Tras la acusación de fraude sobre la figura de la infanta Cristina de España y otros escándalos que envuelven a la monarquía española, muchos piden su desaparición. ¿Pero qué pasaría con la economía española?

 

 

Por Paola Sandoval, desde Madrid

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En medio de un polvorín, tras la acusación por presunto fraude fiscal a la infanta Cristina de Borbón, la deteriorada salud e imagen del Rey Juan Carlos luego de su controvertida cacería en Botsuana en medio de la peor crisis de su país, y la baja popularidad de todos los miembros de la monarquía, muchos ciudadanos indignados se aprestan a decir: ¡jaque mate!…Pero, ¿esto supondría algo económicamente positivo para España?

¿En qué beneficia a nivel económico la Monarquía parlamentaria a España?

Las monarquías constitucionales europeas ocupan un alto lugar en la medida de la CIA de paridad del poder adquisitivo o PPP (por sus siglas en inglés, Purchasing Power Parity). Entre los 15 países más ricos del mundo figuran monarquías, como es el caso del primero, Qatar, seguido de Luxemburgo. Además, en el cuarto, quinto, sexto, décimo y quinceavo lugar figuran: Noruega, Brunei, Emiratos Árabes, Holanda y Kuwait, respectivamente. Así, 7 de 15 de los países más ricos del mundo son monarquías constitucionales.

The Central Intelligence Agency’s World Factbook indica que los reyes en la monarquía constitucional deben obedecer una Constitución que explica en detalle sus derechos, tareas y responsabilidades.

La Comisión Internacional de Nobleza y Realeza precisa que las monarquías constitucionales cometen menos crímenes que los países con otros tipos de gobiernos. El índice de percepción de corrupción de 2013 de Transparency International desveló que las naciones menos corruptas a nivel mundial fueron la mayoría monarquías constitucionales.

Economistas españoles de la Organización Nueva Economía Fórum explican que los gobernantes en una monarquía tienen un incentivo mayor para tomar una visión a largo plazo de su reinado y buscar políticas que beneficien a los ciudadanos. Mientras, en una democracia liberal típica, los gobernantes buscan ante todo políticas para servirse a sí mismos, sin importarles las consecuencias a largo plazo, ya que no estarán en el mandato siguiente para tener que enfrentarlas.

Los monarcas constitucionales están sujetos a ciertos límites sin poder lograr ganancias políticas a corto plazo. Ellos gobiernan de forma personal durante décadas y luego le dejan su reino a un heredero. Los monarcas querrán transmitir una empresa en buen funcionamiento, en lugar de saquear el tesoro del Estado.

La Monarquía, parlamentaria o constitucional, está implantada con éxito en algunos de los países más avanzados del mundo lo que la valida como parte del progreso social y económico. Además, es más barata que una institución homóloga en los países republicanos. Es decir, no comparable con países presidencialistas (ejemplo: Francia gasta 112 millones de euros), sino con países en los que el Jefe del Estado también tenga una función meramente honorífica, como Alemania (gasta 40 millones de euros) e Italia. En ambos casos resulta mucho más económica.

La Asociación Monárquica Europea resalta que la Monarquía parlamentaria hace que el Jefe del Estado sea el mismo por un largo tiempo, en beneficio del país, pues puede llegar a poseer sólidos y privilegiados contactos a nivel internacional. El Rey Juan Carlos ha conocido a siete presidentes de Estados Unidos fortaleciendo una relación estrecha con la mayor parte de ellos. Su figura permanente se traduce en estabilidad e influencia.

Entre España y Estados Unidos hubo tensa relación durante el mandato de los presidentes José Luis Rodríguez Zapatero y George Bush jr, ambos líderes no se entendían, y sólo el Rey Juan Carlos tuvo acceso privilegiado a la Presidencia estadounidense. En ese sentido es útil.

El Rey Juan Carlos ha dado pasos adelante al incluir en la Casa Real la Ley de Transparencia. La ciudadanía debe poder conocer todo lo referente a la Casa Real, excepto en aquellas materias en las que por razones de seguridad, deben permanecer ocultas.

La Familia Real ha reducido su sueldo en 7.1% y el presupuesto de la Casa Real cayó por debajo de los 8 millones de euros en 2013: sólo el Rey, la Reina, más el Heredero y su consorte perciben salario. Todos los demás miembros no.

Una encuesta de la agencia Sigma Dos, publicada el pasado 5 de enero, reveló un descenso del apoyo a la Monarquía debido a los varios escándalos en los últimos años, sin embargo, el 62% de los españoles es partidario de que el rey Juan Carlos abdique en favor de su hijo, el príncipe Felipe.

Queda por ver si seguirá la continuidad de dicha institución en España, o si los españoles deciden eliminar la Monarquía constitucional… asumiendo todas sus consecuencias. ¿Jaque mate?

 

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