Vivimos tiempos sin precedentes, de los que ponen a prueba las convicciones y el grado de pragmatismo. Tan atípicos que lo mismo coinciden Paul Krugman y Kenneth Rogoff; economistas neoliberales o keynesianos: es tiempo de contratación de deuda y políticas fiscales expansivas… y los primeros beneficiados deberían ser las personas y las PyMEs.

No obstante, las 4.5 millones de PyMEs –que si bien no exportan ni son trasnacionales, crean que el 71% de los empleos en México– no han sido una prioridad para la actual administración, quien se niega a cambiar de dirección. La respuesta ya la conocíamos: enroque e inflexibilidad.

El anuncio de Palacio Nacional

En días pasados, se había hecho el anuncio de que se facilitarán hasta 1 millón de créditos a PyMEs —mitad formales y mitad informales— de hasta $25 mil pesos, sumando un total de $25 mil millones de pesos (mmdp). Estos recursos serían transferidos por Nafin, institución cuya estructura ya fue mermada por su fusión con Bancomext.

Luego, la SHCP develó que a inicios de la semana darán a conocer los detalles de los diversos programas de crédito. En el entretiempo y sin coordinación federal, gobiernos estatales anunciaron programas similares; los más grandes son por bolsas de $500 millones.

En su mensaje en Palacio Nacional, el presidente anunció que para combatir la coyuntura se usarán el Fondo de Estabilización de Ingresos Petroleros, los fideicomisos públicos extintos y parte de la banca de desarrollo. Lamentablemente, este dinero no es nuevo en el sistema y no tiene un volumen suficiente para hacer frente a la escala del problema.

También anunció que no se contratará deuda, que Pemex recibirá $65 mmdp adicionales (2.6 veces la bolsa de apoyo a PyMEs) y que se “crearán” 2 millones de empleos —que no serán empleos formales, sino terminarán siendo transferencias—. Además, se otorgarán 2.1 millones de créditos de vivienda… en medio de un shock de oferta, de demanda y una crisis mundial de salud creciente, derivando en la interrupción de las cadenas de valor y el confinamiento de la población.

El orden de los factores puede ‘tronar’ el producto

Marzo de 2020 llegó con la economía muy mermada: un 2019 sin crecimiento, con desaceleración en las exportaciones y la renegociación del ahora T-MEC, caída en el consumo, y con un desplome tanto en gasto público e inversión… y entrando el año, una caída abrupta en el antes presumido ‘peso fortachón’, la peor crisis de precios petroleros en cien años, y una crisis económica sin precedentes en EE.UU., lo que ha derivado en presupuestos demasiado optimistas que aún no han sido ajustados.

Increíblemente, las premisas del gobierno, siguen desalineadas con la realidad:

Enfoque en recaudación: El gobierno insistió en ‘solidarizarse’ pagando impuestos antes del 31 de marzo. La mayoría de los empresarios PyME vieron el siguiente dilema: cumplirle al SAT o juntar para una, dos, tres semanas de pago de nómina.

Negación de que la recaudación se caerá: Si las empresas mueren, no pagan impuestos adicionales y se ven obligadas a despedir trabajadores. Si los trabajadores son despedidos, no pagan el ISR. La inflexibilidad en pagar después derivó en que las empresas no pagaron con sus frutos, sino muchas de ellas, con el árbol, que puede tardarse años en recuperarse… en caso de que lo haga.

No entienden cómo son los flujos de una PyME: Los dos puntos anteriores muestran que piensan que los dueños de las PyMEs tienen mucho dinero guardado en un cajón y que aguantar la crisis es un tema de voluntad de los dueños… ignorando que la mayoría viven al día, sin liquidez y que, aunque eran solventes, de un día al otro se quedaron sin clientes.

