La crisis política-social (aún) no permea la economía

Foto: Reuters

Desafortunadamente veo cercano que de seguir las malas noticias locales, la crisis política-social, podría empezar a influir en los indicadores económicos.

 

 

Gastar lo que se tiene…

Quiero empezar reconociendo que, en muchos frentes, México ha madurado y ha hecho las cosas bien. El habernos disciplinado en materia económica y tener finanzas públicas sanas, no es más que: “gastar lo que se tiene y no endeudarse de más”, lo que ha hecho que nos volteen a ver en el resto del mundo como una alternativa sana de inversión, y para muchos países, incluso un ejemplo a seguir en materia de finanzas públicas.

 

Hay mucho por mejorar

Es cierto que en lo político hemos mejorado –me queda claro que hay muchísimo por hacer–, pero nadie puede negar que estamos mejor que hace 20 años –tenemos una mayor participación de la gente en los procesos electorales porque nos involucramos más–. Todo lo anterior ha contribuido para ponernos en un plano privilegiado en el contexto global; los extranjeros nos voltean a ver, invierten con nosotros y cuando emitimos deuda la colocamos siempre mejor de lo esperado, a tasas muy accesibles. Esto no sería posible si lo comentado anteriormente no fuera verdad. También es notable cómo hemos logrado separar, de lo económico y financiero, lo político, es decir, lo político no contamina de manera directa el comportamiento de los mercados locales. Sin embargo, para todo hay un límite, y desafortunadamente creo que ese límite no está muy lejano.

 

Variables

Actualmente tenemos un dólar que promedia 13.60 pesos, volatilidad en el mercado de tasas de interés y también volatilidad en los mercados bursátiles. Estas variables se han comportado así debido a fenómenos globales que afectan todas la bolsas, todas las divisas y las tasas de interés mundiales, es decir, no hay una relación entre esto que está pasando y las malas noticias locales. Nuestros mercados financieros y el peso mexicano han sido mucho más fuertes y sólidos que los de la gran mayoría de otros países; es aquí en donde sí veo una madurez de nuestro mercado, así como una clara separación entre el acontecer político y social, y el desempeño económico financiero.

 

Consecuencias

Tristemente, lo que es innegable es que estamos dejando de ser un atractivo y, por ende, nos está costando mucho dinero toda la ola de inseguridad, que desde luego inhibe la inversión extranjera, y muchas empresas que consideraban establecerse en México, no lo van a hacer ni lo han hecho porque nos han descartado en el proceso de selección. Asimismo es cierto que muchos recursos e ingresos que debieran llegar –producto de la actividad turística– se han visto sumamente afectados ante esta ola de violencia. Desafortunadamente veo cercano y vulnerable que, de seguir incrementándose esta desagradable y penosa situación, pueda empezar a influir en los indicadores económicos, situación que hasta ahora no se ha dado.

 

En resumen

Esperemos revertir esta circunstancia que poco a poco deteriora la confianza de los inversionistas, y que puede alejar muchos billones de dólares en los años venideros, incluidas las reformas estructurales. De nada sirve que estén los recursos naturales y las condiciones dadas para traer inversión y una mayor productividad, si esto no se realiza en un marco que ofrezca seguridad a la integridad, a la inversión y al marco jurídico.

 

 

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