Por: Javier Cordero, Presidente de AMITI

Mucho se habla de que la transformación digital es una estrategia para que empresas y gobiernos puedan prosperar en un mundo donde la tecnología avanza más rápido de lo que uno puede observar, y que además constituye una necesidad para mantenerse vigente y ser exitoso mediante procesos innovadores, nuevos modelos de negocio, ofreciendo nuevas experiencias a clientes y responder rápidamente a las necesidades del mercado.

Algunas de las industrias que están acelerando su camino hacia la transformación digital con relativa ventaja son el sector financiero, retail y la industria manufacturera, cuya inversión en tecnologías de información ha logrado una mejora fundamental en sus procesos de negocio.

El camino hacia la transformación digital está construido de elementos como la nube, big data, analíticos, movilidad y redes empresariales pero también se conforma de aquellas tecnologías como sistemas cognitivos, internet de las cosas, realidad virtual, robótica, e impresión 3D logrando que la ciberseguridad sea parte fundamental de la estrategia, pues existen millones de dispositivos conectados a la red que generan billones de datos que deben analizarse para ser capitalizados, lo cual provoca que las brechas de seguridad sean más recurrentes y, por ende, que las organizaciones sean más vulnerables ante ataques sofisticados.

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Un ejemplo reciente fue el ataque global de ransomware WannaCry que afectó a más de 200 mil equipos en más de 150 países, bloqueando los dispositivos de las compañías y secuestrando su información -ya encriptada- a cambio de 300 dólares en bitcoins, lo que de acuerdo a las estimaciones de la asociación de ISMS Forum Spain, tuvo un impacto de casi 5 millones de euros para las empresas españolas.

Los ciberataques se han vuelto más sofisticados y la proliferación de dispositivos móviles y su conexión a la red hará que el número de posibles ataques continúe creciendo y aumente su exposición a las amenazas.

La consultora IDC estima que para 2018 habrá más de 22 mil millones de equipos en el mundo conectados a Internet, además de que el 75% de las cadenas de valor de fabricación utilizarán procesos, recursos, productos y servicios conectados digitalmente para mejorar su capacidad de respuesta y productividad.

Es por ello que, si su empresa se encuentra en la etapa de transición hacia una transformación digital o ya está sumergida en ella, no debe demeritar la importancia de la ciberseguridad y ponerla como una de las últimas cosas de la lista, sino definirla como una verdadera prioridad en su departamento de TI y de la compañía misma.

De acuerdo a un estudio realizado por Dell sobre Seguridad en la Transformación Digital a 631 personas encargadas de tomar decisiones en materia de informática y responsables de la seguridad, reflejó que más del 76% cree que la seguridad se incorpora demasiado tarde en las iniciativas de transformación digital y un poco más del 90% afirmó que el equipo de seguridad podía ayudar más a la empresa si se le daban más recursos.

Latinoamérica no es ajeno a estas afirmaciones pues un reporte de Symantec elaborado en 2016 afirma que México fue el segundo país de la región en donde se detectaron más amenazas cibernéticas teniendo un impacto de 5,500 millones de dólares de los 125,900 millones de dólares que conforman el impacto global.

Ante este panorama, tanto organizaciones, como industrias y gobierno necesitan incorporar una infraestructura robusta de ciberseguridad e implementar estrategias capaces de identificar las amenazas avanzadas, mantenerlas contenidas y mitigarlas de forma rápida.

Es por ello que al definir una estrategia de transformación digital primero deben analizarse los pasos correctos para lograrlo exitosamente y contar con proveedores de soluciones TI capaces de fungir como socios de negocio que entiendan las necesidades del negocio y escoger así, las soluciones de TI adecuadas al tipo y tamaño de organización.

De la misma forma, el sector público, además de acelerar su propia transformación, debe crear políticas públicas en temas de seguridad informática que fortalezca la prevención y mitigación de riesgos y amenazas a las infraestructuras críticas de TI, asegurando la continuidad de sus operaciones y una ciberdefensa para proteger intereses de los activos digitales financieros, militares e incluso ciberespaciales.

En soporte a estas necesidades, la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información tiene la misión de trabajar en una agenda estratégica para acelerar la transformación digital de México, la cual sirva para asesorar a los líderes industriales en este proceso de digitalización en el país para reorientar los esfuerzos no sólo hacia actividades relacionadas directamente a los negocios, sino también en seguridad informática.

Es tal su importancia, que sea determinado un comité de ciberseguridad con la finalidad de entender los riesgos de un ciberataque, crear una cultura de ciberseguridad dentro de la sociedad civil en el uso responsable de las tecnologías de la información, permear el valor y necesidad de la seguridad cibernética a nivel empresarial y sectorial como un eje primordial dentro de las estrategias de TI.

Las inversiones en seguridad de TI son fundamentales para evitar ser blanco de ataques informáticos y registrar afectaciones por el cibercrimen cuyos daños no solo ascenderán en pérdidas económicas, sino también en reputación y confiabilidad.

 

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