El presidente del Grupo Metro, Luis José Asilis, conocido por el transporte turístico de lujo y el desarrollo inmobiliario en Juan Dolio, ahora se plantea invertir en la producción de energía renovable y establecer oficinas en el extranjero.

 

Por Felivia Mejía

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La agenda de Luis José Asilis el día de nues­tro encuentro sólo tenía una actividad pendiente: la entrevista con Forbes. Apenas nos saludamos y él empieza a contar su historia, sin preámbulos.

Explica todo a detalle porque sabe que lo escrito, escrito está, como dice la Biblia. “Uno se preocu­pa muchísimo por trabajar cada día y sin querer proyectas una imagen. Lo único que queda al final de los años es lo que se ha escrito”, dice.

Lo primero que llama la atención es que todos le llaman doctor Asilis, porque él se graduó de médico en la Universidad Pedro Henríquez Ure­ña; sin embargo, se ha destacado como un exitoso empresario en el sector del transporte turístico y el desarrollo inmobiliario. Solo aten­dió a los pacientes que le permitieron ver los ocho años de estudios de carrera y los tres meses que ejerció su profesión luego de graduarse. “Yo he hecho tantas cosas en mi vida desde que empecé estudiando medicina, pero tenía una visión diferente, yo no quería terminar siendo médico sino un empresario de la medicina. Estudié esa carrera porque mi padre es médico y se supone que yo heredaría a sus pa­cientes, pero él a sus 88 años sigue siendo médico y sigue trabajando como ginecólogo”, comenta.

Cuenta que aun siendo estudian­te de medicina, un día pasó por la marina de Casa de Campo, en La Romana, y conociendo la mentali­dad de los dominicanos, pensó que “allí todo el mundo iba a querer mostrar su riqueza con un barco”.

Relata que envió un correo a las fábricas de yates más importantes del mundo, de las que le contes­taron escogió dos y se dedicó a vender esas marcas: “Vendí tantos botes en dos años, que fue una cosa increíble”. No fue un común vende­dor de botes. Dice que siempre te­nía inventario disponible e incluso llegó a abrir una oficina en Panamá. “Hoy tú pasas por Casa de Campo y la mayoría de los que hay ahí los vendí yo”, apunta.

Asilis, de 55 años, también vendió carros japoneses, montó un negocio de rentar vehículos y vendió cerdos que trajo desde Carolina del Norte, aprovechando que había una escasez de la carne de ese animal debido a una fiebre porcina que afectó al país en los 80. “Sabiendo que el domini­cano tenía una afición por esa carne, me puse a pensar. Investigué, no había internet en esa época, y con­seguí un suplidor de cerdas en edad reproductiva en Estados Unidos. Alquilé un avión y lo traje lleno de cerdas y un solo cerdo. Apenas tenía 20 años cuando emprendí ese nego­cio que se hizo más grande de lo que esperaba”, recuerda.

Todos esos negocios los echó adelante antes de convertirse en el presidente del Grupo Metro, que reúne las empresas Metro Real Sta­te, Metro Servicios Turísticos, Me­tro Tours agencia de viajes, Metro Pac, Cafeterías Metro, Operadora de Golf SA y Servicios de Adminis­tración de Bienes Raíces.

Actualmente, las ventas tota­les del Grupo Metro alcanzan los 1,000 millones de pesos de República Dominicana (a un tipo de cambio de 45 pesos de RD por dólar) anuales, sin incluir el renglón de bienes raíces. En 2007, que fue el año de mayores transacciones en el sector inmo­biliario, las ventas del grupo en ese renglón sumaron un total de 4,500 millones de pesos de República Dominicana (a un tipo de cambio de 45 pesos de RD por dólar).

 

Un transporte singular

El té de jengibre que acompaña a nuestra conversación cae de mara­villas para apaciguar el frío que se siente en su despacho de la Zona Industrial de Herrera, una ofici­na sin muchas pretensiones en la decoración, pero acogedora.

Dos brújulas descansan en una mesa contigua a su escritorio. “Siempre me gusta saber a dónde está mi norte”, comenta.

Un cuadro valorado en 50,000 dólares y otro que no llega ni a 100 dólares, junto con algunas fotografías familiares, también están en el amplio salón.

