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Por Uriel Naum Ávila y Óscar González E.

Si el futuro es de la energía de hidrógeno, los autos eléctricos, la medicina biónica, la Inteligencia Artificial, la fibra óptica, la robótica y las ciencias del agua, ¿dónde están los egresados de esas áreas?, se preguntó unas semanas atrás Julio Millán, presidente de World Future Society (WFS), Capítulo México, en el documento “Capacidades y carreras en la economía del conocimiento”.

“El futuro requerirá de arqueólogos submarinos, biomatemáticos, abogados en bioderecho, filósofos de la producción industrial, urbanistas digitales, tecnoagricultores, tecnojuristas… pero muy pocas universidades se están sumando al proceso de la economía del conocimiento para los próximos 50 o 100 años”, añade Millán, en entrevista con Forbes México.

Las profesiones que menciona el representante de esta organización encargada de plantear escenarios futuros en distintos ámbitos, no son especulaciones sin sustento. En el informe “Revolución de habilidades 2.0: los robots no necesitan postularse”, el ceo global de la reclutadora Manpower, Jonas Prising, señala que los mayores aumentos de personal en los siguientes años estarán en áreas vinculadas a la Cuarta Revolución Industrial, tales como tecnologías de la información, con 6%; front line, 11%, y manufactura y producción avanzada, 36%.

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El directivo de Manpower es aún más contundente: “Debemos migrar a más personas de las industrias en declive a los sectores en crecimiento: trabajadores de la industria textil a materiales técnicos, mineros de carbón a programación. Esto significa que, en el futuro, puede que el éxito no siempre requiera de un título universitario, sino del continuo desarrollo de habilidades”.

Las habilidades a las que se refiere el ejecutivo de Manpower son las digitales y tecnológicas, considerando que “el aumento de la industria 4.0 está alimentando el renacimiento de una fabricación avanzada”, pero también las que no son nada nuevas en la teoría organizacional, pero sí escasas, y que han tomado relevancia en los últimos años: liderazgo, comunicación, gestión, colaboración, trabajo en equipo, etcétera.

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“Son habilidades [éstas últimas] que jamás van a estar en un robot y, por lo mismo, su valor está aumentando. Es en la buena mezcla entre conocimientos en alta tecnología y estas fortalezas humanas donde los empleadores ven los verdaderos desafíos”, se menciona en “Revolución de habilidades 2.0”.

Si el perfil de los futuros egresados está en las áreas STEM (science, technology, engineering y mathematics) y en las habilidades “blandas”, como también aseguran otras firmas globales de reclutamiento, como Hays, la pregunta planteada por Millán estaría definiendo no sólo el futuro de los egresados de las universidades en el mercado laboral, sino el de las propias instituciones de educación superior, porque, ¿qué razón de ser tendrían, si no están dotando a los estudiantes de las habilidades y el conocimiento que esperan de ellos sus futuros empleadores?

Universidades del futuro, rankings del pasado

Desde finales de la década de 1980, los rankings universitarios han fungido como una herramienta de clasificación que premia el prestigio institucional y los conocimientos de sus estudiantes. A nivel global, son más de 20 los listados en educación superior que diversas organizaciones realizan cada año. Los hay de todo tipo, desde los que califican factores tradicionales como calidad académica, bibliotecas y presupuesto, hasta los que evalúan investigación, acceso al empleo y enfoque internacional.

Un ejemplo del primer caso es el llamado Ranking de Shanghai, mientras que el Ranking de QS representa al segundo. Pero, en el amplio espectro del tipo de listados que existen, ninguno podría fungir como una guía que respondiera claramente a la pregunta: ¿Dónde se están preparando los egresados del futuro?