Las capacidades reales del Estado: Con la idea de imponer la política sobre la economía, existe interés en cambiar a los empresarios con modelos rentistas y afines a administraciones pasadas, pero el Ejecutivo sobreestima las capacidades del Estado: no le alcanzaría para rescatar a cientos de miles de empresas medianas quebradas. Menos aún, para supervisar el cumplimiento laboral de las empresas durante y posterior al periodo de cuarentena.

Efectos de la Austeridad: El primer año de ejercicio demostró que con la austeridad no alcanza… comenzando porque reducir los sueldos de funcionarios no genera un impacto relevante en el presupuesto.

No tomar deuda: México es el único país del G20 que está optando por no tomar deuda, que actualmente está lista para ser inyectada, además de que está muy barata. La ventana de tiempo es corta: si México no la toma, otro país se la llevará.

Los antecedentes de este camino son sobrecogedores: en la crisis de 2008, Italia, España, Grecia y Portugal abrazaron la austeridad, lo que profundizó la crisis y extendió el tiempo de recuperación. De acuedo con William Klein: “La austeridad es una lección duramente aprendida… Triturar la red de seguridad social durante una recesión causa un dolor generalizado, especialmente entre los pobres y los que llegaron a la clase media. Este duro medicamento podría ser adecuado si produjera un cambio más rápido hacia la salud económica…” pero no funciona cuando la debilidad económica es prolongada.

Con estos antecedentes, podemos concluir que, a nivel general, la respuesta del mandatario mexicano sería aplaudida por Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Y a nivel particular, los $25 mil pesos de apoyo por empresa solo ‘darán gas’ para unos días de operación: la mayoría de las 4.5 millones de PyMEs mexicanas tienen entre uno y diez empleados.

El programa para PyMEs que México necesita

Sumario: Aquí expongo el tipo de programa que México necesita para salvar a las PyMEs y los empleos. No rectificar corre el riesgo de acabar con los huevos y con la gallina.

La peor crisis mundial en casi un siglo requiere de medidas audaces y unidad: un esfuerzo que algunos países están dispuestos a hacer, pero no todos. A continuación una propuesta.

1. Inmediata Gran Alianza entre gobierno y sector privado

En 2018, el sector privado generaba 33.3 millones de empleos, mientras que el sector público empleaba a 5.9 millones. El gobierno debe llegar a un acuerdo con el sector privado, ya no solo para evitar la pérdida masiva de empleo, sino para remar en la misma dirección. Los sindicatos también pueden estar en la mesa. El pacto debe incluir la cantidad de dinero que se pedirá a organismos internacionales —idealmente más de 10 puntos del PIB— y cuánto se destinará a programas como el de las PyMEs.

A nivel mundial, la crisis no solo es de salud y economía, sino también es de confianza. Extrañamente, esta administración es la que más ha promediado reuniones gobierno-empresarios por año y es en la que menos se han tenido acuerdos relevantes. El gobierno hace poco caso hasta a Concamin y el CCE, que han apoyado su agenda. Por ahora, al gobierno le interesa reunirse en mayo, pero la certidumbre del plan de acción se debebería lograr en días: ya hemos perdido el mes de marzo y una o dos semanas pueden ser la diferencia entre tener empresas vivas y formales el próximo año o no.

2. Tipo de Apoyos

a. Duración

En general, las PyMEs requieren no solo un préstamo, sino líneas de crédito para operar bajo mínimos mientras dura la emergencia sanitaria, declarada el pasado 1º de abril. De acuerdo con BCG, el caso base para México a finales de marzo era que el fin de la contingencia llegaría entre la primera semana de junio y la tercera semana de julio.

La función de los préstamos debe ser generar liquidez para soportar la caída en ventas de manera abrupta, asumiendo los costos fijos y la nómina. Es importante recalcar que no puede haber un modelo único para todos, ya que hasta las PyMEs son de naturaleza y tamaños distintos.

b. Características de los apoyos

Cobro de intereses – Los intereses deben ser a tasas muy bajas y con periodo de gracia. El repago puede ser desde meses hasta unos 3 años. Los bancos no tienen pretextos, luego de que la CNBV ha establecido los criterios contables aplicables. Una política bancaria se está implementando en toda la zona del euro y en países asiáticos como China y Corea.

