La gestión tecnológica de procesos hospitalarios en México es casi nula. El mercado que vale un promedio anual de 300 mdd no está ni en su etapa de gestación. El reto es vacunarse lo más pronto posible contra las letales dosis de escepticismo de autoridades e industria.

 

Por Luis Rodríguez Munguía

 

PUBLICIDAD

La vida de una sala de ur­gencias es tan caótica como una “selva blanca” en plena vorágine: enfermeras corriendo de un gabinete a otro, médicos escribiendo reportes al vuelo, farmacéuticos dosificando medicamentos, administrativos tecleando sus máquinas de escribir, y pacientes, sin duda, doliéndose de su mal.

En una agitada sala de urgencias no todo lo que es grave se atiende primero. Lo que urge es la prioridad. Así lo deciden los protocolos médicos. No es lo mismo un paciente con una enfermedad grave, como cáncer, que uno urgente, con un paro cardio-respiratorio.

Pero los protocolos médicos no sólo han ayudado a gestionar mejor la atención de pacientes. La innovación tecnológica ha sido una especie de “enfermero en silencio”, que siempre está disponible para que la gestión médica sea lo más atinada posible.

Los servicios hospitalarios públicos y privados de países como Australia, España, Canadá, han hecho de la informática su mejor aliada desde hace más de 20 años. Sin embargo, la penetración histórica de las soluciones electrónicas clínicas en el mundo es muy baja tanto a nivel primario como hospitalario. En América Latina se considera que el índice de penetración está por debajo de 10%, cuando en Europa está en la media del 60%.

Estados Unidos, con el programa de sa­lud del presidente Obama, ha invertido en los últimos cinco años casi 20,000 millones de dólares (mdd) para el estímulo de uso de tecnologías de información en el ámbito clínico tanto privado como público; esto significa apenas 35% de penetración en lo que se refiere a “clínica electrónica” en los hospitales de Estados Unidos.

Para Mario Chao, director global del sector salud de Everis, empresa española de aplicaciones tecnológicas, ésta es una de las industrias más complejas debido a que es muy difícil industrializar estos servicios ya que cada paciente es distinto. Sin embargo, cuenta que en algunos países de Asia han logrado maquilar procesos muy específicos, como la intervención quirúrgica de cataratas.

Además de complejo, es también un sec­tor con mucha inmadurez y atraso, particu­larmente en países de América Latina. En México, el servicio público de salud (IMSS e ISSSTE) tienen proyectos de cientos de millones de dólares en sistematización de sus procesos clínicos y hospitalarios, con magros resultados. En dos sexenios no han cubierto ni 15% de penetración por proble­mas de interoperabilidad y desarrollo.

Recientemente, la Secretaría de Salud de Jalisco anunció que invertirá 500 millones de pesos (mdp) para implementar el expediente clínico electrónico en sus servicios médicos estatales. Pero, para los especialistas del sector, el beneficio de la duda ya está obsequiado. Chao ha sufrido en carne propia la falta de un expediente clínico electrónico al vivir en los últimos años en cinco ciudades diferentes. El expe­diente clínico de su hija es un grueso archi­vo de papeles, con anotaciones ilegibles.

En el sector privado, son pocos los hos­pitales que tienen un eficiente sistema de gestión clínica o, en el mejor de los casos, que le han apostado a implementar nuevas soluciones. El hospital ABC, ubicado en la Ciudad de México, ha destinado para los próximos años más de tres millones de dólares (mdd) en nuevas aplicaciones tecnológicas de atención hospitalaria.

En 14 años, este hospital privado lleva cuatro intentos para generar un expediente médico electrónico, con resultados poco óptimos. La búsqueda comenzó de nuevo en 2009 y el objetivo de entonces era encontrar un sistema que ayudara en la gestión del paciente y a que se tomaran mejores decisiones médicas. Por ello, las autoridades del hospital analizaron no menos de 50 soluciones.

Hoy, el “riesgo” lo han tomado con “ehCOS”, una aplicación de Everis que promete ser tan flexible como sea posible. Los médicos podrán ver en cualquier dispositivo dentro y fuera del hospital el expediente del paciente.

“El médico es nuestro principal usuario, por lo que buscamos que no batalle con estar brincando de un sistema a otro para analizar el expediente del paciente”, detalla Luis Rubí subdirector de Mejora de Procesos y Tecnología de Información del ABC.

Pero la brecha generacional es un reto que está enfrentando el Hospital abc. Los gurús médicos de sus pasillos rondan los 60 años y se resisten a interactuar con cualquier dispositivo tecnológico; prefieren hacerlo a la antigüita: dictando sus indicaciones a jóvenes médicos y a las enfermeras.

 

La bendita transición  

Martha Cerda es enfermera desde hace más de 22 años, su carrera la ha desarrollado en el hospital privado Christus Muguerza, en Monterrey, y ha sido testigo de la conversión análoga a electrónica.