Lo que califican los rankings

La compañía británica especializada en educación Quacquarelli Symonds integra en su marco Metodológico de rankings, que elabora anualmente sobre las mejores universidades del mundo, los siguientes aspectos:

  • Reputación académica. Equivale al 40% de la evaluación. Recopila opiniones de más de 80,000 expertos en el ámbito de la educación superior, con respecto a la calidad de la enseñanza y la investigación.
  • Reputación del empleador. Equivale al 10% de la evaluación. Se realiza con base en una encuesta a más de 40,000 empleadores, a los que se les pide que identifiquen aquellas instituciones de las cuales obtienen graduados más eficientes, competentes, innovadores y efectivos.
  • Proporción docente / estudiante. Equivale al 20% de la evaluación. Observa la medida en que las instituciones pueden proporcionar a los estudiantes un acceso significativo a profesores y tutores.
  • Citaciones por Facultad. Equivale al 20% de la evaluación y mide el total de citas recibidas de todos los documentos producidos por una institución en un periodo de cinco años.
  • Proporción internacional de facultad y proporción de estudiantes internacionales. Equivalen al 5% de la evaluación cada uno, y demuestran la capacidad de atraer estudiantes y docentes de todo el mundo, lo que sugiere, a la vez, que la universidad posee una fuerte marca internacional y perspectiva global.

Por su modelo metodológico más flexible, el Rankin de QS, en su rubro “Reputación del empleador”, donde aborda eficiencia de graduados e innovación, es lo más cercano a una evaluación en el área de capacitación de los estudiantes en el entorno de una economía del conocimiento, dentro de un contexto de evolución tecnológica. Pero especialistas de firmas de reclutamiento y las propias universidades coinciden en que parece una categoría demasiado forzada para dar respuesta a la pregunta planteada.

“Hay rankings que siguen en la parte metodológica más clásica”, comenta el vicerrector asociado de Investigaciones del Tecnológico de Monterrey, y experto en listados, Neil Hernández. “Creo que, en el futuro será importante preguntar más a los clientes. ¿Quiénes son ellos? Pues, las empresas. Sólo de esta forma se podrá asegurar que la educación de los egresados esté acorde con el actual contexto de cambio”.

Esta situación lleva a que los rankings no estén fungiendo como herramientas que indiquen qué universidades están involucradas en la educación del futuro y, por tanto, que su metodología no refleje las nuevas necesidades del mercado. “Pero hay que decir a favor de muchas universidades que están siendo evaluadas en estos rankings, que hay instituciones de educación superior que impulsan programas interactivos y desarrollan habilidades del futuro”, menciona Ignacio Casillas, director de Manpower México.

Casillas parece no equivocarse. Más allá de que las clasificaciones de universidades tengan que evolucionar en sus metodologías de evaluación para estar acordes con los nuevos tiempos, hay evidencia de que algunas instituciones de educación superior ya trabajan en la reconfiguración de carreras, programas de estudio, troncos comunes y desarrollo de habilidades “blandas”. Al menos esto contaron a Forbes México cinco universidades latinoamericanas que suelen, dicho sea de paso, ocupar los primeros lugares en los rankings de educación en la región.

Un ejemplo es el Tecnológico de Monterrey, que apenas hace unos meses puso en marcha una nueva área, con la que pretende subirse de lleno a la Cuarta Revolución Industrial. Lleva por nombre Transformación Educativa, y es parte esencial de un proyecto que comenzó a gestarse en 2012, identificado con el nombre de Modelo Tec 21, que tiene como objetivo proveer a los alumnos de habilidades como el autoconocimiento, la autogestión, el emprendimiento, la inteligencia social, el compromiso ético, el razonamiento para la complejidad y la comunicación.

“Se trata de que nuestros egresados tengan las competencias del siglo XXI. Es un modelo que se gestó a partir de que salimos a recorrer el mundo para conocer las mejores prácticas de más de 35 universidades importantes. Estuvimos visitando las instituciones más icónicas de la región e intercambiando ideas. A partir de ahí, planteamos un nuevo modelo”, comenta Román Martínez, vicerrector de Transformación Educativa del Tecnológico de Monterrey.

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Agosto de 2019 será una fecha muy importante para esta institución, pues es cuando estará recibiendo a todos los alumnos de primer ingreso con planes de estudios completamente rediseñados. Urbanismo Sostenible, Ciencia de Datos, Inteligencia de Negocios Vinculada a Big Data y Analytics, Transformación Pública, Innovación Educativa, Sistemas Digitales, y Nanotecnología, entre otras áreas, vendrán a formar parte de su nueva oferta educativa. Incluso, carreras tradicionales, como Contaduría o Arquitectura, integrarán materias de analítica de datos y tecnologías digitales.

Pero esta universidad mexicana no es la única de la región que trabaja en la transformación de su modelo educativo. La Pontificia Universidad Católica de Chile (UC) hace lo propio, reformado su método de enseñanza para adaptarse a las nuevas realidades.

