El péndulo oscila entre hacer lo que nos gusta o lo que reditúa más, aunque hay combinaciones en las que se puede tener un poco de todo. Y conocer los datos duros ayuda a elegir.

 

El actor Robert de Niro fue duramente criticado por el discurso que dirigió a los graduados de Tisch, la Escuela de Arte de la Universidad de Nueva York, cuando en vez de palabras animosas dijo algo como: “¡Felicidades, lo han logrado! Están totalmente fregados.” Entre las risas nerviosas del público, De Niro continuó diciendo: “Piensen en esto: los graduados de medicina, todos conseguirán trabajo, así como los dentistas. Los profesores continuarán trabajando. Los egresados de leyes, también. ¿Y si no? Qué importa, son abogados.” Un murmullo comenzó a recorrer los pasillos del auditorio. Pero a pesar de que las palabras pronunciadas no parecen ser en extremo briosas o muy esperanzadoras para los que están a punto de dejar las aulas, están llenas de verdad.

Pareciera que el actor conocía el estudio de la Universidad de Georgetown que habla de los salarios para los recién egresados en Estados Unidos. Pareciera, asimismo, que en correspondencia, el estudio le da la razón a De Niro. El sueldo promedio anual de un egresado de una carrera universitaria es de 33,000 dólares al año. Los que más ganan son quienes estudiaron arquitectura o ingeniería: 50,000 dólares anuales. Los que menos ganan son aquellos que se unen a la fuerza laboral con un certificado de bachillerato, con 22,000 dólares.

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Según la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos el arco salarial para los egresados de una carrera universitaria va de 50,000 dólares (en el límite superior) a 27,000 que ganan los que se dedican al consumo y servicios de recreación (en el límite inferior). Los segundos en el ranking de peor pagados son los que se dedican a las artes, que aspirarán a 28,000 dólares anuales, que se igualan a los psicólogos y al trabajo social.

En México, la situación es muy similar a la que se presenta en la Unión Americana. Según el Observatorio Laboral, el ranking que refleja la carrera y el ingreso probable es el siguiente:

CecyDuránSi Robert de Niro hubiera pronunciado ese discurso en alguna escuela de artes de cualquier universidad de México, en vez de risas nerviosas se hubieran producido lágrimas y rechinar de dientes. Todos sabemos, y no es ninguna novedad, que las percepciones en Estados Unidos son muy superiores a las que hay en nuestro territorio. También es verdad que cuando se inicia una carrera, la aspiración común es obtener una cédula profesional que permita un ejercicio exitoso y la puesta en práctica de aquello que se estudió. El que acaba sus estudios quiere empezar a trabajar y necesita saber qué pronósticos tiene.

Desde otro punto de vista, lo importante no es qué tanto puede ganar una persona egresada de tal o cual licenciatura, sino conocer cuál es el porcentaje de ocupación que tiene cada carrera, es decir, quiénes son los egresados que podrán conseguir más fácilmente empleo. Las áreas con mayor número de ocupados están representadas por profesionales de áreas Económico-Administrativas, Ingenierías y Educación, según los datos que el observador laboral reporta para el último cuatrimestre de 2014.

Los egresados de Administración y Gestión de empresas tienen un 69% de probabilidad de conseguir empleo, es decir, casi el 70% de los egresados de estas licenciaturas están trabajando. Contabilidad y Fiscalización cuentan con un 79.7% de radio de posibilidad, y Derecho, un 81.5%. Los egresados de estas tres carreras representan el 28.7% del total de los profesionistas ocupados. Mientras que los menos ocupados son los Físico-Matemáticos, los que cursaron una licenciatura de Humanidades y de Ciencias Biológicas, que simbolizan el 4.3% de la población ocupada.

Recuerdo las palabras del doctor José Rubén Sanabria, quien nos decía que las decisiones más importantes de la vida las tomamos cuando aún somos demasiado jóvenes. Estoy de acuerdo, y por eso es importante que los muchachos tomen decisiones informadas de cómo tomar las riendas del futuro. La elección del camino profesional se convertirá a lo largo de los años en una seña de identidad. Es un tema serio; le vamos a dedicar mucho tiempo al resultado de esa decisión.

El péndulo oscila entre hacer lo que nos gusta y hacer lo que reditúa más. Los extremos se reparten entre el cerebro y el corazón. Sin embargo, hay combinaciones en las que se puede tener un poco de todo. Lo que no es recomendable es tomar la decisión sin información en la mano y sin medir los riesgos. Conozco a muchos que reniegan de haber elegido únicamente con la cabeza, y también a muchos soñadores que terminan con la cara avinagrada cuando no consiguieron el laurel dorado que imaginaron. Hay quienes fantasean desde una oficina con las maravillas que susurran las musas, y hay los que las oyen todos los días y quisieran tener mayor estabilidad.

Tal vez las palabras de De Niro fueron dichas con la intención de hacer un chiste o de pisar tierra firme o las dos. Lo cierto es que hay vocaciones que no pueden soslayarse, hay personas que nacieron para hacer algo, pero son pocas las que tienen esa claridad. Otras son las que saben fundir el placer y el terreno profesional. La mayoría saben separarlos y entender que hay tiempo para todo. Las palabras de Bukowski dirigidas a los escritores aplican para cualquier profesión: “Hazlo para ti mismo, no lo hagas ni por fama ni por dinero.”

Entonces, con datos duros es más fácil tomar una decisión sin que se rompa la ilusión en mil pedazos. Saber de los salarios a los que aspiran los recién egresados no es el único parámetro que inclina la balanza a un lado o al otro; es uno más.

 

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