Hoy es Jefa de Servicios del área de Hospitalización y es la “madre controladora” de la información del hospital Christus Muguerza. Ella y su ejército de enfermeras y personal de apoyo en farmacia, banco de sangre, admisión, servicios de radiología y laboratorio, tienen el acceso a la plataforma llamada Medsys, que corre por los servidores de Citrix, otra empresa que forma parte de las TIC.

A diferencia de la aplicación del ABC donde es manipulado por médicos, en el Medsys del Muguerza, los médicos no tienen password de acceso a esta plataforma. “Los médicos nos dictan o nos entregan a mano los reportes del expediente y las enfermeras ingresan la información y, si un médico quiere ver el expediente, tiene que solicitarlo a la enfermera”, detalla Martha.

El Medsys, que corre desde 2004 por los gabinetes hospitalarios del Muguerza, tiene un universo de más de 800 usuarios, y el próximo año será sustituido por Siebel de Oracle, una aplicación CRM centralizada que no sólo automatizará todos los procesos de la operación de los ocho hospitales, sino que integrará a diversas secciones administrativas que estaban aisladas. La cereza del pastel será que los médicos puedan, ahora sí, acceder a sus expedientes médicos con toda libertad.

Marco Antonio Cáceres, director de TI del hospital Christus Muguerza, tiene muy claro dos cosas: bajar gastos e integrar las aplicaciones de gestión hospitalaria de todos los departamentos de los hospitales del grupo.

El Xen App de Citrix fue la solución que eligió Cáceres hace dos años y medio, con la idea de virtualizar las operaciones de gestión de los hospitales, y para hacerlo más amigable y compatible, seleccionó recientemente a Xen Desktop, también de Citrix.

Para Cáceres, el reto de implementar innovaciones de gestión en sus procesos de operación no ha sido la barrera genera­cional, sino la usabilidad. “El dispositivo puede ser muy bonito, pero el problema se presenta cuando el usuario no está muy acostumbrado a manejarlo”, dice el ejecutivo.

El siguiente paso del Muguerza es la solución de Xen Mobile de Citrix, que es un producto que administra los disposi­tivos móviles. Humberto Valdez, gerente de la zona noroeste de Citrix, dice que existe también el Bring Your Own Device (BYOD); esto significa que a los dispositivos personales de los usuarios, se les cargan las soluciones del trabajo y conviven con toda la seguridad y usabilidad que se ne­cesita. Otra opción que explora el Christus Muguerza.

 

Mercado inmaduro

El expediente médico electrónico, más que un programa, es un concepto que lleva una metodología con un estándar internacional que contiene ocho niveles de madurez. El ABC y el Muguerza están ubicados en el nivel tres, que implica digi­talizar la información básica del paciente e identificarla en diversas plataformas.

Aspirar a los siguientes niveles es muy costoso y en México no hay ningún incen­tivo, ni fiscal ni de subsidio para hacerlo, como sí existen en Estados Unidos y en varios países de Europa. Además de que la atención médica privada en México apenas representa 3.5% del mercado de la salud. El resto, lo “cubre” la salud pública.

El valor de mercado en México de esta industria está calculado en 300 mdd; sin embargo, la inmadurez de soluciones en gestión clínica electrónica provoca que sea muy lento el desarrollo.

Un análisis de esta misma empresa indica que América Latina está adoptando cada vez más información y soluciones tecnológicas para mejorar la calidad de sus servicios y reducir costos. Es por ello que los proveedores de servicios de esta industria están ofreciendo sistemas de EMR que mejoren la calidad de los datos y su legibilidad, así como reducir los errores médicos.

Para Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM y ex secretario de Salud del gobierno federal de México, el expedien­te médico electrónico es una asignación pendiente del sector salud. “El problema siguen siendo los diversos modelos de atención, no es el mismo el del Seguro So­cial que el de la Secretaría de Salud. Los es­quemas de historia clínica son diferentes”.

Por su parte, Juan Asbún Bojalil, miembro de la Academia Mexicana de Medicina del Primer Contacto, explica que aún existe mu­cha gente que no le ve importancia a modifi­car procesos de una gestión hospitalaria. Pero México gasta hasta 10% de su presupuesto en salud en procesos administrativos, cuando en Europa la tasa promedio es de 2%.

Pero lo importante, dice el doctor Juan Asbún Bojalil, es no sólo tener información verificable y de calidad de un paciente, sino la oportunidad de acceder en tiempo real a la información para realizar diagnósticos oportunos.

¿Hasta cuándo los servicios de salud en México se dejarán contagiar por la automati­zación tecnológica?

camas_hospital1

 

Siguientes artículos

México: del ‘MeMo’ a la recesión
Por

Las perspectivas positivas del país se desvanecieron con la caída de la actividad económica y para 2014 el efecto de las...