Luis Emilio Velutini, el empresario  venezolano de tradición inmobiliaria, aterrizó en República Dominicana decidido a quedarse para contribuir con su desarrollo urbano. Por eso, tras emprender su reciente y prometedor proyecto en el país, quiere repetir la ceremonia de sembrar un árbol que realizó cuando hace años concluyó con éxito uno de sus grandes sueños.

 

Por Felipe Vallejos

 

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Compartimos con Luis Emilio Velutini tres encuentros que arrojaron luces de sus motivaciones por invertir en República Domini­cana, sus planes a futuro, el porqué es considerado un gigante del sector inmobiliario de lujo.

El contexto de la entrevista no hizo más que reafirmar ese estatus de lujo en la mejor suite del nuevo hotel JW Marriott.

 

El aterrizaje

Luis Emilio Velutini llegó al país hace seis años, invitado por el expresidente Fernández a invertir, argumentando las garantías de seguridad jurídica y reglas claras, pero sobre todo motivado por las oportunidades que vio en un mercado comercial de lujo sin explotar. Las revelaciones de los estudios previos no hicieron más que confirmar su buen olfato de negocio.

Se mudó definitivamente seis meses antes de inaugurar Blue Mall en 2010, “desde cero un proyecto que contemplaba una torre, ya fuera de habitaciones de hotel, apartamentos u oficinas”, dice, todo protegido por un centro comercial de excelencia, y su valor agregado con respecto a la oferta de ese momento, “dise­ñado como un verdadero mall, la sensación de estar viajando”, y en el medio, el JW Marriott, la marca hotelera a la medida, un traje que calzó perfecto en el concepto que Velutini ha explotado desde su arribo al país, el socio ideal para atraer al business men.

 

Paso a paso

Tras la invitación a conocer República Dominicana, se decidió a apostar por el país, “muy similar a Venezuela, a la Caracas de hace 30 años”, confiesa. La primera señal: una economía pequeña, menor competencia e infinitas posibilidades. Por supuesto sería en el sector inmobiliario, lo ha hecho toda su vida y el país caribeño le había dado buenas señales.

Blue Mall se inauguró en agosto de 2010, un complejo de 20,000 metros cuadrados (m2) distribuidos en cinco niveles con 120 retails y una inversión de 160 millones de dólares (mdd), pero eso no sería todo. Más tarde, en agosto de 2014, se lanzaría oficialmente el JW Marriott, el primero del Caribe, con 15,000 metros cuadrados y ocho niveles, 150 habitaciones cinco estrellas, inversión que Velutini resumió en el siguiente dato: “la llave (de cada habita­ción) tuvo un costo promedio de 360,000 dólares. Ya podrás hacer el cálculo”. También se inauguró la Torre Blue Mall, por encima del Hotel JW Marriott, del piso 21 al 28, oficinas con vista panorámica en un escenario de 10,500 m2, todo lo anterior sustentado en par­queos soterrados de cinco niveles, 1,153 parqueos para ser exactos.

 

Un socio irresistible

¿Por qué Marriott?, le preguntamos. Luis Emilio responde tan cer­tero como diplomático, conocedor del negocio, sin espacio para las dudas o muletillas. “Detectamos que en el país hacía falta un hotel de lujo. Buscamos marcas, y escogimos Marriott, primero porque es el target para este tipo de mercado, donde 60% de los turistas son americanos, quienes gustan de ir a cadenas de su país”, dice.

Velutini agrega que el grupo que comanda se sintió muy a gusto con la filosofía de Marriott International, una cadena de 5,000 hoteles en el mundo y una red de 50 millones de afiliados a través de lo que se conoce como Marriott Rewards, programa que premia la fidelidad con millas aéreas y puntos de hotel. Y para los que gustan de la métrica de social media, solo en este apartado de la marca tiene un millón de fans en Facebook.

 

El hotel inteligente

La asociación con Velutini para la construcción del JW Marriott la ha calificado como un éxito, superando sus expectati­vas. “Normalmente cuando visito un hotel Marriott debo indicar algunos detalles, pero esta vez ha sido distinto, no he tenido que decir nada”, sostiene Craig S. Smith, presidente para el Caribe y América Latina de Marriott International.

