Por  Kate Vinton

Al principio, la firma inversionista Benchmark Capital no tenía más que elogios por el cofundador de Uber, Travis Kalanick. Ahora, la firma está demandando a Kalanick, quien se vio obligado a dimitir como consejero delegado en junio de 2017.

Benchmark Capital está demandando Kalanick por fraude, incumplimiento del deber fiduciario y violaciones de las obligaciones contractuales, de acuerdo con una denuncia presentada el jueves en Delaware. “El objetivo general de Kalanick es juntar al equipo de Uber con aliados leales en un intento de aislar su conducta del escrutinio y despejar el camino para su eventual retorno como CEO, todo en detrimento de los accionistas, los empleados, los conductores-socios y clientes de Uber”, dijo Benchmark en el documento.

En la demanda, Benchmark quiere anular un acuerdo de junio de 2016 que creó tres puestos adicionales. También quiere la salida de Kalanick como parte del equipo Uber y prohibir su participación en el proceso de reemplazo del CEO.

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Según la denuncia, la confianza de Benchmark hacia Kalanick lo llevó a aceptar su propuesta en mayo de 2016 para añadir los tres nuevos puestos de votación a la junta directiva de Uber y darle a Kalanick el derecho de nombrar a la gente a esos puestos. En junio de 2016, Benchmark aprobó el cambio, lo que significativamente dio a Kalanick más poder sobre el consejo de Uber.

Benchmark ahora dice que no habría aceptado estos cambios de gobierno si hubiera conocido todos los escándalos que harían temblar a la compañía. “Kalanick intencionalmente ocultó y no reveló su mala administración y conducta en Uber”, dijo Benchmark en la queja.

Benchmark afirma que Kalanick está utilizando esos asientos para intentar recuperar el control de Uber, después de que se vio obligado a dimitir tras una serie de escándalos. De acuerdo con la queja, tan pronto como Kalanick dimitió como CEO, renunció a la junta directiva de Uber designado para el CEO, pero luego se nombró a uno de los tres nuevos puestos de consejo que había añadido hace un año. También se negó a firmar un acuerdo que dice que los dos últimos puestos bajo su control serán ocupados por directores independientes y supuestamente ha interferido en el proceso de selección de un nuevo CEO en Uber.

Kalanick, quien según Forbes posee una fortuna de 6,300 millones de dólares (mdd) debido a su posición en Uber, tiene una participación de aproximadamente 10% en la compañía y 16% del poder de voto de Uber. Benchmark, por su parte, posee una participación de 13% y tiene el 20% del poder de voto de Uber.

“Las acciones impropias de Kalanick, si se permite que continúen, causarían un daño irreparable a Uber al exponerlo a riesgos reputacionales, regulatorios y de otro tipo”, apuntó el fondo de inversión.

La caída entre Benchmark y Kalanick fue tan rápida como dramática. Hace unos meses, en una entrevista con Forbes, el socio de Benchmark, Bill Gurley, reiteró los elogios de Kalanick, llegando a compararlo con el CEO de Amazon, Jeff Bezos. “Sus características son más como Bezos”, dijo Gurley en ese momento. En los últimos años, dijo Gurley, Silicon Valley se ha enamorado de los CEO centrados en el producto en el molde de Steve Jobs. “Es genial que la gente tenga instintos sobre el producto, pero también tiene que tener instintos sobre los negocios”, agregó Gurley. “A Travis le encanta el producto, le encanta la innovación, le encanta la tecnología, pero también le encantan los negocios”.

La queja detalló la serie de eventos en 2017 que eventualmente llevó a la salida de Kalanick de Uber. En febrero, la ex ingeniera de Uber, Susan Fowler, publicó un blog explosivo en el que se detallaba cómo Uber ignoraba repetidamente sus informes de hostigamiento en Uber. Siguiendo el informe de Fowler, una investigación interna del bufete de abogados, Perkins Coie, revisó 215 demandas de acoso sexual y provocó que al menos 20 personas fueran despedidas .

En febrero, Uber también fue demandado por Waymo, una filial de la compañía matriz de Google Alphabet, por presuntamente robar información de propiedad. Esta demanda alegó que Anthony Levandowski, ex jefe de la unidad autónoma de vehículos de Google, había descargado más de 14.000 archivos confidenciales antes de dejar a Google para iniciar su propia auto-conducción de arranque de coches Otto, que Uber adquirió en 2016. Ese pleito alegó además que Levandowski había utilizado los documentos confidenciales de Google para construir autos autosuficientes de Uber y que Kalanick sabía de los documentos robados antes de que la adquisición ocurriera.

Según la demanda de Benchmark, Kalanick dijo a Gurley de Benchmark y al resto de la junta que la adquisición de Otto “sería una transformación para el negocio de Uber” y no reveló ninguna información sobre la posibilidad de que Levandowski supuestamente hubiera robado documentos de Waymo al directorio. La demanda de Benchmark también detalló una serie de otras cuestiones que han salido a la luz en Uber este año, incluyendo un incidente relacionado con el archivo de violación de un pasajero indio y un programa llamado “Greyball” utilizado para engañar a las fuerzas del orden.

A pesar de todas estas cuestiones y días antes de presentar la demanda, Benchmark twitteó que era “increíblemente optimista sobre el futuro de Uber” y creía que “Uber podría valer más de 100 mdd en sólo dos años”.

El portavoz de Kalanick dijo en una declaración: “La demanda carece completamente de mérito y está plagada de mentiras y falsas acusaciones”. Uber se negó a comentar sobre la demanda.

 

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