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Un viernes 13 de abril se convirtió en un verdadero día de mala suerte para Adolfo del Cueto y para BullTick, su casa de bolsa. Un error humano tumbó las operaciones de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y, desde entonces, muchas cosas tuvieron que cambiar para regular y proteger a los jugadores del mercado bursátil. ¿Qué fue lo que de verdad pasó aquel día? ¿Dónde quedó la empresa que ‘tiró’ a la bolsa? ¿Cuáles son sus planes? Ésta es la historia.

 

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Este texto fue publicado originalmente el 9 septiembre.

Adolfo del Cueto no es supersticioso, pero está convencido de que el número 13 es cabalístico en su historia de emprendimiento. Justo un viernes 13, un error humano proveniente de su casa de bolsa tiró el mercado mexicano de valores y afectó el desempeño de 13 emisoras del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC).

Pero la mala suerte de ese difícil día 13 quedó en el pasado. Hoy, BullTick, que opera desde Miami como una boutique financiera, ayuda a sus clientes estadounidenses a invertir en empresas e instrumentos de toda Latinoamérica y realiza transacciones diarias de alrededor de 700 millones de dólares.

Esta firma financiera nació como el proyecto de un grupo de emprendedores a finales de los noventa, en México, donde el nombre dejó de sonar desde abril de 2012, cuando un error operativo derrumbó momentáneamente a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y evidenció la necesidad de controles más estrictos en materia tecnológica.

Después de este viernes 13, la BMV implementó un sistema que permite la cancelación parcial de las operaciones que detonen una subasta de volatilidad, un control que antes no existía.

Tras el incidente, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB) retiró la licencia de operación de la casa de bolsa. Para BullTick, este error se convirtió en un estigma en la prensa mexicana.

Más de tres años después del día de la mala suerte, Adolfo del Cueto, socio fundador de BullTick, habla por primera vez sobre lo ocurrido. Incluso, revela que su casa de bolsa estaba en medio de un proceso de compraventa cuando la bolsa se desplomó.

Adolfo recuerda ese mal día: “No nos fuimos por el error. Ya nos habíamos ido. Evidentemente, se cayó la venta de la casa de bolsa y reembolsamos gastos legales. Se cometió un error operativo, pero ya habíamos tomado la decisión de no operar en México… Ya nos habíamos ido.”

 

El día de la mala suerte

El viernes 13 de abril de 2012, 15 minutos antes del cierre del mercado, un operador de BullTick activó por error una canasta referenciada al IPC, enviando posturas de venta a un solo precio de 43.85 pesos, respecto de 8,281 canastas.

Este trader activó una posición de venta por debajo de los niveles en los que se ubicaban las acciones, lo que afectó a 13 de las 35 emisoras que integran la muestra del IPC.

En dos minutos, la BMV reportó una contracción errónea en los niveles del IPC de 913.8 puntos o 2.32%. Se habían realizado 2,276 operaciones en condiciones de error, con un importe total de 2,083.5 millones de pesos.

“Es importante entender que se trató de un error de operación; no fue una posición propia, no fueron algoritmos, no fue toma de riesgos desmesurados ni manipulación del mercado. No fue fraude. Fue un error de operación que los sistemas de BullTick no filtraron y los sistemas de la BMV (tampoco) filtraron”, asegura Adolfo del Cueto.

Esa tarde, recuerda, justo cuando el error se cometió en la mesa de operaciones, los nuevos dueños de BullTick estaban en la oficina. La transacción de compraventa se había pactado antes y sólo faltaba la aprobación de la CNBV.

Los compradores eran un grupo de personas físicas que habían salido, en su mayoría, de IXE Banco. Con el error en la BMV, el trato se cayó: Adolfo y sus socios perdieron ese contrato y tuvieron que reembolsar gastos legales.

“Ese error de operación no causó daño patrimonial a nadie. El presidente de la BMV actuó correctamente, canceló esa orden… Faltaban 15 minutos para el cierre del mercado. El lunes, la Bolsa Mexicana de Valores apareció sin ningún problema, no hubo demandas, nadie perdió dinero. Me satanizaron por un error de operación que se dio por ineficiencias, primero, de parte del sistema de BullTick, y (segundo), de los sistemas de la BMV. Ese error evidente no debió haber llegado”, asegura.

