La empresa Life Length ha diseñado un test que permite predecir qué enfermedades podrían padecerse a largo plazo, a fin de alcanzar una mejor calidad de vida en la vejez.

 

Por Ana Paula Flores

Los baby boo­mers, la genera­ción calificada como la más saludable econó­micamente del siglo XX, ha puesto de moda una industria que calcula un crecimiento de 7.8% entre 2013 y 2019: la del antienvejecimiento. De acuerdo con un reporte elaborado por Transparency Market Research, este sector podría alcanzar un valor de 191,700 millones de dólares (mdd) en 2019, es decir, 69,400 mdd más que en 2013.

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Actualmente, las personas no sólo se preocupan por vivir más, sino mejor. Esto ha provocado el surgimiento de todo tipo de productos, algunos milagro y otros con una base científica que los hace realmente eficaces. Sin embargo, es un hecho que el secreto de la eterna juventud sigue siendo una realidad únicamente en los textos de ficción.

No obstante, cada vez más universidades, institutos, centros y médicos independientes realizan investigaciones para identificar cómo retardar el envejecimiento y mejorar la calidad de vida de las personas. Resultado de este tipo de prácticas es Life Lenght, una compañía científica surgida en 2011 a partir de una investi­gación del Centro de Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), establecida en España, en donde se mostró la relación entre la longitud de los telómeros y el envejecimiento celular.

“Los telómeros son los extremos de los cromosomas que sirven para proteger nuestro material genético en el proceso de replicación celular. Esta replicación controla nuestro ritmo de envejecimiento, porque cuando nuestras células se dividen una cierta cantidad de veces, pier­den la capacidad de reproducirse idénticamente. A esto se le llama senescencia celular y este es el principal mecanismo que nos hace envejecer”, explica Stephen Matlin, CEO de Life Length, una empresa de base científica que asegura ser la única en ofrecer “una prueba diag­nóstica muy precisa” para analizar el acortamiento de los telómeros.

“Life Length llegó a licenciar al gobierno y a tomar esta ciencia de un laboratorio básico de inves­tigación, y con mucho esfuerzo, tiempo y dinero, ponerla a un nivel industrial que nos permite abaratar mucho los costes para facilitar este servicio a nuestros clientes”, dice Matlin.

 

Longitud y previsión

Una frase popular dice que la edad se lleva en el alma. La verdad, ex­plica Matlin, es que la edad se lleva en las células: “El envejecimiento es un proceso cetogénico, es decir, dos personas con la misma fecha de nacimiento no tienen por qué tener la misma edad biológica ni tampoco los mismos riesgos de desarrollar lo que a todos nosotros nos preocupa: las enfermedades crónicas”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son enferme­dades crónicas las enfermedades cardíacas, los infartos, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la dia­betes. La Secretaría de Salud (SSA) señala que mientras en la década de los 90 este tipo de enfermeda­des provocaba 63% de las muertes prematuras, actualmente ocasionan 77% de las mismas. La OMS calcula que las pérdidas económicas debido a este tipo de enfermedades en los países de ingresos bajos y media­nos entre 2011 y 2015 ascenderán a 7,000 mdd.

“Hay gente de 30, 50 o 60 años que tiene una salud estupenda, porque se cuidan, tienen buena genética, manejan muy bien el estrés o hacen ejercicio, y otros que no”, comenta Matlin. “El riesgo de desarrollar cáncer está demostrado que está altamente relacionado con la longitud telomérica. Si yo tengo los telómeros muy cortos por cues­tiones genéticas, porque soy obeso, fumo mucho, no me cuido… Puedo tener un riesgo muy superior a otra persona que no tiene esos factores de desarrollar cáncer”, aclara.

Con base en ello, explica el CEO de Life Length, conocer cuál es la longitud telomérica de una persona le ayuda a él y a su médico a desa­rrollar un plan para que el acor­tamiento telomérico sea más pausa­do. Así, el objetivo de la empresa es convertir la prueba en un biomar­cador que se realice anualmente, tal como sucede con las pruebas para medir el colesterol o la diabetes.

