Vidrios de varias decenas de autos rotos, pintas en edificios de departamentos, saqueos en tiendas de conveniencia abiertas por ser una actividad esencial en plena Fase 3 de la contingencia sanitaria… esto en Polanco, en la alcaldía Miguel Hidalgo, el saldo de los actos de vandalismo que grupos organizados realizaron con el pretexto de exigir “justicia” por abusos policiales en México y Estados Unidos.

En lo que muchos vecinos calificaron como actos de vandalismo organizado, varias decenas de encapuchados arremetieron con piedras y proyectiles en contra de las ventanas de comercios y edificios de departamentos en calles del barrio de Polanco, en la capital mexicana.

Algo similar se vio previamente en Jalisco, en donde el gobernador Enrique Alfaro denunció que entre las protestas por la muerte de Giovanni López, un albañil que no portaba cubrebocas, a manos de policías, hubo grupos organizados con la misión de desestabilizar el estado.

El mismo modus operandi se observó en la “manifestación” que recorrió algunas calles de las alcaldías Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc en Ciudad de México.

Policías tratan de contener el paso de grupos organizados que vandalizaron Polanco.

Con pintas como “Fuego a la burguesía”, “Para que seas rico hacen falta más pobres”, o “Blancos de mierda”, los manifestantes dejaron en claro su misión: polarizar una sociedad que se encuentra en medio del trauma que ha detonado la crisis sanitaria y económica del coronavirus Covid-19 y que ha producido millones de plazas laborales perdidas.

Sin embargo, es probable que muchos de los que realizaron esos destrozos no sean de los 12 millones que han quedado sin actividad económica, como el presidente Andrés Manuel López Obrador refirió esta semana.

Los recursos que manejan: celulares, botes de aerosol, capuchas, botas, tenis de marca y, en muchos casos prendas que al levantarse dejan ver matices de piel que corresponden a las pintas que hicieron en algunos edificios: “Cállate blanco de mierda” (sic).

Eso denota que o tienen una vida acomodada, mejor que las de los 12 millones que se han quedado sin empleo, o que dependen de una estructura familiar que les permite allegarse recursos… o peor, que su supuesta ‘anarquía’ es patrocinada por alguna mano que se beneficia de ello.

Algunos vecinos reportaron que la tercera posibilidad puede ser la más apegada a la realidad. Y es que a su paso por Polanco, por calles de Paseo de la Reforma, en las alcaldías de Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc, fue evidente la organización que impera en las filas de los autodenominados “anarquistas”.

La vista, desde Polanco.

Ante el incendio social que se ha visto en Estados Unidos, con el asesinato de George Floyd, un ciudadano de raza negra así como del albañil Giovanni López, en Jalisco, México, ambos a manos de la policía, los encapuchados ‘anarquistas’ disfrazaron sus exigencias de “justicia, justicia” para dos casos que ocurrieron lejos de las calles que atacaron esta tarde en la capital mexicana.

Algunos encapuchados en CDMX justificaron sus desmanes como ya lo han hecho en otras ocasiones en que han vandalizado comercios, oficinas y monumentos: “es más fácil despintar lo que pintamos, reponer vidrios y arreglar sus calles”.

Sin embargo, queda en el aire lo que vieron padres y madres de familia, lo mismo que sus vástagos: grupos organizados de personas pintando sus casas, rompiendo los cristales de sus recámaras, mientras se preguntan: ¿Qué es esto? ¿Quién mueve a estas personas? ¿Por qué quieren desestabilizar?

Un clásico…

Algunas de esas familias salieron enseguida no a borrar las pintas, ni a reparar los vidrios rotos, sino a preguntarles qué es lo que buscan.

Una respuesta, nos reportaton, fue: “¡Cállate, pinche vieja blanca!” Proferida por alguien, con capucha pero que dejaba ver su pelo de color claro.

La polarización es lo que menos conviene ahora al país, que ya se deshace con debates en la redes sociales sobre quién tiene la razón sobre tal o cual dato, de la economía o de algún aspecto social. La pretendida división entre los que tienen y los que no puede ser un elemento que eche fuego y que nada conviene ahora, que estamos en una de las épocas más duras en cualquier arena.

Romper vidrios y realizar pintas, tiene remedio. Lo que podría no tenerlo es este trauma provocad mientras padecemos otro trauma, sanitario, económico y social. Eso es lo condenable. No a la desestabilización.

 

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