural”, dijo Carstens.

El periodo de noviembre del año pasado hasta la fecha es el tercer factor o periodo que ha afectado a los precios al consumidor, debido a la relación bilateral entre Estados Unidos y México.

También se dio un incremento sustancial al salario mínimo, en los precios agropecuarios como el aguacate y aumentos en la tarifa en autotransporte.

“Esto ha tenido como efecto una depreciación del tipo de cambio y, por otro lado, ha habido incidencia en el incremento de los precios energéticos de la inflación subyacente”, explicó Carstens.

 

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