Si internet permite que cualquiera pueda publicar sus textos y distribuirlos, ¿para qué sirven hoy las editoriales? ¿Por qué aun hoy tiene sentido su existencia?

 

 

 

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La industria de la publicación en papel tiene más de 500 años desde que Gutenberg comenzara a imprimir biblias con su imprenta de tipos móviles. A partir de ahí se ha enfrentado a condiciones para tener un modelo de negocios exitoso, que rebasan la calidad del contenido que se publica: el acceso a papel, tinta y materias primas para producir libros, así como los problemas físicos y geográficos para distribuir sus productos. El mundo editorial ha creado, con el paso de los años, los elementos que necesita para asegurar los que requiere para producir y vender libros.

Con el paso del tiempo también han aumentado el número de canales por los que se consume contenido y cada uno ha sido anunciado en su momento como la muerte del medio impreso, ya fuera el cine, la radio, la televisión y recientemente internet. De ellos, internet sí implica un cambio en los procesos de producción, almacenamiento y distribución porque vuelve redundantes los que existen en el mundo físico: para hacer un ebook no son necesarios ni la tinta, ni el papel, ni los sistemas de distribución. Incluso las librerías y los puntos de venta se vuelven redundantes.

Las grandes tiendas en internet ven natural eliminar a los intermediarios para aumentar sus ganancias. En el caso de los libros, éstas desean tener una relación directa con los autores para quitar los costos asociados a los procesos de producción y distribución. Las tiendas digitales usan un modelo de autoservicio donde los autores pueden subir su contenido directamente para su venta con márgenes de ganancia de hasta el 70% sobre el precio de venta, un margen mucho mayor que en la industria de papel.

Aquí la industria digital subestima el rol de las editoriales y sólo las ve como un sistema de distribución y venta, ignorando por completo el papel que juegan en el proceso creativo, al filtrar y curar el contenido que llega al mercado. Las restricciones en el medio impreso obligan a las editoriales a ser selectivos y a tener un control de calidad estricto.

En los medios digitales no existen estas restricciones, pero los lectores tienen una capacidad finita para consumir contenido. Al eliminar la curación editorial, las tiendas en internet se han llenado con ebooks que no aportan nada al lector, excepto volumen en sus catálogos que ofusca al contenido bueno. Otro problema es que el autor se queda con todo el trabajo de promover y dar a conocer su trabajo, algo para lo que no siempre está listo, pero ese es un tema para otro día.

Internet permite que cualquiera pueda publicar sus textos y distribuirlos, las tiendas de contenido digital deberían ayudar al lector a separar lo ordinario de lo extraordinario en beneficio de su experiencia de lectura.

 

 

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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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