Hay una pequeña réplica de uno de sus autobuses Metro. Luis José Asilis cuenta que en 1969 unos inversionistas crean esa compañía de autobuses de transporte público denominada Metro, abreviando el concepto de transporte metropoli­tano. Diez años después esa com­pañía quiebra y pasa a pertenecer a Atlántica CxA, la empresa que los había financiado.

“En esa empresa era donde yo trabajaba originalmente, con el papá de mi esposa, y ahí surgió Metro Servicios Turísticos en 1978 aprovechando los incentivos fiscales para el turismo. El negocio cambió a algo más empresarial, más corporativo, como debe ser, con administración extranjera”, apunta.

En 1982 crea la agencia de viajes Metro Tours para dinamizar la compañía de autobuses; seis años después, aprovechando una ley de incentivo turístico, abre un hotel en Juan Dolio que también impacta en Metro Servicios Turísticos. “Trans­portar pasajeros lo hace mucha gente en el mundo, pero Metro lo hace de una forma diferente: con puntuali­dad, seguridad, tranquilidad y res­ponsabilidad”, comenta con orgullo.

Tienen terminales en Punta Cana, Santiago, Puerto Plata, Santo Domingo y Juan Dolio. Próxima­mente iniciarán una ruta de viaje hacia a Haití.

En 2005, Asilis adquirió la totali­dad de las acciones del servicio de autobuses Metro.

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Inmobiliaria y turismo

En 1992, aprovechando otra vez la ley de incentivo turístico, Asilis empieza el proyecto Metro Country Club como campo de golf, con el propósito de elevar de categoría la zona de Juan Dolio, en donde primaba una tour operación econó­mica. “Era un turismo todo incluido que se llegó a vender hasta a 11 dólares la noche, muy barato. Nosotros habíamos hecho un hotel con categoría, no queríamos vender barato, entonces la forma de cambiar el destino era haciendo un campo de golf”, expone.

El proyecto fue creciendo. Más adelante abrieron un club de playa y compraron otros terrenos para levantar edificios de apartamentos muy próximos a la casa club.

Con Asilis el diálogo es ameno porque él narra su historia con entusiasmo y resalta sus logros sin modestia. Donde otros vieron escombros, este atrevido empresario vislumbró un ambicioso proyecto de desarrollo turístico. Cuando la mayoría de inversionistas optó por abandonar a Juan Dolio desanimada por la devastación que dejó en la zona el paso del huracán Georges, el presidente del Grupo Metro se plan­taba firme en esas arenas de playa, alrededor de 1998.

“Siempre me ha gustado la ciudad de Miami, Florida, como destino. Fui allá a ver un edificio que me encantaba. Le saqué fotos, me imaginé cómo era, lo dibujé y hablé con una arquitecta aquí que me le dio forma. Para mi sorpresa, salieron 142 apartamentos en el mismo edificio, un número que aquí nunca se había hecho y ni otra compañía ha repetido”.

Expresa que luego de publicar un anuncio en un periódico, a los 28 días habían vendido todas las unidades, lo que superó sus expec­tativas. Se trata del edificio Costa del Sol I, en el cual invirtieron 11 millones de dólares (mdd).

“He fabricado y vendido. He en­trado y salido de muchos negocios, que es válido. Mis negocios no tienen 100 años, entonces pues he ido evolucionando con el mercado. Es un país difícil con oportunidades que se presen­tan y se cierran”, dice.

Después del paso del hu­racán Georges, Asilis aprovechó que el precio del terreno en Juan Dolio bajó para adquirir propie­dades: “Empecé comprando en la playa a 100 dólares y llegué a pagar a 500 dólarestambién. Después se puso a 1,100 dólares. Hoy anda por 700 u 800 dólares, pero todavía es 700% más caro que el primero que compré hace 10 años”.

Han vendido en 23 años más de 2,000 propiedades, una cantidad mayor de las que se han vendido en La Romana en 40 años y añade que el 90% de las propiedades ven­didas en Juan Dolio, las vendieron ellos mismos.