Garantías – El gobierno debe correspaldar la deuda de PyMES, ya sea a través de la banca de desarrollo, a través de un fondo expreso o a través de créditos con organismos multilaterales como el Banco Muncial o el Banco Interamericano de Desarrollo. En el caso de PyMEs que pudieran ser clave para resolver la crisis sanitaria, el gobierno puede ejercer de comprador con precios de garantía.

Candados – Derivado del mal uso de fondos en crisis anteriores, el gobierno podría pedir cláusulas como que no se puede recortar personal, no se les puede bajar el salario, no se pueden descontar aguinaldos ni quitar derechos, no se puede utilizar para bonos ni recompra de acciones, y engraparle una lista de usos prohibidos adicionales.

c. Flexibilidades

Para favorecer el tiempo de repago y el apoyo, se pueden incluir cláusulas como:

Devolución inmediata de IVA a favor (propuesta ya aceptada por el gobierno federal; faltaría en los otros dos niveles).

Pausa de cobros o crédito para pagar servicios estatales mientras dure la emergencia sanitaria.

Condonación de intereses generados para el dinero que se utilice con fines de nómina (incentivo principal), intereses hipotecarios, alquileres y servicios públicos (incentivos secundarios). Esto balancearía la atención a empresas y trabajadores en el uso del dinero.

Créditos fiscales para no pagar inmediatamente el ISR ni el IMSS.

d. Ejecución

La distribución debe ser lo más rápida posible, por ejemplo, durante abril, pero se requiere orden y estructura, para que no terminen siendo créditos a fondo perdido o “a la palabra”. La distribución se debería hacer vía la banca de desarrollo, los bancos comerciales, SOFOMEs reguladas, y también las cooperativas y cajas de ahorro con mejor reputación verificable. Para algunas situaciones, se podrían desempolvar los padrones hechos por las administraciones anteriores.

3. Reforma Fiscal

Evidentemente no estaba en los planes de la 4T, pero se tiene que pagar por las medidas que se deben tomar. Las PyMEs beneficiadas tendrán que hacer su parte, pero en general, la necesidad de aumentar déficits tendrá que venir acompañada de una Reforma Fiscal. Dicha reforma se puede ir negociando a lo largo del año, pero la entrada de los nuevos impuestos debe tener una fecha de inicio pactada, ya sea finales de este año o principios del próximo.

La medida es inherentemente impopular, pero México apenas recauda el 16% del PIB, según estadísticas de 2017. Dentro de este pacto, los empresarios tendrán que pagar más, como han venido haciendo desde diciembre de 2018… pero también se tendrán que incorporar a más personas a la formalidad, comenzando por los informales que reciban apoyos y los becarios de “Jóvenes Construyendo el Futuro”, que por ahora no están obligados a tener un RFC a cambio del apoyo.

Apuntes Finales

Estamos en un momento crítico, que en solo días crecerá exponencialmente y nos dirá si tendremos aire para seguir jugando o se decantará para mal rápidamente. Parece que el gobierno ha olvidado las galopadas de deterioro económico que llegan en solo días cuanod sucede una crisis.

En un fenómeno exponencial, actuar a tiempo debe ser tan incómodo que el tomador de decisión llega a sentir que está tomando un camino estúpido. En caso de esperar demasiados días, la realidad le demostrará dónde estaba la gran torpeza.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @jarreolar

Facebook: Javier Arreola

LinkedIn: Javier Arreola

Página web: Javier Arreola

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

En necesidad de un nuevo plan maestro
Por

Los desafíos políticos y económicos a causa de la crisis del Covid-19 son gigantes y generarán mayor incertidumbre despu...