La principal innovación en los últimos años en la UC es el programa College. A diferencia de la educación tradicional impartida en el pasado, al estudiar una carrera universitaria, el programa permite al alumno cursar uno de los tres College que la UC ofrece y egresar con un título profesional que indicará que el alumno es experto en alguna de las 30 especialidades de su oferta educativa.

El prorrector de la UC, Guillermo Marshall, explica que, por ejemplo, “el College en Artes conduce al grado de licenciado en Artes y Humanidades, con especialización en disciplinas como: Antropología, Arquitectura, Historia del Arte, Comunicaciones, Diseño, Gestión Cultural. Lo mismo sucede con el College en Ciencias, el cual conduce al grado de licenciado en Ciencias Naturales y Matemáticas, que tiene especializaciones en disciplinas como: Economía, Finanzas, Gestión de Negocios, Planificación Urbana, Filosofía, Astronomía y Astrofísica, Física o Ciencias Biomédicas”.

Supercomputadora Miztli. Foto: UNAM.

Universidad Nacional Autónoma de México

País: México / 2° lugar en Latam / 113° Global

Nuevos proyectos. Con una oferta de 122 carreras de pregrado, la UNAM ha incorporado, en los últimos dos años, más de 10 licenciaturas nuevas, como Neurociencias, Desarrollo Comunitario para el Envejecimiento, Física Biomédica, Materiales Sustentables, Negocios Internacionales, Ingeniería Ambiental, Tecnologías para la Información en Ciencias, Economía Industrial o Geociencias.

El Centro de Ciencias de la Complejidad, conocido como C3 y puesto en marcha en 2015, fue creado con el objetivo de ofrecer soluciones en diversos campos, así como tender puentes entre las ciencias exactas, naturales, sociales y humanísticas. La UNAM puso a disposición de toda la comunidad universitaria este espacio en el que, a través de la inteligencia computacional, sistemas auto organizantes, modelación matemática, redes complejas, cadenas neuronales, minería de datos, comunicación nerviosa y señales eléctricas cerebrales, se entrelaza la teoría con la realidad y se realizan experimentos, simulaciones e investigación básica y aplicada.

En el Ranking de QS, la UNAM destaca en los rubros de “Reputación académica”, “Reputación de los egresados ante los empleadores” y en “Calidad de sus profesores”.

Lo disruptivo, explica Guillermo Marshal, radica en que el alumno no tendrá que escoger desde el inicio de sus estudios profesionales una sola carrera; no tendrá que definir si será arquitecto o biomédico, sino que podrá elegir en el camino, dependiendo de su vocación real y aptitudes, una formación amplia, combinada, con conocimientos trasversales, acompañada del desarrollo de habilidades “blandas”.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la número dos de Latinoamérica en el último Ranking de QS, también impulsa, desde hace al menos cinco años, la transformación y el desarrollo de nuevas carreras, materias y modelos de enseñanza con componentes de innovación.

En la UNAM se lleva a cabo casi 70% de la investigación que se hace en México y, desde 2013, su oferta educativa de pregrado integró nuevas carreras como Ciencias de Materiales, Geociencias, Física Biomédica, Desarrollo Comunitario para el Envejecimiento, Ciencias Agrogenómicas o Economía Industrial, por mencionar sólo algunas.

La doctora en Pedagogía y Enseñanza Superior por la UNAM, Sara Lilia de la Trinidad Mora, quien ha estado involucrada en el proceso de rediseño educativo de esa universidad, centrado en Tecnologías de la Información y Comunicación Didáctica-Pedagógica, asegura que uno de los principales objetivos de la universidad es inducir y desarrollar en sus alumnos un pensamiento hacia lo complejo.

Parte del Centro de ciencias e innovación, donde se especializan en el estudio del cerebro humano. Foto: UC

Pontificia Universidad Católica de Chile

País: Chile / 4° lugar en Latam / 132° Global

Nuevos proyectos. La Universidad Católica de Chile lanza el programa College para transformarse y adaptarse a las nuevas tendencias; este programa ofrece al alumno estudiar algo similar a “varias carreras en una” para que, al término de sus estudios, elija su carrera definitiva y obtenga el título correspondiente. La UC ha hecho cambios curriculares a fin de introducir materias relacionadas con pensamiento matemático y analítico en carreras como Ingeniería, Agronomía, Arquitectura, Medicina, Educación, Estadística y Derecho.

