La rareza reside en que ésta, junto con otras instituciones como Goldman Sachs, bancos centrales y de lingotes, por lo general mantienen posturas adversas al rey de los metales.

 

El jueves pasado en una nota, el banco JP Morgan hizo una recomendación muy poco usual a sus clientes: compren oro.

La rareza reside en que ésta, junto con otras instituciones como Goldman Sachs, bancos centrales, de lingotes y gobiernos nacionales, por lo general mantienen posturas adversas al rey de los metales, del que se niegan a reconocer su rol original como dinero real: es una “reliquia barbárica” o una mera materia prima, desdeñan.

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En la memoria quedará para siempre grabado el “profético” llamado de Goldman Sachs (GS), que el 10 de abril hizo pública su recomendación de liquidar tenencias de oro, apenas dos días antes de la doble jornada consecutiva en que éste, sufriría su peor caída en más de 30 años.

En la entrega anterior recalcábamos que las coincidencias en el mundo de  la inversión, no existen. Una sentencia equiparable a la vieja y conocida sentencia de que en política, “lo que parece, es”.

Así pues, subrayamos que no era fortuito que JP Morgan sostuviera en diciembre del año pasado, una muy amplia posición neta corta (bajista) frente al metal en los futuros del Comex (Commodity Exchange), de aproximadamente 75 mil contratos, que equivalían al 20.5 por ciento del Interés Abierto, con las cotizaciones rondando los 1,700 dólares la onza.

JP Morgan “acorraló” al mercado inclinando la balanza a su favor, y apostó a la segura como lo hizo GS. Para junio, el precio por onza se había derrumbado a menos de 1,200 dólares.

La concentración de mercado de los cuatro bancos más poderosos de Estados Unidos, brazos operativos de la Reserva Federal, les ha permitido “adivinar” (manipular) tendencias, y claro, obtener abundantes ganancias.

Sin embargo, algo ocurrió.

El desplome inducido del precio del oro –y de la plata, desató un auténtico “tsunami” de compras físicas en Asia, sobre todo en India y China, que no tiene precedentes históricos. De esto, también le hemos dado cuenta en este blog.

Los reportes fuera del “mainstream media” no han dejado de informar una y otra vez de la caída estrepitosa en los inventarios entregables de oro del Comex, que se encuentran en mínimos; de la salida por “préstamo” de 1,300 toneladas del Banco de Inglaterra entre febrero y junio pasados, y de cómo Suiza se ha convertido en el principal proveedor del metal para los chinos.

Podemos asegurar que esta gran demanda de oro físico, es la responsable de haber contenido el derrumbe de los precios, pero también, de que los “pesos completos” encabezados por JP Morgan, hayan dado un giro de 180 grados en su postura: de muy bajista a netamente alcista.

De hecho, a partir del reporte COT (Commitments of Traders) del 7 de junio, los cuatro mayores participantes tuvieron por primera vez una posición neta “larga” (alcista) de 29,622 contratos, que para el 6 de agosto creció en 100% a 59,473, con una elevada concentración de casi 42% del verdadero Interés Abierto.

Por eso vista así, la “recomendación” de JP Morgan para adquirir oro no sorprende en absoluto, pues otra vez, está manipulando el mercado en beneficio propio.

Ahora bien, el último COT, el del viernes 16 de agosto, reportó un recorte de 8 mil contratos “largos” por parte de esos “cuatro más grandes”. De esta manera, su posición neta larga se ha reducido a 39.8% del verdadero Interés Abierto, lo que significa que su optimismo respecto a la cotización alcista del metal, se ha moderado un poco.

Es posible que se estén anticipando a una nueva amenaza o recorte real en septiembre de la impresión de dólares de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, conocida como “flexibilización cuantitativa” (QE, en inglés), que en el corto plazo podría afectar de nuevo los precios de los metales preciosos monetarios.

No obstante, la postura de largo plazo no la podrán cambiar, al menos no de la noche a la mañana.

Mientras esto no suceda, no parece buena apuesta jugar las contras a esos “cuatro terribles” grandes bancos, pues no olvidemos que si a alguien quiere y consiente la Fed, es a ellos.

De ahí la importancia de observar su comportamiento expuesto en el COT cada semana. Detrás de la cortina la información privilegiada fluye entre ellos de manera continua, y uno tiene que encontrar la manera de ir por delante de sus pasos.

Ello implicará, desde luego, aprovechar cada eventual baja importante en el oro y la plata, para aumentar las tenencias físicas. En el fondo, nada ha cambiado: no hay metal suficiente para satisfacer todos los compromisos en papel, y más vale, como en el juego de las sillas, no quedarse fuera cuando la música deje de tocar.

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