Los medios impresos no tienen la interactividad que demandan los nuevos lectores. La adaptación al cambio implica generar nuevas ideas, nuevos formatos y nuevos productos editoriales acordes al nuevo ecosistema.

 

 

Desde el año 2006 –con fuerte énfasis en 2008/2009 por la crisis económica mundial y el crecimiento de las redes sociales–, diarios, revistas y medios electrónicos en todo el mundo se han reconfigurado en afán de sobrevivencia. Algunos han cambiado de dueño, como el Washington Post, pero muchos no lo han logrado y han cerrado sus operaciones.

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La doctora Iliana Rodríguez publicó en el portal de Forbes (agosto 12, 2013): “La venta y cierre de diarios en Estados Unidos en los últimos años asciende a cerca de 120 periódicos por motivos económicos, situación que se ha agravado no sólo por las secuelas de la crisis del 2008 que llevó a la quiebra a diarios como el Tribune, que publica Los Ángeles Times y el Chicago Tribune, sino también por la decisión de los anunciantes de ir a medios digitales, haciendo insostenible la operación de la prensa impresa.”

En efecto, en la industria de los medios de comunicación actual se combinan dos peculiaridades: las nuevas tecnologías (tabletas, teléfonos inteligentes, libros electrónicos, etcétera) y la creciente participación de las personas en las redes sociales, en lo que desde hace poco menos de una década se conoce como “cambios en el ecosistema mediático”.

El profesor argentino Carlos Alberto Scolari, investigador de la comunicación experto en medios digitales, interfaces y ecología de la comunicación, explica qué es el ecosistema mediático:

“La llegada de la World Wide Web y la digitalización de los procesos de comunicación han modificado el ecosistema mediático. Las reglas ya no son las mismas, y como sucede en los ecosistemas biológicos, al incorporar una nueva especie cambia todo el sistema. La llegada de nuevos medios/especies como los blogs, Twitter, Facebook, YouTube, videojuegos, aplicaciones móviles, etcétera, están cambiando al ecosistema mediático. Una cosa es clara: los medios masivos no volverán a ser los de antes.”

 

Los efectos del cambio

La adaptación al nuevo ecosistema en México se ha dado en diferentes momentos de la evolución de los medios:

 

  • La llegada de la televisión presupuso la desaparición de la radio y los diarios: la radio aprovechó su inmediatez y los diarios percibieron, en ese memento, que la televisión sería un medio de entretenimiento.
  • Cuando la TV inició sistemas informativos, su principal fuente de noticias fueron los principales diarios en circulación.
  • Al generarse noticiarios televisivos con estructuras editoriales propias, la radio empezó a hacer lo propio y los diarios los aprovecharon para monitorear noticias y asegurar que no perdieron “la nota”.
  • Al generar contenidos propios, los diarios empezaron a ser un referente de agenda a seguir por los noticiarios electrónicos.
  • La aparición del Internet capitalizó un poco de cada medio: la instantaneidad de la radio, las imágenes de la televisión y los diarios, y la generación de nuevas aplicaciones que han convertido al medio digital en el canal para información de última hora.
  • Cada nueva aplicación que ha surgido en este entorno (páginas web, alertas de e-mail, Google News, Twitter, aplicaciones de móvil convertidas en redes sociales) ha servido para aumentar la capacidad de respuesta de Internet a las noticias de última hora.
  • Con la tecnología estamos pasando de una familia sentada frente televisor a una situación en la que cada miembro de la familia disfruta de un contenido audiovisual en un dispositivo propio.
  • El desarrollo de las redes sociales ha permitido, según el estudio de Pew Research sobre la situación de los medios en 2014, que el 50% de los usuarios de las redes sociales comparta noticias, imágenes o videos, y que otro 46% comente asuntos o eventos noticiosos en las redes sociales, ocupando un rol de periodistas ciudadanos. “Aproximadamente uno de cada 10 usuarios de redes sociales ha subido videos noticiosos grabados por él mismo.”

 

Pero hay otros efectos que inciden directamente en los medios impresos. De acuerdo con el Barómetro de Confianza 2014, elaborado por una reconocida agencia de relaciones públicas, “el 80% de los países confían menos en los medios de comunicación con respecto al 2013. Los medios de comunicación se encuentran por debajo de los negocios y las organizaciones no gubernamentales (ONG). En contraste, los niveles de confianza en los medios de comunicación digitales aumentaron”. Los datos para América fueron elaborados con información de Argentina, Brasil y México, y revelaron que la ciudadanía confía más en medios digitales y redes sociales que en la prensa, radio o televisión, tendencia que se manifiesta desde 2006.

En el caso de las revistas, también los grupos editoriales se están reconfigurando, provocando fusiones o adquisiciones, desaparición de algunos títulos, reducción de personal y una marcada inclinación a recibir menos propuestas comerciales envueltas en piel de contenido editorial y poner más énfasis en publicidad pagada.

 

¿Y..?

Las instituciones y las agencias de relaciones públicas también tienen que adaptarse al cambio del ecosistema.

Esto significa un reto para las agencias de relaciones públicas, que con cierta facilidad promocionaban productos y servicios de sus clientes en las páginas de revistas y diarios, y ahora tendrán que adaptarse, aprender y dominar los conocimientos y técnicas necesarios para moverse en un ecosistema en que las nuevas conversaciones, noticias, comentarios y opiniones se están dando a través del Internet y de las redes sociales, sin olvidar que en un ecosistema funcional, las nuevas especies no eliminan a las anteriores sino que se adaptan y optimizan.

Los medios impresos no tienen la interactividad que demandan los nuevos lectores. La adaptación al cambio implica generar nuevas ideas, nuevos formatos y nuevos productos editoriales acordes al nuevo ecosistema. Quien pretenda seguir influyendo en las decisiones y hábitos de los consumidores tiene que aportar valor en el mundo digital, y para ello no hay que perder de vista la observación y el análisis de los cambios que está generando la era digital.

Como expresa Gustavo Entrala, CEO de la agencia española de Publicidad 101, especializada en el mundo digital: “Para diagnosticar el presente tenemos que fijarnos en lo que las personas hacen, pero para proyectar tendencias hay que escuchar lo que dicen.”

 

 

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