A esto se suman las carreras de Pedagogía, e Interfacultades en Ciencia y Matemáticas, principalmente, y su Centro de Innovación, desde donde se impulsa la innovación y el emprendimiento.

La Universidad Católica de Chile fue evaluada con puntajes altos por el Ranking QS en rubros como “Reputación académica”, “Reputación de sus egresados ante los empleadores” y por la “Calidad de su plantilla docente”.

De la Trinidad Mora menciona que el consenso entre la comunidad científica e intelectual en el mundo, que es recogido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), establece que la complejidad y el pensamiento complejo es el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones y azares, que constituyen nuestro mundo actual y futuro.

“Hoy, la complejidad está en contexto. Lo más importante es que, con la incorporación de la complejidad y su inserción en el conocimiento, se recupera, por una parte, el mundo empírico, la incertidumbre, la incapacidad de lograr la certeza, de formular una ley eterna, de concebir un orden absoluto y, por otra, se asume la dificultad irremediable de evitar contradicciones lógicas en el avance de los conocimientos y la comprensión”, dice De la Trinidad.

Con base en este concepto del nuevo conocimiento, en 2015 se creó el Centro de Ciencias de la Complejidad, mejor conocido como C3, cuyo objetivo es ofrecer soluciones en diversos campos, además de establecer vínculos entre las ciencias exactas, naturales, sociales y humanísticas.

Toda la comunidad de la UNAM puede hacer uso de este espacio, en el que se entrelaza la teoría con la realidad y se realizan experimentos, simulaciones e investigación básica y aplicada, todo ello mediante la inteligencia computacional, los sistemas auto urbanizantes, la modelación matemática, las redes complejas, las cadenas neuronales, la minería de datos, la comunicación nerviosa y las señales eléctricas cerebrales.

Foto: Abigail Guzmán Tamez/TEC

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

País: México / 5° lugar en Latam / 187° Global

Nuevos proyectos. El Tec ha trabajado, desde 2012, en un proceso de transformación de su modelo educativo bajo el nombre de Modelo Tec 21, que incluye el desarrollo y aprendizaje de competencias transversales, como el autoconocimiento y la autogestión, el emprendimiento y la innovación, la inteligencia social, el compromiso ético, el razonamiento para la complejidad; la comunicación y la transformación digital.

Para 2019, pondrá en marcha una nueva oferta de carreras y el rediseño de otras, como Medicina con tendencia al envejecimiento, Contaduría con la incorporación de la tecnología, Analítica de Datos y cuestiones fiscales, Urbanismo, Ingeniería en Ciencia de Datos y Matemáticas, licenciatura en Inteligencia de Negocios con tendencia al Big Data y Analytics, licenciatura en Recursos Humanos y Desarrollo de Talento, licenciatura en Transformación Pública y Gobierno y licenciatura en Innovación Educativa.

El Ranking de QS le dio puntajes altos en “Presencia y reputación internacional de alumnos y maestros”, “Reputación de sus egresados ante los empleadores” y “Calidad de sus profesores”.

Lo que se hace en la Universidad de Campiñas (Unicamp), en Brasil, no es muy diferente. El director de Relaciones Internacionales, Mariano Laplane, comenta que la Industria 4.0, por un lado, y la gran revolución de los materiales, por el otro, es lo que está llevando a una reestructuración de su oferta educativa en carreras multidisciplinares.

“Estructuramos el conocimiento interfacultades con carreras como Ingeniería [y la vinculamos] con Física, Medicina con Ingeniería y Biología con Mecánica”, dice Laplane. “Este cambio es una tendencia global de cara a un futuro inmediato, donde habrá que combinar conocimientos y disciplinas. No se trata ya de ofrecer ni de impartir conocimiento en una sola área o especialidad, como se hacía antaño y como lo siguen haciendo muchas otras universidades”.

La Universidad de Costa Rica (UCR), lugar 18 en Latinoamérica en el último Ranking de QS, y donde se hace 80% de la investigación centroamericana, también viene trabajando en el desarrollo de nuevas carreras y metodologías de modelación matemática, aprendizaje a través de la simulación, realidad virtual y realidad aumentada, además del fortalecimiento de habilidades “blandas” similares a las de sus pares latinoamericanos.

