Por Kriscia Recinos

Para Violeta, los colores eran su escape de la realidad cuando era niña. Conforme creció fue desarrollando pasión por el diseño, lo que la llevó a estudiar una carrera que para muchos no rendiría frutos: Diseño Gráfico.

Cuando era universitaria inició una empresa de fotografía, seguía pintando y vendía sus cuadros en línea o con sus amigos. Una decisión arriesgada y valiente si se toma en cuenta que, según la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador cada semana, al menos dos empresas cierran en el país por diferentes factores, siendo la delincuencia y la situación económica los principales detonantes.

Sus ganas de emprender la llevaron a participar en 2013 en una competencia que consistía en crear textiles y con esa base hacer una línea de accesorios. “Yo no sabía cómo hacer mi propuesta de diseño. Estudié, investigué, fui a preguntar a diferentes lugares y elaboré un documento, como una tesis”, explica Violeta, para quien gracias a esa experiencia conoció la calidad del trabajo artesanal en El Salvador.

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Ganó el certamen y parte del premio fue viajar a Nueva York y exponer ahí sus carteras. “Había una tendencia por los diseños estampados, era algo novedoso y lo que yo ofrecía en ese momento”.

Sus carteras se vendieron, Violeta regresó al país no sólo con el dinero, sino con un sueño más y la decisión de volverlo realidad. Empezó a pensar en una marca que identificara sus creaciones y así surgió VAIZA, como un proyecto que buscaba posicionarse en el gusto de mujeres conocedoras de la moda y las tendencias.

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En 2015 la marca fue registrada y empezó a presentar una oferta diferente para un público diverso. Los primeros mecanismos de difusión Instagram y Facebook, donde se publicaban fotos de las carteras. Las entregas las hacía Violeta personalmente y en pocos meses comenzó a recibir pedidos de Estados Unidos y Canadá. Se enviaban por correo nacional y se pagaba en transferencias a su cuenta bancaria.

Un día, la pequeña empresaria recibió un correo, un mensaje privado en Facebook de la propietaria de una tienda de accesorios de las Islas Vírgenes Británicas, así comenzó una serie de interacciones que se formalizó por correo electrónico. El primer pedido fue de 150 carteras.

“Me dijo que era un accesorio único y diferente que sería un boom por su diseño tropical, algo que gusta mucho a los turistas que ellos reciben. Yo sin pensarlo acepté, le dije que sí y comencé los trámites para registrarme como exportadora”, explica.

Su nueva clienta le dio un mes para hacer la entrega, en ese tiempo Violeta se registró en el Banco Central de Reserva y comenzó a definir la estrategia para cumplir con el tiempo y las características de la solicitud. El papeleo fue tedioso, recuerda la empresaria, la presión era opacada por la emoción de internacionalizarse. Fueron jornadas largas para ella creando los diseños y verificando la calidad, y por supuesto para los artesanos que se encargan de ensamblar su obra.

El trabajo es minucioso, cada detalle es verificado por la joven empresaria que se encarga del embalaje y control de calidad. La mano de obra es responsabilidad de artesanos de una comunidad en el municipio de Santo Tomás, ubicado en la zona sur del departamento de San Salvador. Ellos fueron seleccionados luego de un análisis que tomó meses, verificando los procesos de producción y detalles.

Hace un año Violeta participó en un nuevo certamen, el Premio al Estudiante Emprendedor, otorgado por Entrepreneur Organization. Compitió con 12 jóvenes más a nivel nacional, ganando la representación para el certamen mundial Global Student Entrepreneur Awards (GSEA), que se llevó a cabo en Tailandia.

Compitió con todo tipo de proyectos, médicos, turísticos, de aplicaciones tecnológicas entre otros, pese a la dura competencia, la representante salvadoreña obtuvo el primer lugar, poniendo en alto no sólo a El Salvador y Centroamérica, sino que también fue la primera mujer en obtener el galardón mundial.

El negocio está creciendo y no ha alcanzado su máximo potencial según su propietaria que ahora se dedica también a motivar nuevos emprendedores, participando en conferencias organizadas fundaciones como CREO y Gloria de Kriete.

Para octubre tiene previsto abrir su primera tienda en El Salvador y está en negociaciones para abrir otra en Costa Rica; el objetivo es tener franquicias inicialmente en la región. Panamá ya es cliente de la marca y las Islas Vírgenes Británicas continuarán adquiriendo los accesorios.

Violeta Martínez ya se encuentra elaborando una estrategia de marketing digital que le permita tener una plataforma para abarcar el mercado internacional y posicionarse en los principales países, competir con las grandes marcas ofreciendo su alta calidad, que sus carteras sean vistas como un accesorio de lujo, ya que para su elaboración se utilizan los mejores materiales y controles de calidad.

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