Una conversación entre el creativo que impactó a la aristocracia británica y la artista de quien María Félix aseguró «deslumbrará con su brillo el firmamento».

 

Por Jacob Colunga

 

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Ella, imposible de ignorar, irrumpió en el mundo de la moda —más por necesidad que por gusto— sobre las pasarelas de México, Estados Unidos, Europa y Asia. Con los años, su belleza la convirtió en imagen de L’Orèal internacional. Hoy, Martha Cristiana nos seduce con su poder histriónico en la obra Maria Woyzeck, en el Foro Shakespeare. Jacob, reciente pupilo de Brian Harris y diseñador invitado de la casa real inglesa, pasó los últimos 20 años de su vida estudiando el modelo financiero y creativo de las marcas de lujo en Inglaterra. Hoy, Colunga crea los cimientos de su expansión en México. En Martha Cristiana se encuentra el atributo más deseable en el mercado internacional de branding, según Jacob: la identidad. De ella le cautiva no sólo su integridad artística, sino su espíritu regido por sueños.

 

Te percibo como un ser poco convencional, en un sitio en que tu naturaleza es poco entendida.

Mis habilidades y curiosidades se expanden en varias direcciones y facetas. Considero que pertenezco a una estirpe —sin pretensión— de mujeres renacentistas con una forma particular de comunicar y expresar en diversas áreas y de diversas formas. He trabajado mucho para que la gente se quite ideas preconcebidas y juicios. Aquí [en México] sentía un techo de cristal, mientras en el extranjero mi límite era el cielo. Aquí es donde más juzgada me he sentido, en donde más oportunidades me han quitado.

 

Me parece imprudente encasillar a un multitalento en una sola profesión, pero en México se te ubica como modelo.

Sí, y es algo con lo que ya no me peleo en este momento, ya no tengo expectativas de la gente; lo cual es muy liberador. Hubo una etapa en la que sí estaba peleada con la asociación que hacían conmigo en la moda porque había trabajado y estudiado muy duro en otras áreas. Ahora no vivo con mis credenciales ni explicaciones por delante.

 

¿Cómo ha sido tu evolución profesional?

Nunca cursé la universidad y la preparatoriala terminé siendo madre. En los últimosdiez años he estudiado y me he preparadosin descanso en La Casa del Teatro, The LeeStrasberg Theater Institute, Glenn Alterman Studio con Acting Coaching 1:1, y The Advanced Master Class, con Sam Baruch, en The Barrow Group.

Hoy mis prioridades son distintas, por ejemplo, hacer un monólogo de 40 minutos con un talentoso director llamado Luis López. No me es primordial salir en televisión.

 

¿Cuál es el recuerdo más agradable de toda tu carrera profesional?

Cuando aceptaron mi corto en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Estaba sola en Los Ángeles, metida en un hotel estudiando un taller del Sundance Film Festival para cortometrajes de comedia.

 

Después de todas estas experiencias, ¿Cuál es la fortaleza más notable que has desarrollado?

Resistencia. Jamás me voy a sentar en el banco de la víctima, no es un lugar poderoso y no es un lugar creativo. No es soberbia que esté tan orgullosa de mi familia, de mi pareja. Ahora sólo hago lo que me apasiona y divierte, lo que me hace sentir bien a mí y a los míos.

 

¿Cómo definirías la felicidad?

Tener facultades mentales y capacidad creativa. Tener una relación con alguien en quien puedo confiar al cien por ciento, con quien no me siento juzgada en lo absoluto. Tener cuatro hijos y un nieto sanos. Eso es la felicidad.

 

¿Cómo evalúas el éxito?

El éxito es serenidad, es el balance, sentirte bien dentro tu propia piel. Es disfrutar del aquí y del ahora y permanecer en él. Es tener la capacidad de ordenar tus prioridades de tal suerte que funcionen. Es ser la mejor versión de ti mismo en todas las áreas de tu vida.

 

¿Qué te inspira?

Mis viajes y mis hijos, ellos ven el mundo de una forma tan distinta que a diario me hacen evaluar mis propias creencias.

 

¿Te consideras una mujer política?

Muy política. Siempre me ha gustado y se me ha atacado mucho por mis colaboraciones en Animal Político. No me considero un analista político, me reconozco como una mexicana al pendiente de temas públicos que nos afectan como sociedad. Mi abuelo fue político, mi padre fue funcionario público y me involucró en la política toda su vida; nos íbamos a los Arcos, al café Royal, en Puebla, y comprábamos periódicos como Impacto y la revista Vuelta, de Octavio Paz.

 

¿Qué opinas de la política nacional actual?

En las redes sociales ha habido una crítica bastante aguda con respeto a lo que esta ocurriendo en Venezuela y por qué México no ha expresado una postura clara al respecto. México es un puente de comunicación, ha sido responsable de que personalidades como [Barack] Obama y Raúl Castro estrechen manos. El papel que México esta jugando se desarrolla tras bambalinas. Me parece brillante el trabajo del secretario de Relaciones Exteriores [José Antonio Meade Kuribreña].

 

¿Cómo está la industria de la moda en México?

Por desgracia, el mundo financiero no toma en serio esta industria, existe total desconexión entre ambos. Los inversionistas miran a la moda como un medio creativo, de entretenimiento y poco escalable, elementos que amputan totalmente la potencial relación entre los mercados financieros y la industria. Mientras en Londres la inauguración de Fashion Week se celebra en la casa del Primer Ministro, en México existe una epidemia por «ser famoso» lo más pronto posible.

 

¿Un consejo?

Conoce cuáles son tus opciones y define lo que aportas en ellas. Crea una visión, traza un plan estratégico y ejecútalo.

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