Por Madeline Berg

La capacidad de hacerla en grande —y hacerlo rápido— es parte de la belleza de YouTube. Los cuatro nuevos participantes en nuestra lista de estrellas mejor pagadas de YouTube son un ejemplo. Markiplier, Tyler Oakley, Miranda Sings y German Garmendia vieron sus ganancias más que duplicarse este año, ya que cada uno recaudó por lo menos 5 millones de dólares (mdd), según nuestros cálculos.

Es probable que la lista del próximo año vea un mismo número de nombres nuevos, especialmente porque algunos de los novatos con más talento de la esfera digital están aprendiendo la fórmula detrás de las vistas y los suscriptores. Eso se debe en parte a Shots Studios, una empresa de entretenimiento basada en datos que crea sketches de comedia y videos musicales para millennials. Fundada por los hermanos John y Sam Shahidi –que dirigen la compañía con una de las máximas estrellas de YouTube, Justin Bieber—, Shots Studios espera fabricar a la próxima generación de estrellas digitales.

Las estrellas firmadas por Shots incluyen a la comediante latina Lele Pons, al comediante Rudy Mancuso y el cómico físico Anwar Jibawi, entre otros. La mayor parte del talento de Shots empezó en Vine, pero ya ha dado el salto a YouTube. Desde que hicieron el cambio de tiempo completo a la plataforma, Pons, Mancuso y Jibawi han visto su popularidad y a su público despegar hasta la estratósfera, y con eso viene una monetización a un nivel que no estaba disponible en la ahora extinta Vine.

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Los cinco creadores de Shots han tenido un gran éxito: en los siete canales de Shots Studio, la audiencia ha saltado de 120,000 visitas al día cuando Shots fue lanzada en julio, a 2.6 millones por día en noviembre. Sería difícil negar el talento de estos creadores, pero el crecimiento acelerado de su público, y el dinero que viene con él, no serían posibles sin Shots.

“Cuando nuestra relación evolucionó y empezamos a trabajar juntos me di cuenta de que Shots tenía una visión progresiva de la producción de contenido que nadie más tenía”, dice Mancuso, que era amigo de los Shahidi antes de trabajar con ellos.

Con el objetivo de ayudar a todos los creadores a saltar de los videos de seis segundos de Vine a videos de 3 a 5inco minutos en YouTube —50 veces más tiempo— Shots usa datos duros y fríos y trata a cada creador como su propia entidad comercial.

“Somos los inversionistas de riesgo de los creadores”, dice el CEO. “No tienen que preocuparse por el financiamiento y pueden enfocarse en crear.”

Él se refiere al dinero que el estudio inyecta a los videos. Gracias a inversionistas como Bieber, Pete Cashmore, WI Harper Group, DCM Ventures, Upfront Ventures, Floyd Mayweather y otros, el estudio —incubadora o aceleradora pueden ser nombres más adecuados— puede permitirse el lujo de inyectar unos 900 dólares a cada video a cambio de un porcentaje de los ingresos de ganancias de YouTube, proyectos más largos (Mancuso tiene una película que será estrenada en YouTube Red a finales de este mes), patrocinios de marca (Mancuso tiene contratos con Coca Cola y American Express) y líneas de mercancía (Pons trabaja en una colección de joyas ). Con estas diversas líneas de ingresos, Shots espera ser rentable el próximo año.

“Despertamos y tenemos una idea y la gente de Shots simplemente nos dice ‘hazlo’”, dice Mancuso. “Te dan un equipo, recursos y tú sólo o haces.”

Pero los 15.2 mdd que la compañía ha recaudado, según Crunchbase, no solo se están gastando en videos. Cada creador se dedica un día a la semana a escribir y otro a los datos y el crecimiento.

“Tienes que revisar los números: ¿En qué punto este video desencadena más likes y comentarios? ¿En qué momento dejan de verlo?”, dice John Shahidi. “Pasamos días analizando cada video de tres o cinco minutos.”

Hasta el momento, el análisis de docenas de diferentes puntos de datos proporcionados por la interfaz de programa de aplicación (o API) de YouTube es realizado de forma manual por 15 empleados en San Francisco (todo el equipo de Shots está formado por unas 25 personas). Ellos trabajan para crear ideas sobre qué produce la mayor tasa de retención de video, qué eleva el engagement y qué hace que un espectador se convierta en un suscriptor.

“Hemos aprendido que las expresiones faciales y el lenguaje corporal son un gran factor”, dice John, señalando a Jibawi, el cliente de Shots más compartido, a quien John llama el Charlie Chaplin millennial. “Puedes ver sus videos en silencio de principio a fin y aun así reír. Mucha gente piensa que necesita los mejores escritores, los mejores chistes, pero YouTube es internacional. Queremos hacer nuestras bromas tan universales como sea posible.”

“Analizan hasta el más mínimo detalle y averiguan por qué ciertas publicaciones sobreviven al paso del tiempo y tienen un mejor desempeño que otras”, dice Mancuso. “Están encontrando una forma única de romper el internet.”

En lugar de preocuparse por poner títulos engañosos a sus videos o hackear el sistema de búsqueda de YouTube, los Shahidi quieren videos que mantengan a la gente viendo y compartiendo (el nombre de Bieber y el hecho de que John tiene más de medio millón de seguidores en Twitter ayudan en el frente de la viralización). La empresa tiene una tasa de visualización de sus videos de entre 78 y 82%, que John atribuye en parte al hecho de que sus videos son cortos, con un principio, medio y final. En YouTube, cualquier tasa de retención por encima de 50% se considera oro.

“Cuando ves uno de tus videos, necesitamos que lo compartas con 25 personas, y sólo lo harás si logramos que te dobles de la risa”, dice John.

Hoy, la empresa puede priorizar la calidad del contenido, pero no siempre se enfocó en crearlo. Los Shahidi fundaron Shots como una aplicación para selfies en 2013. Durante el primer año y medio, la aplicación experimentó un enorme crecimiento con 1.8 millones de usuarios activos, en gran parte gracias a los famosos viners como Pons, quienes lo usaban para sus fotos.

“Desarrollamos una gran relación con estos creadores, y eso es lo que nos ayudó a entenderlos, pasar más tiempo con ellos y comprender el futuro del entretenimiento”, dice John.

Pero a medida que Instagram y Snapchat comenzaron a despegar, la aplicación enfrentó una mayor competencia. En lugar de seguir quemando dinero en efectivo, Shots decidió capitalizar las relaciones que había hecho con el talento. “Me di cuenta de que podían hacer más que esos videos de seis segundos”, dice John.

En abril, Shots compró la app de creación de video musical Mindie por una suma no revelada, y en julio, se lanzó oficialmente como Shots Estudios, un movimiento apoyado por los inversionistas de la compañía. El más famoso de éstos es, por supuesto, Bieber. Los Shahidis lo ven como indispensable: ofrece una visión sobre cada cliente de que firman los hermanos y tiene un ojo increíble para el talento, dicen. Pero John agrega rápidamente que un nombre grande no es suficiente.

“No importa quién sea la celebridad: si el producto no es grande, no va a ninguna parte”, dice John, recordando haber comprado los tenis de Magic Johnson cuando era niño. “Yo era fan de los Lakers… Magic lanzó sus tenis y Michael Jordan también. Compré los zapatos de Magic: eran horribles, incómodos y feos. Pero los Air Jordan sigue vendiendo. Nike se enfocó en la calidad, el estilo y la comodidad. “Si todo va bien, Shots Studios pronto será el Air Jordan del mundo digital.”

 

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