Los robots mexicanos se enfrentaron en la batalla final, después de vencer a rivales de Rumania, Lituania, Alemania y Polonia.

 

 

Cuatro estudiantes de ingeniería  del Instituto Politécnico nacional (IPN) se convirtieron en los reyes de la competencia robótica realizada en la Universidad de Viena, Austria y se coronaron con el primer, segundo y tercer lugar en diversas categorías.

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Los estudiantes Diego Daniel Navarro Hernández, Daniel Rubén Rojas Rodríguez, Óscar Alberto Trejo Espinosa y Adrián Sánchez Reyes, de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (Esime), unidad Zacatenco, llegaron a la final de Microsumo con dos prototipos de su creación.

Bettlejuice, MicroAZTK y Excelso,  fueron los robots  que ganaron  el primer, segundo y tecer lugar, respectivamente.

Los robots mexicanos se enfrentaron en la batalla final, después de vencer a rivales de Rumania, Lituania, Alemania y Polonia.

“La precisión en el diseño, desarrollo y ensamblaje de los prototipos, especialmente en su sistema de transmisión y estabilidad, nos permitió tener la supremacía en el concurso al que acudieron expertos en robótica de alrededor de 40 países”, dijo  Navarro Hernández.

Asimismo, Barajas García y Hernández Tovar se adjudicaron otro tercer sitio en la categoría de Nanosumo con el prototipo Nano BSG.

Sus creadores señalaron que estos triunfos reflejan el gran esfuerzo y dedicación que han puesto en el desarrollo de sus diseños, para que estén en constante evolución y a la altura de los mejores prototipos europeos.

En la categoría de estilo libre, el robot pianista Rohmus, de Miguel Adad Martínez Genis, de la UPIITA, fue la sensación de la competencia robótica, en la que también se adjudicó el tercer lugar por la ejecución de música clásica que impactó al publico y a los jueces por encima de los prototipos con avances tecnológicos.

“El mejor de los premios no fue precisamente el tercer lugar, sino ver cómo el público que acudió de diversos países del mundo se conmovían al escuchar, de un robot, la interpretación de Oda a la Alegría, de Beethoven; El Lago de los Cisnes, de Tchaikovski, y Minuet en Sol, de Bach, entre otras”, expuso.

Martínez Genis relató que la emoción lo invadió hasta las lágrimas cuando supo que, en 1813, en ese mismo recinto de la Universidad de Viena, Beethoven presentó por primera vez su Séptima Sinfonía “y hoy, después de 200 años, otra de sus obras es interpretada por mi robot”.

 

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