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Llegada a México

Life Length busca llegar a México de la mano de Cenegenics, una clínica de antienvejecimiento fundada en 1997 en Estados Uni­dos: “Han llegado a un acuerdo un grupo de empresarios médicos mexicanos para desarrollar su negocio en México y estas personas se han puesto en contacto con nosotros para decir: ‘Por favor’ nos interesa ofrecer su servicio en nuestra clínica como parte funda­mental de la analítica”.

Jorge Arriola, presidente de Cenegenics México, comenta al respecto: “Nosotros ya estamos en pláticas con Life Length para ser los representantes en México y poner laboratorios, a fin de que la prueba se pueda hacer directa­mente en el país y que la gente tenga acceso a esto”.

Actualmente Life Lenght sólo cuenta con un laboratorio para hacer las pruebas de sus pacientes en todo el mundo. “Hasta el día de hoy, las pruebas de nuestros doctores en todo el mundo se transportan con hielo seco hasta España. Evidentemente, esto pone un coste importante porque transportar cosas de esta forma es muy especializada”, dice Matlin. La inversión que se requeriría para montar un laboratorio propio, y que Cenegenics estaría dispuesta a hacer en México, es de 2 millones de dólares.

Con un laboratorio local, co­menta el CEO de Life Length, la prueba podría disminuir su costo de 395 a 100 dólares o menos. “Cuando empezamos a vender el servicio, hace un par de años, el costo de la prueba en uno de los principales mercados para no­sotros, que es Estados Unidos, es­taba en torno a los 600 dólares”. Para Matlin, la prueba realizada por la empresa que dirige, como toda innovación, necesita escalar para poder reducir su costo y reducir el tiempo de entrega de los resultados, que al día de hoy es de entre dos y tres semanas.

La prueba se ofrecerá en Méxi­co como parte de los servicios de Cenegenics, que integran pruebas médicas y planes de salud. Según Arriola el programa comple­to tendrá un precio de 12,000 dólares anuales, “mucho menos de lo que costaría presentar una enfermedad”, resalta.

El segmento al que buscará llegar Cenegenics es el de las personas de alrededor de 40 años pertenecientes a los sectores socioeconómicos A, B y C+. No obstante, el presidente de Cenegenics México está cons­ciente de que poca gente está dispuesta a gastar en sí misma, pues “la mayoría prefiere ahorrar”. Las instalaciones de esta empresa, ubicada en Santa Fe, abrirán hacia finales del mes de octubre.

 

Crecimiento exponencial

Pese a que Life Length es una com­pañía con una operación pequeña (en 2015 planean facturar 1 mdd), su crecimiento se ha duplicado con respecto al año anterior. “Ha sido un a partir del año pasado y de este año cuando por fin hemos encontrado más inversionistas que nos han apoyado y hemos podido terminar toda la parte de la indus­trialización de la tecnología y ahora iniciar un poco la fase comercial”, comenta Matlin.

Además de formar parte del sec­tor de análisis clínicos para pacien­tes –cuyos ingresos en 2015 a nivel mundial rondaran los 53,000 mdd, según un reporte de mercado reali­zado por IBISWorld–, Life Length espera vender sus servicios a los grandes laboratorios farmacéuticos para que desarrollen medicamentos capaces de revertir el acortamiento de los telómeros.

Hoy en día, Cenegenics ofrece un medicamento en Estados Unidos capaz de evitar que los telómeros continúen su desgaste. “Lo vamos a tener nosotros aquí en el momento que Cofepris nos lo autorice”, dice Jorge Arriola.