El relato de Adolfo concuerda con el informe emitido por la BMV el 20 de abril de 2012. El reporte del incidente operativo 130412 explica que se cancelaron las 2,276 operaciones realizadas con precios erróneos, además de que retiraron todas las posturas vigentes de ese intermediario en el Libro Electrónico, incluidas 923 posturas preasignadas en subastas de volatilidad, con un valor de 3,860.6 millones de pesos.

“La cancelación de operaciones incluyó las que fueron resultado directo del error de BullTick y el resto de las operaciones que se celebraron con valores de las 13 emisoras afectadas, a partir de que se produjo el error y hasta el cierre del remate. La cancelación de este segundo grupo obedeció a que la operación con esas emisoras se hizo sobre la base de precios, cotizaciones y volúmenes erróneos, que afectaron las decisiones de inversión, principalmente en mecanismos electrónicos de negociación”, se lee en el documento de la BMV.

Tras el ajuste, que quedó completado alrededor de las 12 de la noche, la Bolsa Mexicana de Valores difundió que la variación correcta en el IPC había sido una contracción de 220.8 puntos o 0.56%.

En el historial del indicador, el 12 de abril, el principal índice del mercado mexicano reportó un nivel de cierre de 39,357.81 unidades; el 13 de abril, el día del error, registra 38,444.01 unidades. Sin embargo, tras la corrección, el nivel de apertura del lunes 16 fue de 39,140.98. Esa misma semana, el indicador líder rebasó el nivel que había reportado previo al incidente.

“Para que un error así beneficiara a alguien habría tenido que haber muchas casas de bolsa coludidas. Eso es muy complicado de lograr porque hablamos de alinear muchas estrategias de inversión, y fueron dos minutos de operación con el error. Las transacciones fueron canceladas esa misma noche por la bolsa. Viéndolo en retrospectiva, fue un error que les salió muy caro si al final del día se les cayó la venta de la casa de bolsa. El beneficio económico del error seguro hubiera sido mucho menor a lo que les iban a pagar por venderla, sobre todo porque las operaciones se anularon”, explica a Forbes México un trader que solicitó no ser identificado.

En marzo de 2012, BullTick reportaba activos por 56 millones de pesos y pasivos por 42 millones de pesos, según información de la CNBV. La casa de bolsa contaba con 819 cuentas de orden, 456 clientes en cuentas corrientes y 297 operaciones en custodia.

La historia de BullTick en México terminó con una licencia revocada a petición de los propios empresarios. Sin embargo, el ruido negativo ocupó titulares de prensa durante los días posteriores. Hoy, Adolfo aún lo lamenta:

“El daño reputacional se originó entre la prensa y no entre nuestros clientes. Yo no lo podía creer. Yo me levantaba y no entendía el curso de la información. Fue muy duro. Nunca quisimos hablar, hasta ahora. Pensamos que la única manera de quitarnos la mala reputación era con nuestro trabajo. No perdimos clientes. El trabajo habla por sí solo. Así son los negocios: el éxito de las empresas y de la gente se mide en cuántas veces se levantan del fracaso o cuantas veces se levantan de la turbulencia. Así es como el éxito se debe de medir y nosotros aprendimos mucho del error.”

emisoras afectadas

No más ‘errores de dedo’

Pese a que el mercado bursátil mexicano permite un flujo de 100,000 transacciones por segundo, la reglamentación de la Bolsa Mexicana de Valores no contaba con filtros para operaciones erróneas, como la que ocurrió con BullTick.

Tras el incidente, las operaciones están sujetas a la cancelación parcial de las posturas que detonan una subasta de volatilidad. Antes, la bolsa no estaba obligada a cerciorarse de que una postura con precios ‘irregulares’ fuera una operación legítima. Ahora, en caso de que un operador libere una postura así, la bolsa debe llamar para preguntar si se trata de un error.

“A partir del tema de BullTick se ha mejorado la operación de sistemas, se ha trabajado con la bolsa para que haya mucho menos recesos, se han creado filtros dinámicos y estáticos para ver cuándo suspendes una acción, cuándo paras una orden, para que no pasen estos casos, para evitar los fat fingers. Entre lo que pasó en 2008 y lo que pasó con BullTick se encendieron focos rojos y nos hicieron ver que había cosas que tenían que mejorar”, dice Eduardo Flores Herrera, vicepresidente de Supervisión Bursátil de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Incluso, en 2014, la Bolsa Mexicana de Valores inició con la elaboración de un libro de protocolos en que se contemplan 14 escenarios de contingencia. El objetivo de este ‘manual’ es tener un plan de acción determinado en caso de fallas específicas.

