Por Manuel Grajales

Alexandre Eaton se reconoce como un “gringo” poco común. Es –dice– alguien que nació y creció en una granja orgánica de Estados Unidos. De ahí su interés y pasión por trabajar con productores del campo. Esto lo llevó a fundar, junto con su socio Camilo Pagés, Biobolsa: bajo el lema “No hay desechos, sólo recursos”, esta empresa opera en países de Centroamérica como Nicaragua y Honduras, donde trabajan con cerca de 100 granjas, además de algunos proyectos piloto en Panamá, Costa Rica, Guatemala y Belice.

“Nos hemos centrado en Nicaragua porque es el productor más importante de leche del Istmo, seguido de Honduras; además, ambas naciones tienen un mercado muy importante de desechos de café, generando una buena cantidad de descargas de agua con mucha azúcar, la cual puede ser reutilizada”.

El sistema desarrollado por la empresa consiste en biodigestores, en donde se introducen heces fecales de animales de granja, así como otro tipo de desperdicios orgánicos para producir gas y fertilizante.

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Una de las iniciativas más interesantes en los que se ha involucrado en Nicaragua está relacionado con detonar el mercado de biogás, proyecto en el que se conjuntaron esfuerzos con una organización internacional de origen holandés, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y el gobierno federal, en donde Biobolsa participa de manera importante con su tecnología.

Estos sistemas también han sido instalados en más de 2,500 granjas en América Latina y este año esperan cuadruplicar el número de biodigestores ubicados en Honduras y Nicaragua. En este último país abrieron recientemente una oficina para dar servicio a ambas naciones y próximamente se instalarán en el estado de Chiapas, México, para atender al mercado mexicano y Guatemala.

 

Apuesta por los desechos

Alexander asegura que a través de diversos estudios realizados con universidades nacionales e internacionales pueden validar que el fertilizante generado con su sistema tecnológico mejora entre 20 y 40% la cosecha.

Uno de los proyectos que Biobolsa está impulsando para hacer más asequible su tecnología es ofrecer préstamos sin intereses, por medio de los cuales los campesinos tienen acceso. Aunque por ahora, el proyecto de financiamiento sólo opera en México, explorará las condiciones para replicarlo en Centroamérica.

En los tres años que llevan operando el programa de financiamiento, han otorgado créditos por un monto aproximado a 515 mdd, de los cuales la cartera vigente es de casi 20 mdd; pues el costo de estos biodigestores puede ir desde los 500 dólares para la unidad más básica, hasta los 50,000 dólares en proyectos de mayor magnitud. “Haste el momento, el 50% de nuestros clientes han adquirido el sistema por medio de este tipo de crédito.”

El objetivo de Alexander es “tratar de cambiar el camino por el cual va el campo de Centroamérica. Que no vean a Estados Unidos como el camino a seguir”.

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