La clave de este éxito, según Smith, ha sido el crecimiento económico de América Latina. “Está mejorando la situación. Hay más dinero, las clases sociales tienen más educación”, reflexiona, mientras esboza una sonrisa, como si su experiencia le estuviera diciendo que la asociación ha sido un acierto, y hay espacio para más.

El hotel JW Marriott factura alrededor de 12,000 mdd al año, de los cuales 9 mdd son captados gracias a las reservaciones realizadas por Internet, un nicho que ha sabido explotar como ninguna otra cadena hotelera del mundo. Así funciona un “hotel inteligente” adaptándose con visión de futuro a la era de las Tecnologías de la Información y Comuni­cación (TIC), alojado en un aparato celular donde la reserva del vuelo, del hotel mismo y todos los detalles están a un teclado de distancia y en tiempo real.

“El hotel y la marca que lo protege fue construido pensando en el alto ejecutivo”, afirma, pero los planes son de seguir expandiéndose por el país y el Caribe. Y un lugar atractivo para ello es Punta Cana. 

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Un mercado por explotar

Días después volvemos a hablar con Velutini, el encuentro sería en su oficina, una especie de búnker del grupo que lidera, justo al lado de Blue Mall, y el lugar donde otro pro­yecto nacerá muy pronto.

Acompañado esta vez del editor en jefe de Forbes República Dominicana, Xavier Pires, el empresario venezolano habla de su historia, del presente exitoso y del futuro.

En las paredes la historia viva de Blue Mall. Fotografías de los primeros bocetos, la construcción en marcha y el resultado final, un monstruo de concreto construido sobre las “cenizas” de un parque de diversiones llamado Arcadas, el deja vú de Luis Emilio; en Caracas en la avenida Las Mercedes, la principal joya de su portafolio comercial también sería un centro comercial llamado El Tolón, en honor a un parque de diversiones que estaba en aquel terreno. Fue un éxito entonces en el país venezolano; al igual que lo es en Quisqueya con el emulado modelo.

Luis Emilio lanza una cifra atípica. En el mercado dominicano “85% de las mujeres y 70% de los hombres se preocupan por las marcas”, muy por encima del nivel promedio de la región, el dato decisivo que Velutini obtuvo de un estudio de mercado para que la marca Blue Mall se abriera espacio.

 

Más que innovación

Si hay una palabra que Luis Emilio pronunció reiteradamente durante la entrevista fue “innovación”, fiel a su regla de hacer cosas distintas, causar nuevas sensaciones y marcar la diferen­cia. Blue Mall se ha convertido en el símbolo de la nueva ciudad, efecto que ha provocado, a juicio de Velutini, una “nueva cultura de centros comerciales”, cambiando para siempre la percepción del negocio comercial.

Todo fue por etapas, como lo recalca el mismo Luis Emilio. Primero el centro comercial con marcas de lujo y una sensación de “lo nuevo”, posteriormente el hotel en asociación con la marca JW Marriott, construido en 24 meses y con una inversión de 58 mdd. Más arriba, como si el cielo fuera poco, los pisos de oficina con 11,000 m2, cuyas ventas oscilaron entre 3,100 y 3,800 dólares el m2; todo vendido durante el proceso de construcción.

Y si la innovación resultara poca, el año pasado instalaron el primer cine Imax del país y lograron mudar el Hard Rock Café a Blue Mall; el primero dentro de un centro comercial. Los resul­tados de la apuesta no son menos que visibles. “Los dueños están contentos y nosotros también”, dice.

 

Una crisis, una oportunidad

La crisis en Venezuela llevó al Grupo que fundó a buscar nuevas fronteras. “Que alguien me diga cuándo hubo un día sin crisis en el mundo”, expresa Luis Emilio. Viajes por diversos países durante dos años le permitieron descubrir oportunidades y la República Dominicana fue su principal opción. La nueva aven­tura sería como de costumbre, exitosa y prometedora.

“Nos gustó el país”, dice. Tanto le gustó que se mudó y echó raíces. Una anécdota es que hace 22 años en Venezuela plantó un árbol un día antes de inaugurar un hotel que construyó, lla­mado Fiesta Inn, “pues como dice el dicho, en la vida hay que escribir un libro y plantar un árbol”, recuerda. Hace pocos meses pidió una foto de aquel árbol, inmenso luego de dos décadas, tan grande como el éxito de aquel hotel.