Fue también en septiembre de 2012 que el sistema Sentra Capitales fue sustituido por MoNet, la abreviación de Motor de Negociación Transaccional. La BMV realizó pruebas con ambos sistemas en forma paralela por meses, con una inversión multimillonaria. El objetivo fue permitir a la bolsa operar en microsegundos, como ya lo hacían mercados como el NYSE y Nasdaq en Nueva York, y los mercados bursátiles de Frankfurt, Londres y Singapur. Su adopción también representó un reforzamiento de los sistemas de seguridad.

 

Puente para inversionistas

La historia de BullTick no se detuvo aquel viernes 13 de mala suerte. Adolfo del Cueto y sus socios siguieron el negocio en Miami, que se ha convertido en un símbolo de desarrollo para Estados Unidos. Lo que en el pasado era un pequeño pueblo costeño, hoy luce como meca de la innovación y bienes raíces: hay edificios corporativos que se levantan en cada esquina y muchos emprendedores latinoamericanos han elegido esta ciudad como sede operativa para posicionar sus negocios a nivel global.

Justo en la esquina de la avenida Brickell y la Séptima, en el Downtown, se ubica el edificio que alberga a BullTick, que trabaja con alrededor de 70% de la comunidad financiera latinoamericana, principalmente fondos de pensión, afore, bancos y casas de bolsa. En total, tienen casi 300 clientes y en toda Latinoamérica son poco más de 300 las instituciones que tienen la capacidad, en tamaño y recursos, para invertir en los mercados de Estados Unidos.

En el plan a futuro, Adolfo quiere que BullTick se convierta en un puente entre los inversionistas y la región, pues el siguiente paso es la atracción de flujos provenientes de Asia y Europa.

“Una de las estrategias que estamos implementando es la conectividad con Asia, Europa y Estados Unidos. Cuando un asiático quiere invertir en América Latina somos una de sus mejores alternativas porque nosotros conocemos lo que sucede en la región todos los días, entonces queremos empezar a capturar volumen para aterrizarlo en América Latina a través del mercado estadounidense”, dice.

A su favor tiene un equipo de 74 personas con la más alta especialización. Su ubicación en la zona de mayor prestigio de Miami no es casualidad: su empresa es una mezcla de la más sofisticada atención financiera disponible, juventud y diversidad cultural, pues laboran personas de 11 nacionalidades diferentes. Es una compañía donde los empleados tienen una participación considerable (33% de la firma está en manos de 28 socios).

“Cuando hacemos la cena de Acción de Gracias es muy divertido: cada quien trae un platillo típico y esto se llena de comida de todas partes del continente. Es muy bueno contar con colaboradores de los diferentes países porque tenemos un entendimiento mayor de lo que ocurre en cada plaza”, dice Del Cueto.

La oficina de BullTick tiene una mesa de operaciones donde no deben caber más de 20 personas. Sin embargo, se trata de la mesa de operaciones bursátiles más grande de la ciudad: cada día realizan transacciones por un equivalente superior a las transacciones que se realizan en la Bolsa Mexicana de Valores (sin considerar el Sistema Internacional de Cotizaciones, SIC).

Se prevé que la operación siga creciendo conforme crezca la conectividad. La escena al otro lado de los ventanales confirma la tendencia: mientras en BullTick se intercambian activos del sector financiero de manera virtual, afuera hay barcos transportadores de mercancía de todas partes del planeta a este nuevo centro de negocios.

“Somos la única firma de este tamaño, boutique especializada, que cubre toda la región. Esto representa un reto grandísimo. Competimos con las grandes firmas de Wall Street. A lo largo de estos 16 años nos hemos dado cuenta que la diferencia entre los grandes y nosotros sólo es el tamaño; no es ni el profesionalismo del equipo, ni la sofisticación de las operaciones que hacemos, mucho menos el conocimiento del mercado en Latinoamérica; es simplemente el tamaño.”

 

Y volver, volver…

Pese al trago amargo de aquel viernes 13, Adolfo deja en claro una cosa: no descarta la idea de regresar a México. Sin embargo, aclara, el regreso no figura en los planes de corto plazo.

Adolfo considera que, pese a ser un mercado estratégico, aún falta desarrollar más figuras para tener más empresas en el sector y poder atacar todos los segmentos de la población. Además, afirma, el mercado mexicano tiene fuertes barreras de entrada para los nuevos competidores del mercado bursátil.

