En México, los ingenieros deben resolver una ecuación que todos los universitarios tienen en común: encontrar trabajo. Conoce su odisea para ingresar al mercado laboral.

 

 

Andrés Sánchez Dorantes y Nayelli Pérez Corona son estudiantes de ingeniería. Cursan los últimos semestres de la carrera en sistemas en el Instituto Politécnico  Nacional (IPN). Ellos forman parte del equipo finalista en una competencia de alcances internacionales que los podría colocar como las mentes más brillantes del futuro.

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A pesar de la distinción deben resolver una ecuación que todos los universitarios tienen en común: encontrar trabajo en México.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) arrojan que de los 2.4 millones de desocupados en México en el primer trimestre de 2014, 983,719 (39.5%) tienen estudios de nivel superior.

Por si esto fuera poco, una de las varas que mide las aptitudes de los ingenieros aumenta su nivel: “El sector energético y otras áreas de negocio necesitan ingenieros que cumplan con aptitudes, así como habilidades que les permitan ser competitivos en las industrias frente a la creciente competencia en el mundo”, refiere en entrevista con Forbes México, Gerardo Kanahuati, director general de Hays México.

Además, la carencia de habilidades en las ingenierías puede convertirse en un obstáculo indirecto al ejercer su profesión, pues datos de la Secretaría del Trabajo revelan que el 5 de cada 10 ingenieros no están ocupados en tareas directamente relacionadas con su área de estudio.

 

La odisea

Entre risas, ambos universitarios recuerdan los retos que enfrentaron en el concurso Indra Future Minds, organizado por Indra, empresa tecnológica española que opera en 138 países, donde trabajan 48,000 personas a nivel mundial, y que factura 2,914 millones de euros anuales.

Nayelli y Andrés desarrollaron diferentes proyectos denominados  ‘enigmas’, que la firma tecnológica les presentó con carácter de “implementación real”. El primer caso fue de observación terrestre desde una cámara satelital. El equipo del Politécnico propuso un sistema de seguimiento para estudiar el movimiento de los incendios forestales para predecir el curso que tomarían y así poder vencerlos más fácilmente.

Pero este y otros  retos que Indra les planteó no serán los últimos, pues los que existen para el mercado de ingenieros aún no acaban.

Durante la competencia, Nayelli y Andrés forjaron duplas con equipos de otras nacionalidades en que la principal vía de comunicación fue el idioma inglés.

En América Latina, según la encuesta Escasez de Talento elaborada por Manpower, el manejo de otro idioma es la habilidad más compleja a cubrir (39%) en los puestos que el mercado requiere.

“Un ingeniero que no pueda comunicarse en inglés no tiene ningún futuro”,  asevera Hugo Elizalde Siller, director de la carrera de Ingeniería y Arquitectura del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México.

Además de dominar ese idioma, el catedrático ve oportunidades en los sectores automotor, energético y aeronáutico para los estudiantes que aún no eligen una ingeniería, pues “30% de la industria total mexicana” se concentra en la automotriz.

Los estudiantes de ingeniería como Nayelli y Andrés, según el directivo,  no sólo deben apostar a colocarse dentro del mercado laboral como mano de obra profesional, sino como emprendedores.

“Nunca ha habido un mejor momento para emprender en forma de una pequeña o mediana empresa (Pyme) que le pueda dar servicio a uno de los sectores en crecimiento: energético, petroquímico, automotriz o aeronáutico. Ésa es a oportunidad para los ingenieros que puedan montar pequeñas industrias que giren alrededor de estos grandes polos.”

La reforma de telecomunicaciones también significaría un nicho de oportunidad para los jóvenes ingenieros, pues Elizalde considera que este sector posee 100% de empleabilidad antes de que los estudiantes se gradúen.

 

Plan de acción

El campo de oportunidades no sólo depende de las habilidades que los estudiantes de ingeniería posean o de su apetito por el emprendimiento.  Algunas empresas empiezan a dar pasos para llevar a los ingenieros mexicanos al camino de la especialización e innovación como una esperanza laboral.

Schneider, empresa francesa especializada en el segmento eléctrico, cimentó en Apodaca, Nuevo León, su centro de desarrollo e innovación,  con una inversión de 65 millones de dólares para que el talento mexicano en el sector de ingeniería potencie sus habilidades, e incluso pueda exportarlo.

“El 99% de la población son mexicanos; sólo dos extranjeros que vienen de América Central”, dice Ignacio Dapic, director del Centro de Desarrollo e Innovación de Monterrey de Schneider Electric.

Los logros más importantes que han alcanzado, indica Dapic, es que en el centro se producen entre 10 y 12 patentes al año.

La empresa registra 95% en la oficina de patentes de Estados Unidos. El 5% restante es una combinación de patentes registradas entre Europa y América Latina.

Este centro alberga a 220 ingenieros y una capacidad inmediata  para recibir hasta 280, mientras que la totalidad de sus edificios están preparados para aumentar la población a 300 personas.

Los esfuerzos parecen dar frutos. En el centro se han desarrollado ofertas de nueva generación electromecánica, como las estaciones de carga para vehículos eléctricos en versiones residencial, comercial, carga rápida y versión especial para automóviles de la marca BMW.

La fuerza laboral del centro contribuye con 25% de la generación de nuevos productos para México, Estados Unidos y Canadá, un mercado que da continuidad a la innovación.

En el mercado estadounidense, el centro contribuye con entre 45% y 50% de soluciones a la empresa en materia de talento.

Este modelo representaría una oportunidad para que las empresas asuman un compromiso social en el país e integren a los jóvenes ingenieros en un mundo laboral capacitado para aprovechar las ofertas del mercado.

Las expectativas están cimentadas, pero Andrés y Nayelli  salen de las oficinas de Indra con incertidumbre sobre su situación, pues hay posibilidades de que el equipo de la firma los incorpore a su plantilla en un futuro; en tanto, para ellos continúa la búsqueda de oportunidades laborales.

 

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