Son varios los casos en que pasadas las justas deportivas internacionales vienen crisis económicas de alto impacto por el sobreendeudamiento de las ciudades donde se llevan a cabo. ¿Será Veracruz la próxima víctima de los Juegos Centroamericanos?

 

Por Iván Pérez

 

Las cuentas de la realización de los juegos panamericanos en Guadalajara le habían costado a la entidad más de 652 millones de dólares (mdd), y la Secretaría de Finanzas del estado reconoció que hasta entonces el adeudo por el megaevento era todavía de 241 mdd.

Organizar encuentros deportivos en el mundo se ha convertido en un dolor de cabeza para las naciones. Hace algunos años, cuando Grecia se declaró en bancarrota, reconoció que las deudas por organizar los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 contribuyeron a la situación.

“Ahora, albergar un evento deportivo no causa felicidad; atrae problemas por los altos costos para la sociedad, como ocurrió en el Mundial de Brasil”, reflexiona Miguel Ángel Lara, director del Instituto de Altos Estudios sobre Deporte, Cultura y Sociedad.

En estos momentos en Veracruz se llevan a cabo los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014 (JCC). La justa tuvo un costo aproximado de 226 mdd, con lo que son los segundos más costosos de la historia, sólo superados por los 392 mdd que se pagaron en Mayagüez, Puerto Rico, en 2010.

Para los JCC de Veracruz 2014 llegaron más de 5,000 atletas; eso necesito de una gran infraestructura. Ésta es una de las razones por las que Centroamérica se ha quedado marginada de tener un evento de este tipo; la última vez que ocurrió fue en 2002, cuando San Salvador, El Salvador, fue la sede y le costaron 75 mdd, pero ahora hablamos que se necesita casi el triple de esa cantidad para ser designado.

Y entonces, si son tan caros, ¿por qué siempre hay ciudades que se pelean por tener algún megaevento?

Carlos de Jesús Sosa Ahumada, director general del Comité Organizador de los JCC Veracruz, responde: “Rebasa lo deportivo. Dejará un legado en infraestructura, un precedente para espacios amplios, cómodos y certificados para las próximas competencias.”

Según las estimaciones del gobierno de Veracruz, los Juegos Centroamericanos dejarán 339 mdd en derrama económica a las ciudades donde se celebrarán (Veracruz, Xalapa, Tuxpan y Coatzacoalcos). Tomando en cuenta el costo y los ingresos, el saldo es a favor por 113 mdd.

La promesa de Veracruz 2014, dice Carlos Sosa, es no dejar endeudado al estado: “En algunos esquemas hubo algunas consecuencias, y los culpables han tenido que dar la cara y demostrar porqué realizaron esos gastos. En Veracruz estamos muy tranquilos con la vigilancia de autoridades como la Auditoria Superior de la Federación, para que cada uno de los recursos sea utilizado de la mejor manera.”

Considerando las ediciones de los JCC del 2000 al 2018 (que tendrá Barranquilla, Colombia), para organizarlos se han invertido 1,093 mdd en conjunto. En la historia del evento, únicamente tres países de Centroamérica los han albergado: El Salvador, Guatemala y Panamá. Y justamente estos últimos prometieron destinar hasta 250 mdd si ganaban la sede para dentro de cuatro años, pero no lo lograron.

La mayoría de las naciones apelan al concepto de “legado” cada vez que se habla de ganar una sede para un megaevento regional o mundial, pero para Miguel Ángel Lara, director de Indecus, el deporte se ha convertido “en uno de los mayores representantes del capitalismo salvaje, por los gastos excesivos y sueldos que se pagan. Ya no es ganar una medalla de oro, sino cuánto te cuesta (económicamente) ganar una medalla de oro”.

 

Zona de desastre

En los últimos 10 años, Veracruz ha sido una de las zonas más violentas en México: extorsión, secuestro y crimen organizado son las principales causas de los altos niveles de muertes o desapariciones. Y allí se están llevando a cabo los JCC Veracruz 2014.

En agosto, el gobernador Javier Duarte dijo que de acuerdo con cifras de la Procuraduría del estado se había reducido la violencia, pero sus datos se contradicen con los del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que detallan que en año y medio Veracruz contabiliza más de 1,128 homicidios dolosos y 202 secuestros, que lo ubican en el octavo lugar nacional y en el quinto puesto con 617 averiguaciones previas por el delito de extorsión.

Según el último informe del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal, que da a conocer las 50 ciudades más violentas del mundo, Veracruz ocupa el sitio 18. Pero Carlos Sosa es tajante cuando se le cuestiona sobre el tema: “no habrá problemas, todos estarán seguros”.

“Nos estamos coordinando con la Secretaría de Marina, de la Defensa Nacional, la Policía Federal, porque no es sólo un evento nacional, sino internacional. Habrá un blindaje total, y dentro de los escenarios habrá personal que no se verá, pero que estará presente para vigilar”, afirma el director general de los JCC.

El pasado 25 de agosto el gobernador Javier Duarte sentenció lo que cada cuatro años en una justa Panamericana u Olímpica dicen los gobernantes. “Estos serán los mejores Juegos Centroamericanos de la historia.” Aunque el Comité Organizador dio a conocer que los atletas —por primera vez en la historia de este evento— se hospedaron en hoteles, porque no hubo una villa centroamericana.

“La Odecabe (Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe) aprobó la propuesta del gobierno que encabeza Javier Duarte de Ochoa, de que los hoteles sean considerados como sede para los Juegos Centroamericanos. Es una mayor comodidad, garantizando que los deportistas tengan un mayor rendimiento, una mayor comodidad, y una mayor integración con la ciudadanía”, se lee en el comunicado oficial.

Pero Sara Rosario, presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico, dice: “Es un tema meramente económico; prefieren invertir en los hoteles que en una villa. Será la primera ocasión en la historia del evento que esto ocurre.” Con esta medida, anunció el gobierno de Veracruz, se destinaron 10.5 mdd para los más de 90 hoteles que albergarán a los deportistas.

Carlos Sosa, director general de los JCC, dijo que desde hace algunos meses “no hubo sábados o domingos para descansar”, que empleó de 14 a 16 horas diarias trabajando y que hay al menos 60 personas que estuvieron en todo momento ligadas al trabajo de Veracruz 2014.

En un megaevento en una zona que es denominada de alto riesgo y que está bajo la lupa para evitar que el estado tenga un crack financiero y generar un ambiente de seguridad, seguro que hay que remar contra los malos augurios.

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