La ex presidenta de inversiones del banco, Ina Drew y el ex presidente ejecutivo de inversiones, Achilles Macris que ocultaron las pérdidas por más de 6,200 millones de dólares no serán acusados por el escándalo.

 

Reuters  

NUEVA YORK  – Ejecutivos de JPMorgan Chase que supervisaban las operaciones en el centro de un escándalo conocido como la “ballena de Londres” no enfrentarán cargos por una debacle que costó más de 6,200 millones de dólares al mayor banco de Estados Unidos, dijeron personas familiarizadas con la investigación.

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Fiscales federales presentaron cargos penales contra dos ex operadores de JPMorgan -Javier Martín-Artajo y Julien Grout-, acusándolos de minimizar deliberadamente pérdidas en las cuentas de los libros contables del banco.

Pero las denuncias apenas hacen referencias a sus ex jefes. La ex presidenta de inversiones del banco, Ina Drew, y el ex presidente ejecutivo de inversiones, Achilles Macris, no son mencionados por sus nombres en los documentos presentados en Nueva York.

Las denuncias refieren a Drew y Macris sólo por sus títulos y dicen que cierto momento presionaron a sus subordinados para tomar medidas ante el alto riesgo las carteras de derivados que produjeron las pérdidas.

Drew y Macris no son acusados de haber hecho nada malo o animado a Martín-Artajo y Grout a ocultar las pérdidas, que empezaron a hacerse públicas en mayo del 2012.

Bruno Iksil, el operador más identificado con las pérdidas, está cooperando con los fiscales federales bajo un acuerdo que implica que él no afrontará cargos. Iksil era conocido como “la ballena de Londres” por las dimensiones de las operaciones de derivados que realizaba.

Consultado por periodistas por la posibilidad de emprender acciones legales adicionales contra ejecutivos de mayor rango, el fiscal federal Preet Bharara respondió: “Estos son los cargos que presentamos”.

Dijo que la investigación continuaba.

Que los dos destacados ejecutivos puedan salir ilesos de una investigación de un año de duración sugiere que el escándalo no producirá muchos más daños adicionales a la imagen o la reputación del presidente ejecutivo del banco, Jamie Dimon.

Aunque casi nunca hace comentarios públicos sobre Macris, Dimon y su equipo han presentado a Drew como una veterana y leal trabajadora del banco que fue traicionada por un pequeño grupo de empleados deshonestos en su división en la compañía.

Los abogados de Drew y Macris no respondieron a pedidos de comentarios o se negaron a declarar.

Los ejecutivos tampoco pudieron ser contactados.

 

 

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