Dar por descontados a México y América Latina sería un error, afirma el CEO de JPMorgan Chase para la región, quien se muestra particularmente optimista del trabajo de Enrique Peña Nieto.

 

Por Agustino Fontevecchia

 

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Últimamente los inversionistas han evitado a América Latina, ya que las preocupaciones por la reducción del estímulo de la Fed absorbieron los flujos de capital que habían llegado a la región durante las anteriores rondas de flexibilización cuantitativa, persiguiendo rendimientos.

Las acciones en América Latina han bajado casi 15% este año, después de haber caído dramáticamente entre mayo y julio, mientras que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se disparaba. Sin embargo, sería un error dar por descontada a Latinoamérica, explicó el CEO de JPMorgan Chase para la región, Martin Marron, quien dice que la firma sigue siendo particularmente optimista sobre México y espera que todo el continente continúe atrayendo a los inversionistas con un crecimiento sostenido, impulsado por el consumo de la pujante clase media junto a instituciones más fuertes y el desarrollo comercial de la región sur del continente.

“El año pasado vimos llegar a la región flujos de capital de alrededor de 98,000 millones de dólares (mdd), y hasta mayo de este año vimos alrededor de 45,000 mdd”, dijo Marron a Forbes, advirtiendo que, a escala anual, esa cifra se encontraría por encima de la de 2012. “Esa cifra ha caído ahora a 15,000 mdd”, añade, señalando el efecto de la relajación monetaria sugerida por Ben Bernanke para los próximos meses. “Nadie es inmune en un mundo globalizado, pero la vulnerabilidad de América Latina ante las crisis es mucho más baja [comparada con una década atrás]”, explica Marron. En el pasado, los países de la región habrían caído en incumplimiento, los regímenes políticos habrían cambiado, dijo. Hoy, vemos tasas de interés más bajas para aliviar las condiciones monetarias.

Mucho ha cambiado al sur de la frontera de Estados Unidos durante la última década. Países como México y Brasil  han visto sus economías expandirse dramáticamente debido al aumento de las importaciones y la mejora de los términos comerciales, gracias a la debilidad del dólar y a una siempre hambrienta China, literal y metafóricamente hablando. Brasil es una economía de 2,400 billones de dólares, la octava más grande del mundo, mientras que el PIB de México ascendió a 1.8 billones de dólares el año pasado, que lo coloca como la doceava economía mundial.

Esa expansión económica brasileña fue consecuencia de las reformas alcanzadas durante la década de 1990, de acuerdo con Marron, quien ha ayudado a JPMorgan a establecer una plantilla de unos 2,000 empleados en Sao Paulo, Brasil, convirtiéndose en una de las principales oficinas globales de la compañía. Las reservas de divisas se han disparado desde un poco más de 100,000 mdd en 2001 a casi 800 millones en la actualidad, mientras que los bancos centrales han adoptado metas de inflación y una política monetaria ortodoxa. Por otra parte, en vez de seguir confiando en la deuda en dólares de EU, que causó estragos en los años 80 y 90, las economías de América Latina han desarrollado mercados de capital internos con fondos de pensiones y otros actores institucionales. La democracia se ha establecido firmemente en el continente y se mantiene un respeto a la propiedad privada y la inviolabilidad de los contratos.

En la región, además, han surgido corporaciones globales, con la minera Vale como uno de los principales ejemplos. Pero América Móvil de Carlos Slim es otro ejemplo, al igual que Petrobras y Mercado Libre. Recientemente, el multimillonario colombiano Jaime Gilinski, junto con el financiero mexicano David Martínez, de Fintech, se convirtieron en los principales accionistas de Banco Sabadell, uno de los más grandes de España, en una operación que hubiera parecido imposible en el cambio de siglo. La emisiones de bonos corporativos ha aumentado a medida que los principales bancos centrales han adoptado el estímulo de la Fed, alcanzando casi 100,000 mdd el año pasado, mientras que se espera que la entrada de IED cierre este año alrededor de 151,000 mdd.

 

La reforma energética de México, la que en realidad importa

Sin embargo, es en México donde surgen las mayores oportunidades, de acuerdo con Marron. Más allá de la recuperación económica de EU, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto está impulsando reformas favorables al mercado que “han cambiado de manera significativa el potencial del PIB del país”. Más allá de las reformas educativa y fiscal, y una reducción en el poder sindical, Peña Nieto está apostando por una muy importante reforma energética que abriría a Pemex, la compañía petrolera paraestatal, a la inversión extranjera. La producción de petróleo se ha desplomado ante la incapacidad de Pemex de hacer nuevos descubrimientos importantes, mientras que las empresas globales están aumentando la producción en el lado estadounidense del Golfo de México. El gas shale y otros aceites convencionales podrían dar lugar a nuevas riquezas.

Brasil ha sido el icono del progreso de América Latina. “Durante cinco administraciones presidenciales consecutivas se han mantenido intactos los tres pilares del desarrollo: la responsabilidad fiscal, el tipo de cambio flotante y las metas de inflación”, explicó Marron. A pesar de las protestas registradas hace unos meses, no hay ni remotamente un riesgo de un golpe de Estado, concluye, ya que la población simplemente no toleraría.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. China ya no crece 10% al año  y la recuperación de EU y Europa aportará importantes competidores al juego. Los términos comerciales no continuarán siendo tan favorables y la demanda interna erosionará la capacidad de exportación.

Aún así, los países de América Latina continuarán integrándose cada vez más en la economía global. JPMorgan trata de comprender la dinámica futura de los negocios entre los países del Sur, con oficinas en Singapur, Londres, Nueva York, Miami trabajando directamente con Sao Paulo.

Más allá de naciones como Argentina, Ecuador y Venezuela, la mayor parte de América Latina se está integrando a la economía mundial. Y Argentina, la tercera o la cuarta mayor economía de la región, dependiendo qué tipo de cambio se use, podría comenzar a dar ese paso después de las elecciones del próximo año. Las oportunidades para los inversionistas están ahí, sobre todo en momentos en que se espera la llegada del Mundial de futbol y los Juegos Olímpicos a Brasil. Y aunque persiste el riesgo, algunos, como JPMorgan, siguen mostrándose muy alcistas.

 

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