Hace la salvedad de que tienen un nicho de público diferente al de La Romana, pues las propiedades en Juan Dolio son más pequeñas y menos lujosas. Una propiedad cues­ta en promedio 200,000 dólares, lo que para una familia de clase media-al­ta es factible financiar. Además, venden terrenos por debajo de los 100,000 dólares dentro del Metro Country Club.

“Le hemos facilitado a un públi­co específico una propiedad, a mi­tad de camino a mitad de precio”, comenta, al tiempo que agrega: “Me gusta el volumen. La exclusividad —entre comillas, dice— es buena e interesante, pero al final en un país pequeño como este, tú no puedes mantener y sostener un negocio ba­sado en una exclusividad. A muchos negocios les ha ido mal por eso”.

 

Una estrategia exitosa

Desde su oficina nos trasladamos a un recorrido por las obras que el Grupo Metro ha construído en Juan Dolio. Ante la pregunta de que si considera que él es para Juan Dolio lo que Frank Rainieri para Punta Cana, se queda serio y confirma sin modestia que esa afirmación es correcta. Se confiesa admirador de Rainieri y elogia el progreso que ese empresario ha logrado en Punta Cana. “Su desa­rrollo inmobiliario es muy bonito, es un destino muy bien pensado, para copiar lo más que uno pueda, porque está bien hecho”, opina.

Visitamos el Café del Sol, la casa club de playa, los proyectos Marbella y Las Olas, también Metro Country Club… casi no nos alcanza la tarde para apreciar la inmensidad de sus proyectos.

Mientras nos muestra las obras, se fija si los jardines están bien cuidados y que cada cosa esté en su lugar. Exigente y quisquilloso con la limpieza y la estética.

Asilis también ha enfrentado momentos muy difíciles. Relata que aunque en 2007 sus negocios registraron el mejor año de ventas de su historia, al año siguiente la experiencia fue totalmente distinta. De vender 30 apartamen­tos al mes, en octubre de 2008 no vendieron ninguno.

Describe esa época como un periodo de crisis porque de repente se encontraron con que habían utilizado todo el dinero de sus clientes y las obras aun estaban incompletas. “Lo que hicimos fue que nos trancamos en una oficina sin salir por días. Nos concentramos en buscar una solución para poder entregar. Hay un tema penal, que es que tú tienes que entregarle en un tiempo establecido a quien te ha entregado su dinero o se lo devuelves. Ya ese dinero estaba gastado y eran cientos de millones de dólares. Eran proyectos muy grandes, eso nos afectó muchísimo”, dice.

Finalmente, pudieron terminar las 800 propiedades que sumaban los proyectos Marbella, con una in­versión de más de 100 mdd, y Las Olas, con 50 mdd. Este último es el proyecto de su tipo más grande del país en cuanto a unidades en un mismo edificio: 246 apartamentos en 16 pisos.

“La estrategia fue que dividi­mos el problema en qué es urgente e imprescindible y qué puede esperar. Entonces nos enfocamos en terminar los proyectos que estaban más avanzados y posterga­mos el proyecto menos avanzado, que era Costa Blanca. Todos los ingresos que estábamos recibiendo los dirigimos a terminar solo esos proyectos, buscamos financiamien­to exterior y fondos de inversión privada y nos asociamos con gente de fuera”, explica.

Costa Blanca permanece deteni­do, a la espera de que el mercado se abra de nuevo.

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Foto: Reynol Rosado.

Enamorado de Juan Dolio

Luis José Asilis no ha pensado en mudar sus proyectos inmobiliarios turísticos de Juan Dolio, pues todavía tiene mucho terreno allí que explotar. “Hay señales muy buenas en Juan Dolio”, dice.

Se expresa optimista ante el futuro de esa zona, de la que opina que está resurgiendo. Muestra de eso es que nuevos hoteles abrirán sus puertas, como es el caso de la cadena Hodelpa, con su hotel Emo­tions dirigido a un público que bus­ca “un todo incluido” de alto nivel. Por otro lado, el grupo económico que regentea el Club Hemingway también pretende levantar condo­minios en la playa.

“Contrario a lo que muchos pien­san, el “todo incluido” no es nega­tivo, negativo es venderlo a 40 dólares, pero si puedes venderlo a 400 dólares, como los cruceros de lujo, entonces no es malo”, opina.

