La balanza comercial registró un quebranto de 2.79 billones de yenes, cifra histórica en 19 meses, debido a que las importaciones aumentaron un 25% a un máximo histórico.

 

 

Reuters

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TOKIO – Japón sufrió un déficit comercial récord en enero debido a que el crecimiento de las exportaciones por un yen más débil fue superado con creces por un aumento en los costos de las importaciones, lo que plantea dudas acerca de la estrategia del primer ministro Shinzo Abe para lograr una reactivación económica.

Las cifras comerciales vienen inmediatamente después de una encuesta que mostró que la confianza de los fabricantes empeoró en febrero, en una señal de que las empresas se preparan para un enfriamiento de la demanda después de un aumento del impuesto sobre las ventas que entraría en vigor en abril.

La serie de datos decepcionantes amenaza con aplicar los frenos en la tercera mayor economía del mundo apenas un año después de que Abe se propuso estimular el crecimiento con una mezcla potente de estímulos fiscales y monetarios.

Datos del Ministerio de Finanzas (MOF) mostraron que las exportaciones crecieron un 9.5% en enero, aunque la expansión se desaceleró por tercer mes consecutivo, con el efecto de la debilidad del yen en los envíos contrarrestado por un aumento sustancial en los costos de las importaciones.

La balanza comercial registró un déficit de 2.79 billones de yenes (27,300 millones de dólares) en enero -un récord en 19 meses consecutivos de déficits- luego de que las importaciones aumentaron un 25% a un máximo histórico.

El déficit creciente es un recordatorio de que un yen más débil no puede impulsar por sí solo las exportaciones ya que las empresas japonesas están desplazando la producción al extranjero, mientras que la demanda externa carece de la fuerza necesaria para compensar el golpe de la subida prevista del impuesto sobre las ventas.

Un tropiezo en la economía podría obligar a los políticos a recurrir a un mayor estímulo para apuntalar el crecimiento, aunque en su reunión de esta semana el Banco de Japón descartó la necesidad inmediata de medidas monetarias adicionales.

La postura del BOJ (por su sigla en inglés) fue reiterada nuevamente el jueves por el miembro de su directorio Yoshihisa Morimoto, quien dijo que la economía puede continuar excediendo su tasa de crecimiento potencial, incluso después del aumento de impuestos.

Morimoto se apegó a la evaluación del BOJ de que la economía japonesa se encamina a una recuperación moderada y está haciendo un progreso constante hacia el logro de la meta de inflación de un 2% del banco central.

Sin embargo, muchos analistas están cautelosos sobre el corto plazo.

“Si la economía se debilita aún más después de una subida del impuestos sobre las ventas, las autoridades podrían recurrir al estímulo fiscal tan pronto como en el verano (boreal). El BOJ podría flexibilizar la política aún más a finales de este año si se hace evidente que su objetivo de inflación del 2% no se puede cumplir”, dijo Yasuo Yamamoto, economista de Mizuho Research Institute.

 

 

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