La discusión del presupuesto estadounidense está condicionada al proyecto de reforma migratoria que encabeza Barack Obama.

 

 

Reuters

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Los conservadores del Congreso de Estados Unidos que se oponen a las políticas de inmigración del presidente Barack Obama han amenazado con unir el tema a un proyecto de ley de presupuesto, lo que podría producir un enfrentamiento en septiembre y plantearía la posibilidad de un cierre del Gobierno.

Las tensiones entre la Casa Blanca y el Congreso aumentaron el miércoles, cuando el portavoz de Obama Josh Earnest dijo que la próxima decisión del mandatario sobre las medidas para flexibilizar algunas normas sobre inmigración no se verían afectadas por las tácticas de los republicanos.

“El presidente está decidido a actuar en temas que los republicanos de la Cámara baja no lo harán”, dijo Earnest, citando el respaldo de la comunidad empresarial, líderes religiosos, sindicatos laborales y agencias de la ley.

“Sería una real pena si los republicanos se involucran en un esfuerzo por paralizar al Gobierno para frenar una solución de sentido común (sobre inmigración)”, agregó.

Los legisladores regresarán de su receso de verano el 8 de septiembre, pero iniciarán un nuevo descanso cerca del 19 de septiembre. Eso les deja poco tiempo para acordar un proyecto de ley sobre financiamiento temporal para las agencias del Gobierno antes del 1 de octubre, el inicio del nuevo año fiscal.

Hace un año, el Congreso enfrentó una tarea similar. Pero los planes de los líderes republicanos de lograr una fácil aprobación de la ley se desintegraron cuando legisladores respaldados por el Tea Party, encabezados por el senador Ted Cruz, insistieron en usar el proyecto para deshacer el programa de reforma al sistema de salud de Obama.

Las agencias federales cerraron durante 16 días debido a la falta de fondos, antes de que un golpeado Partido Republicano debió dar pie atrás.

Ahora, en momentos en que la política partidista está exacerbada antes de las elecciones legislativas de noviembre, la lucha sobre un proyecto de ley de gasto -conocido como resolución continua, o RC- podría volverse aún más aguda.

En parte, eso se debe a que el Congreso inició su receso sin poder lograr un acuerdo sobre una solicitud de Obama por fondos de emergencia, que dijo eran necesarios para lidiar con el ingreso de menores centroamericanos de manera ilegal al país.

Una portavoz de la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca dijo que la administración insta al Congreso a actuar en su petición. Debido a que la mayoría de los republicanos se opone, esto podría provocar una lucha sobre el proyecto más importante para mantener al Gobierno operando.

Eso no sería nada comparado con la discusión que Obama podría iniciar en septiembre si anuncia medidas unilaterales que otorguen una situación legal y permisos de trabajo a millones de residentes indocumentados.

Tal medida podría llevar a algunos republicanos a desquitarse retrasando la aprobación del proyecto de ley de financiamiento, a menos que prohíba que Obama implemente cambios a la política de inmigración, un paso al que los demócratas del Senado se opondrían.

“Si el presidente toma su lápiz y realiza ese acto inconstitucional de legalizar a millones, creo que eso se convertiría en algo que es casi una bomba nuclear política”, dijo el representante republicano Steve King en una reunión de republicanos conservadores, según lo citó el diario Des Moines Register de Iowa.

 

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