Meses antes de morir Kenneth Waltz (1924 –2013) considerado el fundador de la escuela neorrealismo en las relaciones internacionales y un verdadero gurú en materia de seguridad y amenazas nucleares sacudió a la comunidad académica y militar de Estados Unidos, Europa e Israel al proponer que Irán debería desarrollar la bomba atómica para asegurar la estabilidad y la paz en Medio Oriente.

 

 

 

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El 7 de noviembre 2013 se iniciaron pláticas entre el grupo denominado P5+1 (los miembros del consejo de seguridad de la ONU más Alemania) e Irán con el fin de retirar las sanciones económicas a cambio de frenar el programa nuclear. Desde entonces a la fecha, en que se logró un acuerdo temporal por seis meses, Israel ha denunciado que dicho acuerdo es un grave error y pone en riesgo a la región

Los israelíes no son los únicos que se siente amenazados en la región, Arabia Saudí también. El 6 de noviembre, la BBC dio a conocer que los saudíes podrían obtener su propio arsenal nuclear de Pakistán si no se detenía a Irán. Esos reportes no son cosa nueva, desde 1960 Pakistán es el país que más ayuda recibe de parte de los saudíes quienes además le han equipado al ejército. Por otro lado, la agencia de seguridad IHS Jane’s reportó que los saudíes poseen varios misiles de mediano alcance CSS-2 de origen chino que están apuntados hacia Israel e Irán. Ante ello, la agencia especializada Stratfor señala que dichos misiles son poco precisos con una carga convencional pero con cabezas nucleares cumplen su cometido. Los tres países piden lo mismo seguridad.

La propuesta del Kenneth Waltz era sencilla, hasta la fecha sólo Israel tiene poder atómico en la región lo que eleva la amenaza contra sus vecinos, todos de fe musulmana y algunos de ellos con una fuerte propensión al islamismo (teocracia basada en el Corán). Este desbalance de poder vuelve a Israel pendenciero y agresivo ya que sabe que ningún país se arriesgaría a agredirlo por miedo a que responda con su arma de destrucción masiva, por lo tanto hay que equilibrar las cosas.

En su ya clásico artículo en Foreing Affairs ¿Por qué Irán debe tener la bomba? Waltz maneja tres hipótesis de solución del conflicto. La primera es imponer sanciones, pero aclara que el problema con ello es que eso nunca ha funcionado, cuando un país quiere desarrollar armas nucleares lo hace y ahí está Corea del Norte. Algo que no menciona Waltz pero sobre lo que hay suficiente literatura y evidencia empírica es que las sanciones económicas no afectan tanto a los líderes como a los pueblos a quienes en muchas ocasiones se les lleva al borde de la miseria sin contar que se violan sus derechos humanos.

La segunda opción es que Irán detenga su programa nuclear pero desarrolle la tecnología o las alianzas para obtenerla de manera rápida por si necesita usarla muy al estilo de Japón que mantiene una estructura nuclear civil pero que podría desarrollar la bomba según un estudio del congreso de los Estados Unidos, así el gobierno de Teherán se liberaría de la presión externa al tiempo que eleva su seguridad y quedaría bien con los sectores radicales dentro del complejo entramado de poder Iraní. El problema con esto es que Israel puede que no se vea intimidado por un arma virtual sino al contrario que se sienta amenazado y atente contra líderes e instalaciones militares o civiles en Irán (con la anuencia de Arabia Saudí) tal y como lo hizo en Irak en 1981 y en Siria en 2007 y 2013, lo cual podría desembocar en un conflicto militar regional.

La tercera opción para Waltz es que Irán continué de manera pública con su programa y realice una prueba atómica. Para las grandes potencias esta opción es “inconcebible” dicen que eso volvería más peligroso el mundo y… bueno eso han dicho de cada país que tuvo la bomba o ha intentado tenerla. Algunos países abandonaron la idea, como Brasil y Argentina, Sudáfrica incluso destruyó su arsenal  pero frente a aquellos que siguieron adelante y lo consiguieron (India, Pakistán y Corea del Norte) las grandes potencias han tenido que asumirlo y vivir con ello sin que hasta la fecha haya existido ninguna guerra nuclear. Eso prueba –hasta el momento– el supuesto teórico de que los estados son racionales y con ellos sus líderes.

Nadie se va a lanzar hacia la autodestrucción, “Irán está gobernado ayatolas totalmente cuerdos que quieren sobrevivir como cualquier otro líder” asegura Waltz. De hecho aunque el poder en Irán descansa sobre el Líder Supremo (un ayatollah que controla los dos ejércitos –unos civil y otro revolucionario-religioso– además de los servicios de inteligencia y marca las pautas de la política interior y de la política exterior por lo que tiene poderes para declarar la guerra o firmar la paz) existen mecanismos “democráticos” para removerlo, así como un poder ejecutivo y un par de cámaras, en una mezcla de sistemas entre una teocracia islámica y una democracia.

De 1945 a 2008 entre siete de los nueve países con tecnología nuclear detonaron 2035 bombas en diversas partes del planeta y sin embargo no tuvimos un apocalipsis atómico ni inició la tercera guerra mundial. Es posible que si a Irán se le permite tener una bomba exista un balance de poderes en la región y pueda surgir un acuerdo de no agresión en medio oriente como el que existe entre de la India y Pakistan, ambos enemigos históricos y potencias nucleares que a la fecha no se han destruido el uno al otro.

 

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