“En Estados Unidos debe de haber 4,600 broker dealer o casas de bolsa. En México, yo me acuerdo que siempre ha habido entre 33 y 34 casas de bolsa. Probablemente un país como Colombia tiene 27 casas de bolsa, Chile tiene 27 casas de bolsa, Perú tiene 25 casas de bolsa y evidentemente son economías mucho más chicas”, dice.

Adolfo del Cueto explica que la verdadera razón por la que BullTick dejó el país fueron los requerimientos de capital necesarios para la operación.

“Las barreras de entrada fueron muy altas para nosotros. En Estados Unidos, para ser justos, era más fácil entrar al resto de Latinoamérica, tomabas un sabor latinoamericano y no necesariamente uno mexicano. En México, la barrera más grande es el capital que se requiere para una casa de bolsa. Si mal no recuerdo, desde aquel entonces eran 24 millones de pesos. Aquí nosotros nos constituimos con 50,000 dólares: ése es el capital para crear un broker dealer”, explica.

Con respecto a los niveles de capitalización, Eduardo Flores, vicepresidente de Supervisión Bursátil de la CNBV, adelanta que ya se trabaja en una modificación en la regulación sobre capital para las casas de bolsa. Pero está convencido de que el mercado ya cuenta con las figuras necesarias para generar competencia en el sector financiero.

“Las casas de bolsa están conectadas directamente a la bolsa, y eso es un riesgo, porque si no tienes los filtros y los controles adecuados, puedes causar un problema muy grande. Aparte de las figuras que operan, no vemos la introducción de otro tipo de jugadores. En mercados más desarrollados, donde los propios inversionistas tienen una cultura financiera más fuerte, probablemente haga más sentido. Aquí creemos que con estos niveles de casas de bolsa, más los asesores de inversión, se atienden las necesidades del mercado financiero”, opina.

En México existen tres figuras de intermediación bursátil. La primera, requiere un capital de tres millones de udis, pero las operaciones son muy limitadas, hay baja exposición de riesgo, no pueden operar por cuenta propia y no pueden celebrar derivados. Hay un nivel intermedio donde el capital son 9 millones de udis, en el que se puede operar casi todo, menos derivados. Luego está el nivel que permite todas las operaciones y requiere un capital de 12.5 millones de udis (cerca de 200 millones de pesos).

A principios de 2013 en México había 34 casas de bolsa con 6,244 empleados, con poco más de 203,000 cuentas con un valor de 7,908 millones de pesos. Actualmente hay 35 casas de bolsa con 5,258 empleados, 219,156 cuentas y un saldo conjunto de 8,987.5 millones de pesos.

“Hay la opinión de que entre mayor capital, en menor riesgo está el sistema financiero y el consumidor; yo no soy de esa idea. Hay países muy desarrollados, como Gran Bretaña, Estados Unidos, que tienen otra estructura. El capital no es lo que protege necesariamente al consumidor; lo que protege al consumidor es la competencia. Entre más competencia, los costos son más bajos, los productos tienden a ser mejores, la gente hace un esfuerzo extra para ganarse al cliente y hace que el mercado sea abierto y justo para todos los participantes”, dice Adolfo del Cueto.

Desde la perspectiva de BullTick, aún hay mucho espacio para desarrollar el mercado bursátil, pues una forma de dimensionar el potencial de un mercado es ver el market cap de las bolsas contra el PIB. Por ejemplo, Estados Unidos tiene un market cap que representa 144% del PIB. En México, el market cap equivale a 43% del PIB, pero en Chile el market cap representa 106.22 % del PIB; en Colombia, representa 61%, y en Perú, 46.2 % del PIB.

“En el sector financiero hay una competencia muy feroz. En general, se empuja a la sobrevivencia de los grandes y a la desaparición de los chicos. Eso es natural en este sector tan desarrollado. Pero hay mucho por cambiar, por eso estamos aquí.”

Por eso, Adolfo, reconocido en Miami como fundador del único emprendimiento financiero mexicano que ha tenido éxito en Estados Unidos y que trabaja con la mayor parte de las firmas latinoamericanas que invierten en Wall Street, aún tiene entre sus planes volver a México. “Estamos dispuestos a regresar a México, sin lugar a dudas. No todo se logra en la primera y en nuestro negocio nada se ha logrado en la primera.”

 

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