“Es el nuevo conocimiento. Se trata del desarrollo de nuevas habilidades, competencias y atributos conjugados con innovación curricular. Estos atributos conjugados se refieren a entrelazar conocimientos, disciplinas y especialidades que dan como resultado nuevas carreras”, dice Marlen León Guzmán, vicerrectora de la UCR.

Laboratorio de Física y nano-tecnologia. Foto: UNICAAMP.

Universidad Estatal de Campiñas

País: Brasil / 6° lugar en Latam / 204° Global

Nuevos proyectos. Sobre la base que con la Cuarta Revolución Industrial se han roto fronteras interdisciplinares, la Universidad de Campiñas renueva su estrategia pedagógica, ahora centrada en el estudio de nuevas tecnologías y en la construcción de centros de investigación y laboratorios.

Sus laboratorios interdisciplinares son las sedes donde se relacionan y desarrollan habilidades como el pensamiento analítico para el Big Data y la Inteligencia Artificial, combinadas con la ingeniería, la nutrición o la biomecánica, que brindan al alumno una flexibilidad curricular, la cual es tendencia en todo el mundo; todo con el objetivo de que los estudiantes pasen de la investigación científica a la aplicación real para el desarrollo productivo.

Obtiene puntajes altos en “Reputación académica”, “Reputación de sus egresados con los empleadores” y en “Citaciones por facultad”.

Recientemente, la UCR inauguró un complejo de edificios destinado al desarrollo de ingenierías en donde se aplica esta nueva tendencia de combinación del conocimiento y disciplinas como, por ejemplo, Biosistemas, Ingeniería Civil-Ambiental o Ingeniería

Industrial, el cual posee el más avanzado laboratorio de Centroamérica, que integra sistemas de producción de bienes y servicios para manufactura inteligente, sistemas de producción de bajo impacto ambiental y sistemas cognitivos interconectados de producción.

Existe también, en la UCR, el laboratorio para Ingeniería Mecánica-Metrología o para los químicos expertos en nuevos materiales, con un túnel de viento único en Centroamérica, laboratorio para pruebas de eficiencia automotriz, laboratorio de manufactura con sistemas 3D, análisis instrumental para el desarrollo de biocombustibles, aprovechamiento de residuos agroindustriales y procesos para la descontaminación de aguas, entre otros; todo esto, de cara a la necesidad del perfil de egresados que requiere la Industria 4.0.

Si bien estas cinco universidades son un grupo muy poco representativo en el universo de instituciones de educación superior de la región (se estima que existen más de 3,700 universidades), sí dejan registro de que ya hay instituciones en Latinoamérica trabajando en la reingeniería de sus programas educativos para solventar el tipo de egresados que requerirá el mercado laboral en el futuro.

El gran reto ahora será que más universidades de la región se sumen a esta reingeniería educativa. Y que “tengan la astucia de hacerlo rápido y de manera ágil, considerando que la llegada invasiva de esos empleos del futuro está a un máximo de cinco años de distancia”, concluye el director de Manpower México.

Laboratorio de ingeniería industrial en Alajuela, Costa Rica. Foto: Anel Kenjekeeva/UCR.

Universidad de Costa Rica

País: Costa Rica / 1° lugar en Centroamérica / 18° lugar en Latam / 501° Global

Nuevos proyectos. Considerada por QS como la mejor de Centroamérica, la Universidad de Costa Rica madura un esquema que permite potenciar su vínculo con el sector productivo; en 2005 creó la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación y en 2012 se transformó en la Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento.

Cuenta con más de 50 centros de investigación, donde se contrastan conocimiento científico, comercial y competitivo, desde ideas simples hasta grandes investigaciones, con el fin de gestionar el conocimiento y producir innovaciones de alto impacto, que han incluido nuevos antibióticos, métodos para el diagnóstico de enfermedades, súper alimentos, componentes de alta tecnología, métodos que abaratan la producción de medicamentos y las llamadas empresas de servicios disruptivos.

La Universidad de Costa Rica obtuvo en el Ranking QS puntajes altos en la “Calidad de sus profesores”, en la “Reputación académica” y en la “Reputación de sus egresados ante los empleadores”.

 

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