Ésta es la historia de un joven que perdió dos piernas, pero ganó una nueva vida y hoy ayuda con su experiencia a otras personas que no pueden caminar.

 

 

 

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Hola amigos. Estamos de regreso. Les deseo que 2014 esté lleno de experiencias que ensanchen sus vidas.

Iniciamos este año con un extraordinario caso de vida que nos enseña que todo está en la mente y los problemas son tan grandes como tú lo decidas. Es la historia de Josafat González, que seguramente los impactará positivamente.

Agosto de 2005 quedará marcado a fuego en el calendario de Josafat González, un joven mexicano de 23 años de edad que para ese entonces se encontraba en Europa, formando parte de un programa de estudiantes de intercambio.

Ese día, viajaba en tren desde Mónaco hacia Roma y sufrió un accidente que le costó sus dos piernas. A pesar de esta tragedia, él agradece el hecho de estar vivo.

“Me bajé en una estación y de repente vi que el tren se iba por lo que corrí, tratando de alcanzarlo. Las puertas se cerraron y desde ese momento no sé muy bien lo que sucedió. Lo único que recuerdo es estar tirado en la plataforma sin ver mi pierna derecha y con mi pierna izquierda casi desprendida de mi cuerpo”, recuerda Josafat.

En ese momento, el joven nacido en Monterrey pensó que ya no iba a vivir y que todos los planes que tenía para el futuro se esfumaban.

Sin embargo, cuando vio llegar a los paramédicos, una esperanza se apoderó del interior de su cuerpo. Inmediatamente lo trasladaron al hospital y al día siguiente un doctor le confirmó que le tenían que amputar las piernas.

Él dice: “En ese instante supe que tenía un problema, pero pensé que podía salir adelante. Lo más importante es que estoy vivo y eso es lo único que cuenta”.

En el hospital, ubicado en la ciudad La Spezia, estado de la Liguria, recibió la solidaridad de los italianos.

Muchas personas que no conocía lo visitaron, los niños le enviaron cartas y sus padres viajaron desde México para estar con él en ese momento tan duro.

Luego, regresó a su país, en donde le instalaron las primeras prótesis, pero no podía caminar porque eran extremadamente dolorosas.

Unos familiares que se encuentran viviendo en Oklahoma le enviaron información sobre Hanger, una clínica especializada en prótesis y él decidió dejar sus estudios para darle prioridad a sus piernas.

“Me impactó mucho ver en un video a un chico de California al que le faltaban las dos piernas y un brazo. Caminaba normal y, entonces, me dije que si él podía hacerlo, yo también lo lograría”, explica Josafat.

En diciembre del año pasado, llegó a Oklahoma con una única ilusión: volver a caminar. Y hoy está feliz por haber concretado ese sueño. La nueva prótesis es controlada por una computadora que regula el peso que la pierna recibe y adapta la presión que se le impone. Cabe resaltar que una persona en estas condiciones usa 300% más de energía que cualquier otro.

Con esta nueva tecnología, Josafat hasta puede manejar un auto normal; se siente más cómodo y seguro. “Hace dos semanas, viajé a México y mis amigos se sorprendieron al ver que podía caminar. Todos estaban contentos y, por supuesto, yo también”, dice Josafat.

“El accidente me hizo reflexionar mucho sobre mi vida y maduré un montón desde ese entonces. He perdido las dos piernas, pero lo más importante es que sigo vivo”.

“De nuevo en Monterrey para empezar el semestre agosto -diciembre con cuatro materias, las últimas de mi carrera en Contador Público y Finanzas, tuve algunos inconvenientes porque sufrí una lesión en el muslo izquierdo, pero me gradué en diciembre y actualmente me desempeño como gerente administrativo de un negocio familiar de transporte www.transportesnuevosiglo.com.mx”, cuenta.

Nos dice: “Algunas personas que han enfrentado situaciones similares a la mía, se acercan a mí, y con ánimo y convencimiento, les comparto que no es el fin del mundo, que con fortaleza y actitud adecuada no hay barreras que impidan salir adelante”.

En la actualidad, Josafat González es un conferencista motivacional que ha dado su testimonio en todo México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Además, ha usado su experiencia para ayudar a otras personas a caminar a través de su fundación “Pasos que dejan huella”.

“He tenido la oportunidad de compartir mi experiencia con miles de personas, así como hacer cambiar la mentalidad de la gente de que todo es posible y que ningún reto es inalcanzable”, dice.

Hoy, parte de sus éxitos personales son compartir su vida con su esposa, con quien está casado desde el 2011, y mantener una familia que lo ha llevado a ser quien es.

Y nos deja claro esta historia que no importa cuántos obstáculos se presenten en el camino, nada es imposible y que con una fe inquebrantable todo se puede; que nunca debemos darnos por vencidos, que toda situación nos ayuda a crecer, a madurar y a ser mejores, que realmente no necesitamos pies para caminar, sino voluntad. Así, juntos, demos pasos por la vida, PASOS QUE DEJEN HUELLA.

Josafat y un servidor esperamos que la historia sea significativa en sus vidas y logremos ensanchar sus vidas.

Gracias. Luis Valls

 

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