No obstante, hasta el momen­to no existe ningún fármaco que regenere la longitud de los teló­meros. “Parte de nuestro proyecto es apoyar estos trabajos, porque si yo apoyo a las grandes compa­ñías farmacéuticas a que puedan desarrollar estos fármacos, primero, será un negocio porque prestare­mos nuestros servicios para ver si una molécula o una vitamina ayuda o no y, luego, en el momento en que exista la medicina a la disposición de los médicos, nuestro test se vol­verá indispensable, porque ningún médico puede recetar un medica­mento si no hace controles”, dice Steve Matlin.

 

Puertas abiertas

Viendo hacia adelante, el ceo de Life Length señala que no estaría peleado con la posibilidad de ven­der su empresa una gran compañía como Google, Pfizer o Merck: “En la industria farmacéutica, en la biotec­nológica o en la diagnóstica existen muchas empresas pequeñas de tecnología que con el paso del tiempo se venden a una más grande”.

Con una inversión inicial del gobierno español por 20 millones de euros (22.4 mdd) y siete mdd más por parte de Life Length, la compa­ñía apunta a alcanzar una rentabilidad que le permita escalar su operación y aumentar su procesamiento de pruebas de 1,000 muestras a la semana hasta 4,000.

Hasta el momento, la empresa únicamente ofrece sus servicios al sector privado, pues considera que faltan varios años más para que el sector público tenga la capacidad de pagar el costo de cada prueba. “El siguiente paso para nosotros sería que las grandes compañías de seguros empiecen a cubrir y pagar la prueba. Esto sería algo que previsiblemente podríamos empezar a hacer dentro de un año o dos, depende un poco del ritmo de desarrollo de nuestra actividad. Y ya, pos­teriormente, en los países escandinavos, que son paí­ses muy ricos y donde hay muy pocas personas, es en donde la medicina pública podría incorporar este tipo de pruebas”, explica Matlin.

Y es que además de los beneficios que ofrece a la medicina preventiva, la prueba elaborada por Life Length asegura que ayuda a focalizar los tratamiento para las personas que ya pa­decen alguna enfermedad crónica. “Como sabes, la quimiote­rapia es muy fuerte, tiene efectos secundarios muy severos, por lo que los médicos quieren aplicarla en la parte mínima necesaria. Lo que pasa es que muchas veces no se sabe cuál va a ser la respuesta del cuerpo a estos tratamientos. Se ha demostrado que midiendo los telómeros se ayuda dosificar y planificar los tratamientos de qui­mioterapia. Entonces creemos que hay una gama bastante amplia para que nuestra tecnología se incorpore a la clínica de distintas maneras”, comenta el ceo de la empresa.

De acuerdo con la OMS, entre 2015 y 2050, la proporción de la población mundial con más de 60 años de edad pasará de 900 millones hasta 2,000 millones, lo que representa un aumento de 12% a 22%. El asunto toma un cariz más dramático cuando se observa, co­menta Matlin, que la longevidad se acrecienta: “Si miramos los costes sanitarios del Obama Care, el pro­blema es que no podemos tener un mundo en donde la gente se va a jubilar a los 60 o 65 años, pero va a vivir hasta los 100. Luego, encima, estarán enfermos. Vamos a tener que cambiar en todo el mundo ha­cia un esquema donde la gente va a tener que trabajar hasta los 75 o 80 años y después se jubilarán hasta los 100 o 110”.

El descubrimiento sobre el efec­to de la longitud de los telómeros en el envejecimiento no busca encontrar el secreto de la eterna juventud, sino que este aumento de la longevidad que se presenta en varios países se consiga con la mejor calidad de vida posible. Arriola, de Cenegenics, dice que con un buen programa anti aging las personas podrían vivir salu­dables hasta los 150 años de vida. Esto podría ser el sueño de muchas personas y la pesadilla de muchos Estados. La OMS sostiene que Francia dispuso de un plan a 150 años para adaptarse a un incre­mento de la población de adultos mayores de 10 a 20%. En México se prospecta que entre 2010 y 2050 el número de personas mayores de 65 años aumente de 6.3 a 22.5%. Es en este país donde se urgentemente se necesita de una política enfocada al buen envejecer.

 

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