Lejos del debate sobre la legalidad de las nuevas apps de transporte privado, esta startup ha construido desde hace cuatro años un negocio que hoy opera en 420 ciudades de 30 países, trabajando siempre con taxis concesionados. México es su banderazo de salida para conquistar toda América Latina.

 

Dennis Wang es un chino-brasileño que trabaja como CEO para una startup global financiada por un fondo de inversión alemán. El emprendi­miento que dirige se llama Easy Taxi, el cual se dedica a ofrecer servicio de transporte a través de una app para móviles. De manera discreta, con un perfil bajo, la firma ha logrado instalarse estratégicamente en 420 ciudades de 30 países, especialmente en mercados emergentes.

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Esta app de transporte ofrece, al igual que otros servicios similares, varias ventajas para los usuarios, entre ellas el protocolo de servicio, registro de los conductores, tiempo de respuesta de cuatro minutos y pago con tarjeta. “El easytaxista pasa por un entrenamiento de cómo debe comportarse, cuánto cobrar, cómo tratar al pasajero, y de no cumplir con el estándar se bloquea en nuestro sistema”, dice Wang en entre­vista con forbes México durante un viaje relámpago a la capital del país.

A diferencia de Uber y Cabify, los dos servicios que operan en la Ciudad de México aprovechando algo que los especialistas en Derecho consideran un hueco legal, Easy Taxi opera sólo con taxistas concesionados.

“En todo el mundo trabajamos dentro del marco de la ley, sólo con ta­xistas registrados, es un compromiso que tenemos con nuestros inversio­nistas”, dice Wang. Esa incursión en el mercado regulado le ha permitido ganar a la compañía un lugar privile­giado entre las apps de transporte de todo el planeta.

“Cuando piensas globalmente, Easy Taxi es la mayor app de taxis del mundo fuera de China. En Europa probamos el modelo, pero el mercado es muy pequeño. Estados Unidos es el mercado de Uber, porque ahí ocurre algo que es único en el mundo: fuera de las grandes ciudades no hay taxis”, comparte el CEO.

Respaldar esa clase de aseveracio­nes es prácticamente imposible en la actualidad, dado lo novedoso de los modelos de negocios y lo rápido que crece el número de competidores. Lo que sí es cierto es que Easi Taxi facilita a los conductores incorpo­rarse a su plataforma al no exigirles exclusividad, algo que sí hace Yaxi, otro jugador popular que también trabaja con autos concesionados.

En México, a pesar de operar en la Ciudad de México, Puebla, Queré­taro, León, Monterrey, Guadalajara y Cancún, se concentra el menor número de viajes en Améri­ca Latina para la firma, sin embargo, Wang considera que éste es el mercado más grande de la región, con un valor que supera por mucho los 300 millo­nes de pesos al año. El ex banquero reconoce también que a pesar de ser el jugador más grande, son muy pequeños para la escala regional y adelanta que este año concentrarán las inversiones aquí.

La elección de México como polo de inversión y centro de operaciones para Centroamérica no es casual, el ejecutivo cree que en países como México, donde la población crece muy rápido, es donde tienen el mayor impacto porque pueden ayudar a que los taxistas trabajen menos y consu­man menos recursos. “Cuanto más grande es la ciudad, nuestro impacto es mayor. Con nuestra app, trabajan 30 o 40% menos horas al día, sus in­gresos suben y sus gastos se reducen”, asegura Wang.

Hasta ahora, el negocio va bien. Como es usual en los casos de las star­tups, Wang es renuente a compartir cifras de la operación a cualquier escala, pero lo que se sabe es que la compañía emplea a más de 1,300 personas a escala global, cuenta con más de 400,000 taxistas registrados en el mundo y ha completado más de 50 millones de viajes desde su fundación en 2011.

Aún más importante, lo ha logrado con una estricta disciplina financiera: en sus cuatro años de vida, Easy Taxi ha levantado 77 millones de dólares en siete rondas de financiamiento (para poner las cosas en perspectiva, Uber, el líder indiscutible en este ru­bro, ha levantado 76 veces más, 5,900 millones en 10 rondas).

En muchos países la empresa ha hecho alianzas con Visa y otros socios para ofrecer descuentos a sus clientes. Además, en diversas latitudes tiene alianzas de cross marketing con Waze y así invita a los usuarios de la app de navegación a usar Easy Taxi cuando salen de fiesta y a los taxistas a usar Waze para ‘navegar’ por la ciudad y ayudar a reducir el tráfico.

Lo más interesante de las apps como ésta es el potencial que tienen los datos que generan a través de la aplicación móvil. “Tenemos entre 60,000 y 100,000 taxistas a escala global usando el servicio al mismo tiempo, eso puede ayudar a ofrecer datos en tiempo real sobre el tráfico a servicios de mapas, como Google Maps o Waze, o para que los gobier­nos mejoren la infraestructura de las ciudades”, dice Wang, quien añade que está en conversaciones con el gobierno de Brasil y otros países para usar los datos de los autos de Easy Taxi para mejorar el tránsito.

“El servicio tiene que ser tan fácil como tomar un elevador, presionando un botón (…) Con eso viene el bran­ding y esas cosas, pero el producto es lo más importante”, dice el CEO.

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