Hace cerca de diez años, el panorama no era del todo claro, pero la productividad en las empresas apuntaba a la tecnología y el internet como jugadores estratégicos. Hoy en día, el tema es contundente: si se pretende ser competitivo, innovador o disruptivo, no hay organización de TI que se conciba fuera del viaje digital.

El Internet of Things, así como el Big Data o el modelo Share Economy están empujando a las organizaciones de TI a sumar más responsabilidades de las que ya tienen; los profesionales empresariales adquieren mayores conocimientos técnicos y, mediante el uso de herramientas basadas en la nube, tienen ya la capacidad de iniciar proyectos tecnológicos por su propia cuenta.

En contexto, los términos arriba mencionados han sido una constante en el ecosistema emprendedor, no obstante se ha escrito muy poco sobre la analítica y TI, en particular cómo interactúan estas dos tribus en el lugar de trabajo contemporáneo.

En este sentido, valdría hacerse la pregunta: ¿Están preparadas las tecnologías de la información para este cambio? Si bien el entorno se acelera a pasos cada vez más vertiginosos en cuanto al ambiente empresarial se refiere, tanto como sus pasos se desproporcionan unos de otros, por lo que modernidad y crecimiento actual deben evaluarse en función de las necesidades y el entorno inmediato de las empresas.

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Resulta crucial delimitar los objetivos y capacidades para trazar una línea adecuada en la que las TI se articulen como el gran aliado corporativo que en realidad es, aunque con un enfoque más focalizado y certero. Así, cabe recordar el caso de Thermo Fisher Scientific, organización valuada en 10 mil millones de dólares, el cual le tomó ocho semanas de trabajo constante, en mancuerna con tres “coaches” externos para responder a estas tres preguntas clave enfocadas a las TI:

  • ¿Cuáles son los procesos clave del negocio?
  • ¿Qué tan importante es cada proceso de negocio para el éxito de la empresa?
  • ¿Cuál era la salud de las aplicaciones TI que soportaban ese proceso de negocio?

Con esas preguntadas aclaradas, la firma pudo entablar un diálogo más productivo con las líneas de negocio respecto a qué problemas urgentes enfrentaba la empresa y cómo se avanzaba sobre los mismos.

Una vez mapeadas y posicionadas en su área de operación, las respuestas permitieron determinar cuáles eran los objetivos o tareas para cada área, así como la velocidad a la que deberían dárseles salida, ya que, como en toda empresa, habrá proyectos que requieran soluciones inmediatas y soluciones que tomen mayor tiempo. En este sentido, un diálogo constante con los miembros de las unidades de negocio sirve como el “acelerómetro” para este esfuerzo.

Tanto en este como en otros casos de éxito, hemos visto que al momento en el que se toma la información y los datos como un valor activo de cambio, los panoramas empresariales comienzan a cambiar sensiblemente. Con información específica, estructurada y organizada, sumándola a un plan concreto de necesidades, objetivos y capacidades de la empresa, se puede hacer un cabildeo aterrizado y contratar así a un director de analítica, quien es importante que posea un equipo de desarrolladores ETL, analistas de negocio, consultores u otros miembros del personal que representen a todas las áreas funcionales de la compañía, para arrancar una estrategia más agresiva y focalizada.

Vivimos tiempos en los que las fronteras (virtuales o no) han sido desdibujadas. Estas fronteras habían sido un sino de la territorialidad o alcance de las empresas. En perspectiva, las fronteras ya no son operables. Hemos crecido en una era en la que TI comienza aquí y termina allá. El mundo ha cambiado, ya que las TI modernas no tienen fronteras. Así, algunas organizaciones acarrean problemas con el concepto.

Un CIO dijo que muchas organizaciones de TI tenían un obstáculo importante que les impedía ser realmente modernas. Se trata del obstáculo del “territorio”, donde diferentes unidades de negocio ven a las aplicaciones, a los datos y otros activos de TI como “suyos” y no como un recurso compartido. ¿Recuerdan el éxito de empresas como Uber o Facebook? En buena medida se logró por dos cosas: se eliminó la frontera y se activó el compartir. Habrá que pensar cómo se integran las TI en nuestra empresa y trabajar con este contexto en la mira.

Para adentrarse más en este tema y conocer si su organización de TI está a la vanguardia -o está adelantada a ella-, descargue el reporte de SAS: “Analítica y la organización de TI moderna”.

 

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