La guerra entre ambas aerolíneas se remonta a los 70’s del siglo pasado, con el nacimiento de Airbus, empresa auspiciada por los gobiernos de España, Francia, Alemania y el Reino Unido para reducir la dependencia de los aviones estadounidenses. 

El primer desencuentro tuvo lugar con la llegada del modelo A-300, que empezó a comerse parte del mercado de aviones de más de 100 asientos, tradicionalmente dominado por Boeing. Este introdujo el 767, lo que ayudó a que prevalecieran las cabezas frías y hacia finales de la década, los gobiernos lograron entendimientos, tanto en la OCDE, como en el GATT.

Posteriormente, a finales de los 80’s, con la llegada del A-320, se dio una segunda ola de tensiones. Esta se resolvió en 1992, con un acuerdo bilateral para limitar los subsidios destinados a la investigación y desarrollo (I+D) y las tasas de interés para los créditos gubernamentales, así como otras disciplinas. Si bien, cada pedido efectuado por aerolíneas o por gobiernos tenía el potencial de romper el delicado equilibrio alcanzado, este acuerdo prevaleció hasta 2004, cuando por primera vez los aviones europeos superaron a los norteamericanos, incluyendo al exitoso 747, gracias a los pedidos masivos de los modelos A-350 y A-380. EE.UU. abandonó el acuerdo y dio el primer paso en una serie de litigios que continúan al día de hoy.

Las acusaciones mutuas entre EU y la UE se resumen de la siguiente forma: EU considera que la UE y algunos de sus países miembros violan la OMC por sus contratos de ayuda estatal, préstamos del Banco de Inversión Europeo, apoyos para infraestructura, condonación de deuda, aportaciones de capital, subsidios empresariales y fondeo para I+D. Por su parte, la UE impugna subsidios federales, estatales y locales en favor de Boeing, como pagos y otros beneficios derivados de contratos con la NASA, el Departamento de Defensa y el de Comercio; cesión de propiedad intelectual, reembolso de los costos de I+D, ventajas fiscales y apoyo a la infraestructura.

Después de establecer cinco tribunales arbitrales distintos, de múltiples apelaciones y acusaciones recíprocas de no respetar los laudos, en octubre de 2019 la OMC autorizó a EU a tomar represalias por casi 7.5 mmd en contra de la UE por subsidiar indebidamente a Airbus. En octubre de este año, la UE obtuvo un permiso similar por casi 4 mmd en contra del país norteamericano.

Estados Unidos ya aplicó impuestos adicionales a las aeronaves europeas, así como a productos emblemáticos de dicha región, como vinos, whisky y quesos. Europa tiene derecho a incrementar impuestos e imponer barreras a bienes y servicios de EU Ambas partes han manifestado su intención de llegar a un acuerdo, e implícitamente reconocen que las represalias únicamente sirven como fichas de negociación entre ellos.

Llama la atención que esta discusión se dé durante la mayor crisis de la historia en la industria. Según la IATA, se prevén pérdidas cercanas a los 400 mmd y una contracción del mercado al 50%, además de que no se espera una recuperación antes de 2023. Queda por verse cómo se reconfigurará esta industria (o lo que quede de ella).

Contacto:

Mateo Diego-Fernández, socio en Agon Economía|Derecho|Estrategia y facilitador en la disputa Airbus – Boeing

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