Mientras avanzamos en nues­tro recorrido, Asilis saluda con amabilidad y llama a los empleados por su nombre. Es fácil encontrar a un camarero que lleva 20 años trabajando para el Grupo Metro o un gerente con casi tres décadas en la compañía. Actualmente, el grupo emplea a 650 personas, pero dice Asilis que ha llegado a tener una nómina de 4,000 empleados cuando tiene proyectos en construcción.

“Así como evolucionó hacia la baja después del huracán Georges, ahora Juan Dolio presenta una evolución hacia arriba”, opina. Cita grandes inversiones, como la que hizo el Grupo Vicini con los estu­dios cinematográficos Pinewood Indomina Studios, y también resalta que el 70% de la base de generación eléctrica del país está en esa comu­nidad del este del país.

En Metro Country Club hace más de 20 años que tiene una casa, en la que también tiene una oficina, como en su residencia del Distrito Nacional. Es aquí donde finaliza nuestro recorrido. A donde quiera que se mueve Asilis hay excelente conexión a internet, porque en cualquier momento puede dete­nerse a trabajar y a contestar los cientos de correos electrónicos que le llegan al día.

Es una casa de la que disfruta varios días a la semana, cuando está en el país junto a su esposa Rosa María, con quien procreó a su hijo Luis José, de 28 años, y su hija Beatriz, de 24 años.

“Viajo muchísimo. Mi placer es trabajar y a mi familia le gusta, a mis hijos me los llevo de viaje de trabajo. Luis José es vicepresi­dente ejecutivo de la empresa de autobuses y Beatriz está en España especializándose en el área de ne­gocios”, expresa.

 

Energía de la basura

Sentados en su despacho de su casa en Metro Country Club, Asilis enciende un puro. En su escritorio también tiene una pipa y caramelos para cuando le visiten los sobrinos.

Entre los pocos papeles encima de la mesa, sobresalen dos relojes de arena de 15 minutos cada uno, que no están solo de lujo. Mientras nuestro fotógrafo capta las últimas imágenes, Asilis habla del próximo gran proyecto: la producción de energía utilizando los desechos del vertedero Duquesa, el cual compró hace tres años junto a su socio Michael Lee-Chin, un magnate de origen jamaiquino con residencia en Canadá.

Motivado por Lee-Chin en ese negocio, hasta la fecha han inver­tido juntos 12.5 mdd, de los 300 mdd que preten­den invertir en total. Ese monto lo completarían con el financiamiento de organismos internacionales que se interesan en proteger el medio ambiente. “Duquesa es el noveno vertedero más grande del mundo. Por razones geográficas, las aveni­das que desembocan ahí hacen fácil a los que recogen el traslado de la basura. El terreno tiene la particu­laridad de que está sobre una base de caliche compactado natural que no permite que el agua permee hacia los ríos subterráneos y no contamina el agua”, detalla. Dice que es un lugar ideal para tener un vertedero, pero tiene el inconve­niente de que su vida útil es de 10 a 12 años. “Michael es la persona que más admiro; él había hecho una inversión en una empresa india en la que se inventaron la tecnología de destruir, en la buena forma, los vertederos. Toda la basura que llega durante el día se procesa, tú reciclas plásticos, separados de los metales y de la basura orgánica. En Duquesa estamos en eso, en reciclar, tenemos una planta interna”, comenta.

Asilis destaca la importancia de la actuación transparente en los negocios. Comenta que junto a Michael firmaron un acuerdo en el que se comprometen a no partici­par en actos de corrupción. “Ade­más de firmarlo, yo llevo mi vida de esa forma porque el legado para mis hijos es ese. Mis hijos vienen detrás de mí y vienen trabajando y espero que un día mis nietos también”.

A Duquesa llegan 4,000 to­neladas diarias de desechos, por lo que Asilis estima que hay un potencial para obtener entre 40 y 80 megavatios de energía eléctrica prácticamente sin tener que usar otro combustible.

Luego de ese prometedor anun­cio, llega el momento de despedir­nos, pero es difícil cortar la conversación, porque con el doctor Asilis siempre hay de qué hablar. Él es una constante producción de ideas de negocios exitosos, convirtiendo en oro todo lo que toca. El verdadero Rey Midas de Juan Dolio.

 

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