Quiso repetir la historia, y un día antes de inaugurar oficial­mente el JW Marriott de Santo Domingo plantó un árbol en compañía de su familia, operadores bancarios del BHD–León (entidad que financió parte de la obra) y directivos de Marriott International. “Como no voy a escribir un libro, planto dos árbo­les”, concluyó.

“El pueblo dominicano nos ha recibido muy bien, ya nos senti­mos parte integral del desarrollo y de la sociedad”, dice un agra­decido Velutini, mientras abre una botella de agua para tomar un pequeño break de su dilatado testimonio.

 

Todo por hacer

Pocos días después de la entrevista, Luis Emilio Velutini se trasladó a Punta Cana para encontrarse con “su buen amigo” Frank Rainieri, del Grupo Puntacana. El motivo: firmar una alianza para el desarrollo del Blue Mall Punta Cana, inversión de 50 mdd desplegado en un terreno cerca del aero­puerto de esa zona, asociación que será presidida por Rainieri, conocedor del negocio turístico y que apuesta fuerte al futuro de la región.

“Con Blue Mall queremos crear la primera cadena regional de centros comerciales”, dice entusiasmado Velutini, y ha elegido Punta Cana para expandirse por razones obvias. El nuevo centro comercial estará a los pies de un renovado aeropuerto interna­cional, testigo del flujo de dos millones de turistas que ocupan las 36,000 habitaciones hoteleras actuales, y con la ampliación del aeropuerto, se proyectan seis millones de visitantes para los próximos cinco años.

“No somos de hacer inversiones e irnos, lo nuestro es a largo plazo y creemos que en República Dominicana hay espacio para seguir creciendo”, reflexiona. A la inversión en Blue Mall y Punta Cana se suman las obras en Cap Cana, residencias de lujo que oscilan entre los 2 mdd y 10 mdd; y residencias en Santo Domingo, llamadas Kuadra, dos torres de 13,000 m2 en cuyo tope descansan dos penthouses con vista panorámica a la capital, a la nueva ciudad, a la revolución inmo­biliaria que Luis Emilio ha comenzado.

 

A largo plazo

En pocas palabras, Velutini ha dejado su huella en el sector inmobiliario dominicano porque “cuando llegué me di cuenta que había todo por hacer”. Y para poner la guinda en el bizco­cho, nos da una primicia: “tenemos un proyecto de construir el centro de convenciones más grande y moderno del país, justo al lado de Blue Mall”, con la visión de que en la esquina donde convergen las avenidas Winston Churchill y Gustavo Mejía Ricart “se levante el complejo comercial, laboral y hotelero más relevante de la República Dominicana”, con la filosofía de innovar hasta el final, causando sensaciones distintas de solo escuchar las ideas.

Aunque recién se presentaría oficialmente en unos meses, el complejo tiene los detalles más importantes definidos. “Será una torre con sus dos primeras plantas de comercio conectadas a Blue Mall”, explica Luis Emilio. Más arriba, tres pisos de estacio­namiento al aire libre, para dejar sobre eso el centro de conven­ciones con tecnología de punta.

Más arriba, otro hotel “con el branding de Marriott”, sin defi­nir aun cuál será exactamente. Por lo pronto, más enfocado al target de público amante de la tecnología, de la comodidad y de habitaciones más económicas que el jw. Pero no se queda ahí, arriba del hotel habrá espacio para condominios también con la marca Marriott, y finalmente 15 pisos de oficinas. Todo en un mismo lugar.

Los números de la inversión no son exactos, “aun es un embrión”, dice Luis Emilio. Con toda seguridad, el nuevo com­plejo de 120,000 msuperará con creces los 160 mdd de inversión de Blue Mall.

Es momento de despedirse, pero con la promesa de mantener el contacto. Vienen proyectos importantes, “Taca-Taca” no se detiene. A sus 61 años de edad, la energía le sobra, con sus hijos trabajando a su lado, su felicidad es completa y el futuro más que promisorio.

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