El Banco Mundial considera que la volatilidad por la normalización de la política monetaria en EU ha tenido menor impacto que en otras ocasiones.

 

Pese a las turbulencias por las que pasan las economías emergentes, particularmente Latinoamérica, en los mercados financieros por la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, otros flujos de financiamiento, como la Inversión Extranjera Directa (IED) y las remesas se han incrementado en los últimos años, lo que le permite absorber mejor los choques externos, indicó el Banco Mundial.

En el informe “Flujos internacionales hacia América Latina: ¿Haciendo olas?”, el organismo multilateral señala que el giro en los flujos de capital, debido a la reducción paulatina del estímulo monetario de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, es menos trascendente para América Latina que en otras ocasiones porque ahora depende de flujos internacionales más estables.

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“Rompiendo claramente con el pasado una vez más, la región equilibró sus fuentes de financiamiento, alejándose de los flujos de cartera y del crédito bancario y moviéndose hacia la IED y las remesas. Esto forma parte de una reestructuración más profunda, mediante la cual la región se ha desendeudado y convertido en acreedor neto frente al resto del mundo”, dijo el economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto de La Torre.

Pero el organismo resalta las diferencias entre IED y remesas, pues mientras la primera se dirige a fábricas y pueden aumentar la productividad, las remesas son más estables, incluso cuando las condiciones macroeconómicas del país destinatario se deterioran.

No obstante, los países que dependen en exceso de las remesas deberían centrarse en políticas innovadoras para que las familias que las reciben, usen al menos una parte de las mismas para la acumulación de activos, recomienda el BM.

 

Bajo crecimiento, principal riesgo

Las condiciones económicas heterogéneas en Latinoamérica y la incertidumbre sobre el crecimiento de China están abonando a un patrón de menor crecimiento en la región para este año, señala el organismo en su informe, el cual espera que sea 2.4%.

“Una tasa de equilibrio para el crecimiento de alrededor de 2,5 por ciento sería claramente insuficiente para mantener el ritmo de progreso social al que la región se acostumbró en los últimos diez años. A falta de una robusta agenda de reformas orientada al crecimiento, el progreso social podría detenerse en la región”, agrega Augusto de la Torre.

México crecería alrededor del 3% en 2014, estima el BM, y resalta la serie de reformas estructurales aprobadas el año pasado, las cuales reanimaron el optimismo de los inversionistas en el país y mejorado las perspectivas de crecimiento en 2014.

 

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